Menú de categorías

| May 23, 2014 | Nuestra Gente

27 años enseñando y creciendo

Las profesoras, Gloria. Amparo y Cristina están con Aspaen desde sus inicios.  - Suministrada/GENTE DE CAÑAVERAL

Las profesoras, Gloria. Amparo y Cristina están con Aspaen desde sus inicios. – Suministrada/GENTE DE CAÑAVERAL

Audry Laguado

Gente de Cañaveral

Gloria Mantilla Rodríguez, Amparo Amorocho Rincón y Cristina Pérez Torres han dedicado casi toda su vida a enseñar.

Esta gran labor las ha llenado de satisfacción y orgullo, pues gracias a su vocación han visto muchas generaciones de estudiantes convertirse en mujeres valiosas, grandes madres de familia y profesionales destacadas.

Estas tres maestras hacen parte de Aspaen, Asociación para la Enseñanza, que en Santander cobija a los colegios Yatay, Gimnasio Saucará y Gimnasio Cantillana.

Ellas han estado en la institución desde el inicio del proyecto y hoy día siguen educando con alegría, tras 27 años de labores.

“Todo comenzó por la necesidad que sintieron los padres de familia. Ellos soñaban con un colegio que ofreciera formación integral, así que conocieron Aspaen, se enamoraron de su filosofía y pasaron su proyecto.

“Una vez fue aprobado arrancamos con las primeras niñas”, relató la profesora Gloria, coordinadora de disciplina del Gimnasio Cantillana.

Los primeros años

El 8 de mayo 1987 el sueño era realidad, el Gimnasio Cantillana y el Saucará daban sus primeros pasos.

Para hacer parte de este nuevo proyecto educativo, las docentes también pasaron una etapa de admisión, pues las tres hicieron parte de un proceso de selección y entrevistas bastante exigente, pues la idea de los padres de familia era que sus hijas tuvieran la mejor educación.

Gloria era docente licenciada en matemáticas, por su parte Amparo era normalista, pero con el tiempo estudió licenciatura en ciencias sociales y Cristina, también normalista, estudió educación básica.

“Recordamos esos años con mucho cariño, éramos muy jóvenes y con mucha energía, ahora no somos tan jóvenes pero tenemos más energía (risas).

“Comenzamos con 41 niñas y en ese primer grupo de docentes que quedó oficialmente contratado quedamos nosotras, así que arrancamos con el proyecto… Quizá una de las cosas más hermosas de esa época era que trabajábamos muy de la mano con los padres de familia, y aunque debo aclarar que con el paso de los años aún es así, en ese momento por ser nuestros inicios algunas madres de familia eran nuestras docentes de arte: ellas enseñaban a pintar, a cortar, a crear…

“Además salíamos con las niñas a otros espacios para realizar las clases de educación física, pues no teníamos un patio”, recuerda con cariño la profesora Gloria.

Estudiantes y docentes comparten momentos importantes

Estudiantes y docentes comparten momentos importantes

Comenzaron a crecer

Al siguiente año escolar más niñas fueron inscritas y estas tres maestras fueron testigo del crecimiento del proyecto de los padres de familia, pues pasaron a más de 90 alumnas y poco a poco fue necesario buscar otras sedes, pues la primera les quedó pequeña.

Junto al colegio, las profesoras también comenzaron a crecer profesionalmente y de paso vieron cómo sus estudiantes se convertían en mujeres: y en menos de lo que canta un gallo ya tenían la primera promoción.

“Para nosotras es un orgullo ver que nuestras estudiantes son grandes mujeres, muchas de ellas viven en el exterior pero cuando vienen a la ciudad nos visitan, otras siguen en el país, son madres de familia y han confiado la educación de sus hijos a nosotros.

“Una de nuestras exalumnas es una gran periodista que incluso ha ganado premios a nivel nacional, cuando uno ve esas cosas se siente feliz porque de alguna manera nosotras aportamos un granito de arena en la vida de ellas para que hoy día se vean esos frutos.

“No hay palabras para describir esa emoción al ver que nuestras niñas son grandes mujeres.

“Sabemos que están haciendo la mayoría de ellas, pues una de las ventajas de nuestra institución es que les hacemos seguimiento a las egresadas… En ese proceso siempre nos encontramos una gran sonrisa, pues ellas siempre preguntan por ‘Amparito’, por ‘Cristi’ o por mí”, aseguró la docente.

Hace tan solo unos días, tanto ellas como el colegio cumplieron 27 años de labores imparables, y las tres maestras siguen ahí, caminado con sus estudiantes año tras año.