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| May 9, 2014 | Nuestra Gente, Portada

Una dinastía de madres santandereanas en Cañaveral

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Audry Laguado

Gente de Cañaveral

Carlina Velásquez de Plata, Edilia Plata y Astrid Serrano Plata, son abuela, madre e hija respectivamente.

Son tres generaciones de madres santandereanas que tienen claro que la principal herramienta a la hora de criar y sacar a los hijos adelante es el amor.

Astrid, de 27 años, la más joven del clan, está preparada para ser madre. En su vientre lleva dos pequeñas mellizas a quienes llamará Ana María y Ana Lucía, y llegarán a este mundo en los próximos días.

Aunque sabe que será un gran reto ser madre de dos pequeñas, está completamente feliz pues asegura que este es un regalo que le ha dado Dios, pues ha tenido la fortuna de tener como maestras a su madre y a su abuela quienes le han heredado valores como la responsabilidad y la honestidad.

Lo mejor de su vida es ser mamá

Edilia es una mujer alegre, amable y madre de tiempo completo.

Su edad solo la sabe ella, pues hasta para sus hijos es un misterio, pero la verdad es que no le cuesta trabajo ocultar los años porque el brillo de sus ojos habla de su juventud.

Para esta mujer luchadora lo mejor que le ha pasado en la vida es ser madre de dos hijos; está agradecida con la vida porque Astrid y César son todo su orgullo.

“Son unos muchachos grandiosos, nunca he tenido problemas con ellos pues son muy responsables”, asegura.

Edilia admite que ser madre es lo que la ayudó a encender motores, “ser madre es completamente gratificante. Cuando quedé embarazada de Astrid me di cuenta de que la vida cambió, pero para mejorar.

“Comencé a estudiar, también trabajaba pues con mi esposo iniciamos una empresa de seguridad industrial.

“Era una época en la que estábamos muy ocupados, luego llegó César a la familia mi hija me ayudó a criarlo.

“Pese a todas las actividades que teníamos ellos crecieron como personas de bien, pues aprendieron el valor del trabajo y la importancia del amor.

“Creo que parte del secreto de que ellos hoy sean grandes seres humanos es que nosotros les dimos mucho amor, nunca los golpeamos ni nada por el estilo, pero siempre hubo disciplina…

“Nunca tuvimos difucultades con ellos, uno escucha madres que dicen que cuando llega la adolescencia es terrible porque se descontrolan, pero a mí nunca me pasó eso, César nunca me llegó que con el pelo largo, ni Astrid con malas notas o problemas en el colegio o la universidad.

“Creo que eso es parte de la familia, porque mi mamá (Carlina) nos enseñó la importancia de la responsabilidad de sus propios actos y que éstos traen consecuencias, y aunque los papás de antes no eran tan cariñosos como nosotros lo fuimos con mis hijos, es cierto que nos criamos muy bien y por eso seguimos siendo una gran familia.

“Ese es el mejor legado que ella nos ha dejado” dijo Edilia.

Abuela por partida doble

Edilia se estrenará como abuela el próximo 21 de mayo, si todo sale como le dijo el médico a Astrid.

Qué mejor regalo para el día de las madres que dos angelitos que llegan a iluminar el hogar.

“Estoy feliz, es una bendición doble, me parece que no llega la hora para tenerlas entre nuestros brazos y consentirlas”, dice Edilia con inmensa felicidad.

Pero ella no es la única con el corazón lleno de gozo. Doña Carlina, la matrona de esta familia, tampoco se cambia por nadie.

Ella ha sido la encargada de trasmitir las buenas costumbres que mantienen unida a la familia.

Ha tenido la fortuna de ser bisabuela en varias ocasiones, pero las hijas de Astrid serán las primeras mellizas que tendrá por bisnietas.

La felicidad ha sido única desde que se enteró que tendrá dos chiquitinas al tiempo, “mi mamá está encantada con la idea.

“Ella nos ha contado que en su generación hubo unas mellizas pero pues fue mi hija a quien le quedó la herencia” relató Edilia.

La juventud y las nuevas generaciones

Astrid es optómetra de profesión y vive en Zapatoca donde tiene su óptica.

Pero en las últimas semanas de gestación ha estado en Cañaveral junto a su familia pues es conveniente que esté cerca a su médico en caso de que las pequeñas ‘Anas’ se anticipen.

La joven madre sabe que tiene un gran reto para el resto de su vida, pero también sabe que podrá salir adelante, con la ayuda y guía de su madre y abuela.

“No puedo negar que estoy asustada, hay mucha gente que me dice. ‘!Huyy pero si con uno es difícil, cómo será con dos!”.

“Pero creo que si Dios me mandó las niñas es porque Él sabe que yo puedo salir adelante”, dijo la joven empresaria quien espera pasar unos días con su madre después de dar a luz y regresar a Zapatoca para atender el negocio y a sus pacientes que ya la conocen.

“Decidí irme para Zapatoca porque tenemos raíces allá y no había una óptica para atender a la gente.

“La verdad es que estoy feliz allá porque la gente es muy especial, ya me conocen, me preguntan y además es un lugar tranquilo para criar a las niñas”, relató Astrid, quien este fin de semana celebrará su primer día de las madres.

Estas mujeres son la muestra viva de una tradición única, una raíz familiar que prevalece y que se está perpetuando no solo con las generaciones que llagan sino con el legado de valores familiares que llevan en el corazón.

Así como ellas son muchas las madres que celebrarán su día este fin de semana.

¡Feliz día para ellas y para todas las madres!