Menú de categorías

| Oct 18, 2019 | Nuestra Gente, Portada

“Dando más vida a la vida”: un reconocimiento a los luchadores

Al finalizar su tratamiento, los pacientes de cáncer de la Foscal participan en una ceremonia simbólica de grado en la que certifican que “retornan a la vida”. - Suministrada/GENTE DE CAÑAVERAL

Al finalizar su tratamiento, los pacientes de cáncer de la Foscal participan en una ceremonia simbólica de grado en la que certifican que “retornan a la vida”. – Suministrada/GENTE DE CAÑAVERAL

Por: Liliana Carvajal Pineda

¿Por qué cuando se habla de cáncer se cree que se está dando una sentencia y nos olvidamos que es solo una palabra, nos llenamos de miedos y vemos derrumbado nuestro mundo?

Mediante la ceremonia de graduación “Dando más vida a la vida”, la Foscal Internacional otorga un reconocimiento a los pacientes que con su valentía y esfuerzo sobrehumano finalizan el tratamiento de esta enfermedad. Ellos, por medio de un diploma y vestidos con toga y birrete, certifican su proceso de recuperación y retorno a la vida.

El programa, que ha sido muy exitoso entre los pacientes, lleva 5 meses y ha graduado hasta la fecha a 43 luchadores.

“Es un acto simbólico y emotivo con el que “se quiere premiar a estos seres humanos, quienes se ven involucrados en un sinnúmero de situaciones muy dolorosas, demostrándoles a otras personas que no hay obstáculo imposible por vencer y que lo único imposible es aquello que no se intenta. Quiero que mis pacientes vean que aunque el camino no es fácil, el cáncer sí se puede vencer, que en la vida los límites solo están en la mente”, manifestó Viky Alexandra Téllez Lozano, enfermera jefe de la Unidad de Quimioterapia de la Foscal Internacional y promotora del programa.

Lea también: “Este corazón me dio una segunda oportunidad de vida”: Luis Gustavo Hernández Mantilla

Actualmente está enfocado solo para adultos y se encuentra en proceso de implementación para todos los pacientes de la Foscal y Foscal Internacional.

“Aquí participa la familia, porque es donde comienza la vida y el amor nunca termina. Utilizamos una toga, un birrete y un diploma como insignias de esfuerzo y tenacidad de un camino que estaba lleno de dudas, miedos y sueños que quedaban, tal vez sin cumplir, pero solo se derrumbaron las barreras que impiden cumplirlos, porque mientras se tenga vida y un Dios nada es imposible, logrando así que sus sueños sean más grandes que sus propios miedos. Ellos son unos guerreros, portadores de vida, valientes y un claro ejemplo de superación”, comentó la profesional en salud.

Aseguró que su vínculo con estas personas ha ido más allá de enfermera- paciente, “porque es muy difícil decirle al corazón que no se involucre con un sentimiento de amor, cariño, respeto, empatía y admiración al ver estos seres maravillosos y únicos que dan la lucha por la vida, demostrando que aunque la batalla no fue fácil, finalmente se pudo vencer”.

 

«No escogemos las situaciones difíciles y dolorosas de la vida, pero sí podemos decidir salir o no de estas, pues el cáncer no es una sentencia de muerte, es una sentencia de vida que te empuja a vivir Viky», Alexandra Téllez Lozano.

 

Una paciente muy agradecida

Karen Zambrano disfruta día a día junto a su familia, su principal motor de vida. - Suministrada/GENTE DE CAÑAVERAL

Karen Zambrano disfruta día a día junto a su familia, su principal motor de vida. – Suministrada/GENTE DE CAÑAVERAL

La abogada Karen Silvana Zambrano Fernández, de 38 años, es una de las pacientes que ha recibido tratamiento en la Foscal Internacional, y quien a pesar de lo difícil de su situación hoy deja un mensaje a aquellas personas que comienzan este proceso. “Nunca, nunca pierdan la esperanza, pueden tener la certeza absoluta de que Dios existe, porque él escucha cada una de nuestras plegarias. Debemos tener siempre presente que los mensajes de Dios son perfectos, así en ocasiones no los entendamos”

Y aunque ella continúa su tratamiento, el pasado 26 de julio de 2019 recibió su diploma de graduación del programa “Dando más vida a la vida”.

Vea además: “La generosidad nos devolvió la salud y la esperanza de retomar la vida”

“Este proceso aún no termina, finalicé la parte mas difícil que fue la cirugía, las quimioterapias y radioterapias. Tendré citas con mis oncólogos, para que me indiquen cuál es el paso a seguir”.

Su historia comenzó en octubre 2018 cuando después de unos exámenes de control se encontró una aparente anomalía en uno de sus senos, razón por la cual le enviaron una mamografía. El día de ese examen fue acompañada por su madre, quien hace 16 años padeció cáncer de mama. “Recuerdo que en el momento de darse inicio a este examen me manifestaron que una vez terminado debía esperar a que el radiólogo observara las imágenes e inmediatamente, cinco minutos después, el radiólogo me llama y me manifiesta que necesitaba realizarme una ecografía mamaria. En ese momento no entendía. Fue entonces cuando el día de esa segunda prueba, el radiólogo me dice: necesito que vayas urgente donde un oncólogo para que te practiques una biopsia. Quedé totalmente confundida, pues mi finalidad era que examinaran una masita que nunca había sentido ni palpado en mi seno derecho y oh sorpresa cuando me dicen que el problema estaba en el izquierdo”, recordó.

Sin embargo, teniendo en cuenta que quien la esperaba sentada afuera era su madre, decidió salir muy tranquila sin contarle nada para no alarmarla, “pues ahora que soy mamá comprendo lo mucho que duele cada cosa que afecte a nuestros hijos y lo que menos quería en ese momento era que algo así la desestabilizara. Finalmente decidí ir al oncólogo, a quien hoy en día le tengo infinita gratitud y cariño. El doctor César Eduardo Álvarez me dijo que me iba a hacer biopsia en los dos senos y el resultado me lo entregaría en 8 días. Ese día no fui y mi esposo los reclamó y pasaron más de 40 minutos y no recibía la llamada de su parte y mis llamadas eran rechazadas. Entendí cual había sido el resultado”, narró Karen Silvana.

Más de 40 personas han logrado salir victoriosos de su lucha contra el cáncer y han recibido su diploma del programa “Dando más vida a la vida”. Suministrada / GENTE DE CAÑAVERAL

Una vez recibida la noticia oficialmente por su pareja en medio del llanto, sintió que su mundo se derrumbaba y se negó a creerlo. “Luego de llorar y llorar y renegar, le reclamé a Dios, pues no comprendía el porqué o el para qué de esto y siempre le decía que si un padre quería lo mejor para sus hijos, por qué me hacía esto, pues me parecía injusto, pues tenía un bebé de tan solo 3 años. Lo primero que se venía a mi mente era y ¿cuanto me queda de vida?”.

Le puede interesar: Donación de órganos, una esperanza de vida

Luego de vivir varios días de crisis, esta desconsolada madre visitó a su oncólogo, quien al ratificarle el diagnóstico le habló de lo avanzado que estaba el tratamiento en el cáncer de mama y que para ello le practicarían una cirugía total, es decir una mastectomía y posterior a ello tendría que recibir un tratamiento de quimioterapia, seguido de radioterapia y luego 10 años de terapia hormonal (medicamento para evitar su reincidencia). Fue así como en enero de 2019 se sometió a la intervención quirúrgica y ese mismo día se le realizó la reconstrucción del seno con una prótesis expansora.

 

«Aprendí que no tenemos derecho a quejarnos por nada, pues siempre habrá una persona que está en peores condiciones que uno», Karen Zambrano.

 

Las “quimios”

Veinte días después de la cirugía, Karen Silvana comenzó su tratamiento de 16 quimioterapias. “Las primeras 4 fueron desagradables, porque aparte de generar esos horribles malestares estomacales, dolores y cansancio, nos tumba lo que para la gran mayoría de nosotras es tan importante: el cabello, además las pestañas, las cejas y en ocasiones nos debilita las uñas, pero bueno, hay que mentalizarse siempre que todo eso es temporal y pasajero y que finalmente nuestro enfoque siempre debe ir a la sanación y curación de la enfermedad”. Sobre “el programa “Dando más vida a la vida”, comentó que “es muy emotivo y gratificante, pues nos hace sentir como vencedores frente a una adversidad que nos une. Todo el grupo de apoyo del Centro de Cáncer es maravilloso”.

Puede leer: “La generosidad nos devolvió la salud y la esperanza de retomar la vida”

Tras haber superado parte de su tratamiento, ella aseguró que la mejor enseñanza que le dejó su enfermedad es que debe aprovechar cada minuto junto a las personas que ama, “pues no sabemos que vendrá después. Mi mayor motivación ha sido mi hijo Juan Martín, él es el motor de mi existencia, es quien me llena de energía y quien más alegra mi vida. Le pido a Dios que me dé salud y calidad de vida, para que junto con mi esposo podamos hacer de él una mejor persona”, concluyó Karen Silvana Zambrano Fernández.