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| Mar 7, 2014 | En estas calles, Portada

Danny Fabián, el pintor de mujeres

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Audry Laguado

GENTE DE CAÑAVERAL

Los ojos vivaces y la mirada alegre que atraviesa el marco negro de unos grandes lentes, revelan la transparencia de Danny Fabián Delgado Rangel. Su sonrisa habla más que mil palabras, pero quizá son sus lienzos los que gritan a través de cada trazo que ha sido delicadamente elaborado.

Danny Fabián es un hombre de 30 años. Es un artista que se ha dado a la tarea de descubrir a las mujeres desde lo más complejo del día a día, hasta la fragilidad de su desnudez y la fortaleza de sus almas.

Este joven artista asegura que en las mujeres ha encontrado lo mejor de su vida, pues a través de sus miradas ha logrado entenderlas y comprenderlas. Pero en ese ejercicio descubrió su camino como artista y es ese camino el que no quiere dejar de recorrer.

Es precisamente en este mes de la mujer que Danny está dando a conocer su obra en Bucaramanga. Aunque no ha sido fácil, este habitante de Cañaveral no se cansa de luchar por lo que ama y lo que lo hace feliz: pintar.

El arte se ha convertido en su día y en su noche, pues asegura que no pasa un día en que no tome un pincel para dar vida y color a aquellas telas blancas que reposan en su estudio.

Danny vivió varios años en Bogotá, pero ahora que retornó a la tierra que lo vio nacer, se dio cuenta que es necesario rescatar los espacios de arte en Bucaramanga y por eso quiere dar su propio aporte.

Así comenzó el amor por la pintura

Quizá Danny no recuerda el preciso momento en que empezó a amar la pintura, en su mente y en su corazón solo sabe que esta pasión la ha llevado desde siempre y así se lo reitera su familia.

“Siempre he pintado… Mi mamá me dice que desde casi los tres años comencé a pintar y desde que recuerdo siempre lo he hecho.

“Luego estudié en el Dicas de Bucaramanga, era lo mejor en ese momento, pero con el tiempo esos espacios se acabaron en la ciudad.

“Cuando terminé el colegio, pensé estudiar pintura de manera profesional, y mi familia me dijo ‘¿usted va a estudiar pintura? ¡Hágame el favor y se compone, acá usted no va a ser pintor estudie algo que le sirva! (risas).

“Entonces mis tíos empezaron a traerme programas de universidades, administración, mecatrónica, ingenierías en general; y pues uno de peladito se llena de miedos por que uno piensa

¿qué voy hacer con mi vida? Entonces comencé a estudiar ingeniería financiera en la Unab y llegué hasta sexto semestre.

“Trabajé en Financiera Comultrasan, ahí comencé como mensajero pero cuando me quedaba tiempo me iba a exposiciones como las del Banco de la Republica y la Cámara de Comercio”, aseguró.

Pero por esos días Danny sufrió un accidente que lo puso a pensar sobre su futuro y en esos meses de incapacidad se dio cuenta de que no podía traicionar su verdadera pasión, así que se echó al ruedo con la pintura.

“La decisión que tomé no fue fácil para mi familia, y para mí tampoco. No fue fácil ir en contra de lo que ellos querían y más aún porque empecé de cero”, relató.

En ese proceso conoció al maestro Iván González, y se enamoró de su obra. Ni corto ni perezoso, Fabián se fue a la Mesa de los Santos, donde vivía el maestro, y le dijo “quiero que me enseñe a pintar, quiero aprender de usted, porque no me gustan las academias de acá” y así comenzó su camino.

Fotos que se vuelven pintura

Con el paso de los años Danny descubrió el espacio y la forma de trabajo con los que se sentía más cómodo y con la que todo fluía de la mejor manera.

Así comenzó con la fotografía y encontró expresiones que puede plasmar sobre los lienzos.

“Tomo muchas fotos, ya sea de modelos o amigas… A veces son hasta 100 fotos o más en sesiones de cuatro horas.

“Hago un montón de fotos, posadas o no y escojo la mejor para la pintura. Confieso que me gustan las fotos espontáneas porque son más naturales, y así es más fácil plasmar una sonrisa natural que una forzada, eso hace más fácil la pintura”, dijo.

En ese proceso de aprendizaje este artista descubrió que lo que más le encantaba pintar eran las siluetas humanas, pero especialmente las femeninas. Los cuerpos de las mujeres han sido su reto y su pasión.

Sus musas

Descubrir a las mujeres, más allá de una simple mirada, ha hecho que este pintor pueda imprimir toda su sensibilidad sobre un lienzo.

“Me gusta la figura femenina; me gusta mucho, porque es delicada… Además siempre he tenido una relación muy buena con las mujeres, tengo muy buenas amigas que me cuentan sus cosas, y en medio de eso empecé a interesarme en esos realatos porque ellas hablaban conmigo de cosas que no hacen con todos los hombres.

“Entonces me dije voy a explorar esa parte, y qué mejor manera de hacerlo que con una pintura que puede ser lo más sincera del mundo.

“El proceso de cómo hacer un enfoque de la mujer, de cómo plasmarla fue muy difícil, entonces empecé hablar con ellas y les comenté qué quería hacer y les hice la propuesta, dijeron que sí y comenzamos a trabajar”, relató.

La fotografía ha sido otro proceso de aprendizaje que Danny ha hecho de manera autodidacta, pues ha buscado por medio de libros y otros medios, como perfeccionar su técnica.

“Con ellas comencé este proceso y llegó un punto en que me dije que ya era hora de mostrar mi trabajo. Puedo decir que mi fotografía ha enriquecido mi pintura y mi pintura ha enriquecido mi fitografía”.

Tras su larga temporada en Bogotá ahora Danny tiene su propia exposición, hasta el 19 de marzo, casi que en un homenaje para esas mujeres que lo han convertido en un artista fuerte y con un gran futuro. Por ahora espera que su ciudad conozca su trabajo.

Puedo decir que mi fotografía ha enriquecido mi pintura y mi pintura ha enriquecido mi fotografía