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| Ago 9, 2019 | Punto de vista

No odie, no se envenene

Nancy Rodríguez Guevara

Nancy Rodríguez Guevara

Nancy Rodríguez Guevara

Editora Gente de Cañaveral

Si alguien le da un regalo, pero usted no lo recibe, ¿quién se queda con el regalo? Definitivamente quien lo da.

Si alguien dice odiarlo, lo insulta, lo ofende, pero usted lo ignora, ¿quién se queda con ese odio, ese malestar, esas ofensas? Por supuesto quien las siente, quien las promulga.

Por esas mismas razones no debe llenar su corazón de resentimientos, de rabias, de molestias, ya que el otro ni se enterará y usted si cargará con esas malas sensaciones en su vida.

No arrastre cosas que no quiera cargar, lleve consigo esa carga que no le pese, que no le aflija, que no le duela.

Llene su corazón de sentimientos que le alimenten: amor, paz, alegría. Aleje de usted todo aquello que le envenene el alma, que lo aleje de su tranquilidad.

Nada es más importante que vivir cada día con la esperanza de encontrar la sabiduría que nos da la paz interior.

Aleje esas malas influencias, esas personas que generan energías confusas, que solo se acercan a hablar mal de quienes lo rodean, que promulgan odio y desesperanza a su paso y terminan sembrando cizaña en los corazones ajenos.

No sea influenciable, blíndese contra esos personajes que no le aportan, que no siembran cosas positivas en su corazón.

Siembre con amor y recogerá en abundancia cuando sea el momento de la cosecha. Es probable que como padre no alcance a recoger, pero enseñe a su paso a sus hijos a labrar, a sembrar y esperar con paciencia para recoger el fruto de lo trabajado.

Aléjese de esos regalos que lo llenan de desesperanza, odio y rencor. Rodéese de esas personas que le aportan luz, amor, alegría.