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| Jun 27, 2014 | Nuestra Gente, Portada

Luciana lleva el sabor brasilero en el alma

 

Luciana nació y se crió en Brasil, pero fue un colombiano quien le robó el corazón, ahora viven en Santander

Luciana nació y se crió en Brasil, pero fue un colombiano quien le robó el corazón, ahora viven en Santander

Audry Laguado

Gente de Cañaveral

Hace más de ocho años Luciana Cristina Arocete Torres dejó a su familia, su tierra y sus costumbres, para darle paso al amor.

Cada día que pasa le da gracias a la vida porque al seguir sus instintos conoció otros estilos de vida y personas que la aman profundamente en Colombia.

Luciana es brasilera. Sí de esas míticas brasileras de las que se escucha hablar en cualquier rincón del mundo: hermosa, alegre, cálida a la hora de hablar y de sonreír y con un hermoso acento portugués que la hace brillar.

Es una mujer orgullosa de sus raíces y de ser una representante de la tradicional samba que baila desde que tan solo era una niña.

Hoy día es una santandereana de corazón y de mente, pues está casada con un santandereano, tiene dos hijos nacidos en esta tierra y se metió en la cabeza ser una gran legista colombiana.

¿Cómo llegó a Santander?

El amor llegó a Brasil importado desde Santander.

Luciana conoció a su esposo, Diego Torres, en Ribeirão Preto, al interior de Sao Paulo. Hoy en día tiene un hogar conformado por dos hijos: Diego Andrés y Ana Laura, y ella dicta clases de portugués.

“Mi esposo fue a hacer su maestría en mi ciudad y nos conocimos en un gimnasio donde yo daba clases de samba y axe, bailes típicos de Brasil, él hacía ejercicio…

“Cuando lo conocí él ya hablaba portugués pues vivió seis años en Brasil, porque si no ¡jumm! había sido muy difícil comunicarnos (risas)”, relató.

Cupido había cumplido su tarea y Diego supo ganarse el corazón de esta brasilera: “aunque los brasileros son hombres muy bellos, ellos ya no quieren nada serio son pura ‘recocha’ y yo quería tener familia, formar un hogar. Cuando conocí a Diego me di cuenta de que era un hombre muy serio y responsable y eso me gustó muchísimo”, dijo.

Tras el matrimonio llegó la hora de viajar a Colombia, Luciana era consciente de eso y estaba feliz con la idea aunque no sabía nada de Santander. “Al principio me daba un poco de miedo por el tema de la cultura y la comida, pero somos muy parecidos con los colombianos, porque somos alegres y muy humanos, no somos tan fríos como en otros países”.

Una futura abogada brasilera

Tras estar en Colombia Luciana ya sabía que esta sería la ciudad donde crecería como persona, como madre y profesional. Por eso se echó al ruedo y empezó a estudiar derecho en la Unab.

“Brasil es un país de oportunidades, pero por ser una nación tan grande tiene problemas muy grandes y Colombia pese a las dificultades es más conservador en muchos asuntos y para mí es mucho mejor, por eso decidí estudiar derecho, además los profesores han sido muy especiales conmigo, sobre todo al principio por el tema del idioma, ha sido un proceso muy hermoso”, dijo Luciana.

Por otra parte esta hermosa brasilera ha encontrado la oportunidad de enseñar su idioma a quienes están interesados en aprender.

Lleva a Brasil en el alma

Luciana es madre de dos niños y hace ocho años vive en Colombia

Luciana es madre de dos niños y hace ocho años vive en Colombia

Aunque esta brasilera está agradecida por lo bien que la han recibido los colombianos, no deja de pensar en su tierra y en sus raíces, pues en Brasil quedaron sus familiares.

“Me hace falta escuchar la gente, como hablan, extraño mucho el acento, también me hace falta la comida, aunque la comida santandereana es deliciosa, me hace falta la mía (risas)”.

Esta brasilera también es una gran representante de su folclor, pues siendo tan solo una niña aprendió a bailar samba y axe, ritmos que lleva en el alma.

“Tenía cinco años, cuando aprendí a ‘sambar’, la esposa de un tío que pertenecía a una academia me enseñó y como quería aprender para mí fue fácil, pero la verdad es que no es sencillo, es un proceso porque uno tiene que saber cómo es el movimiento de los pies, de la cintura, de las caderas, de los brazos: uno tiene que armonizar todo, por eso es un poco complejo.

“Es curioso porque la gente piensa que todos los brasileros nacemos ‘sambando’ ¡y eso no es verdad! Hay muchos brasileros que no saben (risas).

Por otra parte esta futura abogada tiene claro cuál es el panorama de su país en este momento con el desarrollo del Mundial de fútbol, “pienso que Brasil sí había podido recibir un Mundial, pero no en este momento.

“Brasil es un país emergente y en este instante la economía no estaba tan sólida como para hacer un evento de estas dimensiones.

“Hay problemas en el sistema de educación, en salud y falta de empleo, creo que primero se tendrían que resolver estos problemas que afectan a la mayoría de la población y después recibir un evento como este. Pero las autoridades y los políticos no piensan así…

“El Mundial es muy bonito pero a uno le da tristeza que todavía hay gente que muere de hambre” finalizó.