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| Mar 28, 2014 | Nuestra Gente

“Cuando estoy sirviendo, estoy viviendo”

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Audry Laguado

GENTE DE CAÑAVERAL

A primera vista la elegancia y la seguridad al hablar son las características que resaltan en doña Lilia Amanda Patiño de Cruz.

Pero además de estas cualidades, su capacidad de servicio y su tenacidad como mujer trabajadora, esposa y madre de familia han sido el secreto para llevarla a lo más alto de sus propósitos.

Como producto de una gran vida laboral, familiar y social, siempre a la orden de su comunidad, en días pasados doña Lilia Amanda fue homenajeada como la Mujer del Año 2013, por Woman’s Club de Bucaramanga.

“Cuando la presidenta del club me llamó a la casa y me dijo: ‘Lilia Amanda eres la mujer del año’, no lo podía creer. Yo le decía pero ¿cómo así? La verdad eso fue una gran sorpresa para mí porque pienso que lo único que he hecho es cumplir con el deber y servir a la comunidad”, expresó con gran humildad.

Así sucedió, doña Lilia fue nombrada Mujer del Año Woman’s Club Bucaramanga, número 31, pues esta académica, pensionada de la UIS en 2006, no se queda quieta.

En estos momentos está vinculada con la Cámara de Comercio en el programa Empresarios por la Educación, además pinta y atiende a su familia. “Es que siempre he sabido que cuando estoy sirviendo estoy viviendo”.

Ella es la habitante más antigua del conjunto residencial La Pera. Se graduó como enfermera de la UIS en la primera promoción y lleva consigo un gran corazón, siempre dispuesto para los demás.

Sus padres fueron su inspiración

Doña Lilia Amanda tiene claro que lo que la ha llevado a cumplir sus metas y sobre todo a realizarlas con pasión, es su capacidad de servir a los demás.

Por eso se dio cuenta de que la enfermería sería el camino que quería recorrer. No lo dudó y se fue a estudiar a la Universidad Industrial de Santander.

Siendo tan solo una joven, comenzando su camino de universidad, veía que su futuro sería dedicado a dar lo mejor de sí.

“Desde muy niña me gustó servir, pues por fortuna siempre tuve un hogar muy lindo con mucho amor, fuimos seis hermanos, pero mi papá y mi mamá fueron personas con una gran calidad humana y vocación de servicio. Yo creo que esas cosas uno las va adquiriendo. Por eso decidí estudiar enfermería y me encantó”, puntualizó.

Tras terminar su carrera tuvo la oportunidad de cursar una especialización en Puerto Rico y cuando regresó a Colombia encontró la oportunidad de vincularse de nuevo a su alma mater, esta vez como docente.

Poco a poco fue escalando como profesional dentro de la UIS, donde fue directora del programa de Enfermería, hasta llegar a ser, entre otros cargos, Secretaria General de la institución.

Claro está que al mismo tiempo nunca dejó de actualizarse, pues tiene, entre otros títulos, una maestría en administración.

Asegura que encontró en la docencia otra forma de dar y compartir sus conocimientos, pues aunque no ejerció la enfermería descubrió al ser maestra y en la parte administrativa una nueva forma de servir, pues siempre ha creído que “los docentes son el actor primordial en la formación de un buen ciudadano, el maestro es quien orienta, pues los estudiantes pasan la mayor parte del tiempo con ellos”.

Hoy día está más convencida de esto pues por medio de la Cámara de Comercio labora con los docentes del sector público.

Sus otras facetas

Además de trabajar en la UIS, doña Lilia es madre de familia y ahora abuela. Todos sus roles los ha disfrutado al lado de su esposo Alberto Cruz Gómez, quien es ingeniero industrial; sus hijos Carolina, quien es socióloga y Carlos Alberto quien es productor de cine y televisión, además de sus tres hermosas nietas de 18, 6 y 5 años.

Durante su labor en la UIS, que duró 33 años, tuvo que trabajar y criar a sus pequeños, pero nunca se dio por vencida y siempre encontró la manera de tener toda su vida en perfecto equilibrio.

“Uno de los secretos de salir adelante al ser madre y mujer trabajadora es saber distribuir el tiempo, por eso les enseñé a mis hijos a ser muy responsables. Por fortuna este conjunto es una delicia y gocé de tener muy buenos vecinos quienes siempre me colaboraron. Este ha sido un conjunto de puertas abiertas, como una gran familia, por eso amo La Pera”.

Esta dama cree que en la época actual las mujeres tienen otros retos “pienso que la mujer actual tiene más oportunidades porque puede acceder a más capacitación, en mi caso mi familia me ayudó mucho con mis hijos, creo que ahora es un poco más complicado, pues los salarios no son tan competitivos como antes, pero también creo que el secreto es saber distribuir el tiempo y tener una actitud positiva ante la vida, tener a Jesús en el corazón. Lo que es claro es que este milenio es de la mujer”, acotó.

Y es que además de trabajar y dedicarle tiempo a su familia, Lilia hace parte del grupo de mujeres Siervas de Jesús, asiste a cursos de pintura y ya tiene unos hermosos lienzos que están en la sala de su vivienda.

“Además trato de ir seguido al gimnasio, pero a veces soy un poco desordenada (risas)”. En estos momentos recoge los frutos de toda su vida, pero no deja de sembrar, solo que ahora lo hace con los empresarios de Santander y con los colegios del sector público.

Lo cierto es que quizá otro de sus secretos es siempre llevar una sonrisa a cada rincón de su vida.

 

En cifras

33

años estuvo Lilia Amanda Patiño vinculada a la Universidad Industrial de Santander, UIS.