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| Dic 20, 2013 | En estas calles

Vallenato hecho en Cañaveral

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Audry Laguado

Jesús Felipe Pabón Ardila tiene 14 años, Esteven Saa tiene 18 y son amigos. El primero es santandereano y el segundo tiene raíces caleñas.

Ninguno creció escuchando vallenato, pero lo cierto es que ambos forjaron su amistad cantando y tocando cientos de notas que nacieron en Valledupar, donde los muchachos aprenden a escuchar un acordeón antes que decir papá o mamá.

Hace tan solo unos días, se coronaron reyes en el III encuentro del Festival Vallenato de Acordeones que se realizó en Girón. Estos jóvenes descubrieron en el paseo, el son, la puya y el merengue, más que un hobby, una pasión.

Cambió la guitarra por el acordeón

En el caso de Felipe, conocido como ‘Pipe Pabón’, descubrió el acordeón por pura casualidad. Por fortuna esa casualidad lo llevó al amor por el instrumento que ha hecho grandes artistas como: Jimmy Zambrano, Juancho Rois, Juancho de la Espriella, Israel Romero, Roland Ochoa, entre otros.

‘Pipe’, ni por azar, había escuchado un vallenato, según el joven, quien vive en Cañaveral, solo escuchaba ‘Tu cumpleaños’, interpretado por del ‘Cacique de la Junta’ Diomedes Díaz.

“Mi mamá me dijo hace cuatro años, que hiciera un curso de guitarra para ocupar el tiempo libre.

“Ese curso lo dictaban en la casa de la Cultura Piedra del Sol de Floridablanca; pero cuando llegué, solo había cupo para acordeón, así que me inscribí por probar.

“Empezamos cuatro amigos, pero el único que terminó fui yo”, relató el joven quien dijo que ese curso solo duró dos meses.

Pero con esos dos meses le bastó para saber que desde entonces el acordeón sería parte de su vida, y su fiel compañero, al igual que los vallenatos que poco a poco aprendió.

“Quería aprender más rápido, así que mi mamá me ayudó con un profesor personalizado, el maestro Calixto Ochoa y así poco a poco he aprendido más”, relató ‘Pipe’, quien recordó que la primera canción que se aprendió fue ‘Oye bonita’.

A sus 14 años tiene claro que los cuatro aires del vallenato le gustan y que junto a su amigo Esteven le apuntarán al próximo festival Vallenato de Valledupar, en el que participaron este año y en el que obtuvieron muy buenos resultados.

Una buena voz

Cualquiera pensaría que Esteven Saa es costeño, pues es un joven moreno, que camina con elegancia y que se mueve en la tarima como un experimentado juglar vallenato. Pero no es así, este muchacho de raíces caleñas, pero de voz recia y fuerte, también se enamoró del vallenato por casualidad.

“Antes cantaba música popular, pero en el colegio hicieron un convocatoria de la mejor voz, así que me inscribí, pero resultó ser un concurso de vallenato.

“Por fortuna yo me los sabía por mi mamá, así que me presenté cantando una canción de Jorge Celedón, Cuatro Rosas y ahí clasifiqué, luego me presenté ante un montón de personas, pero los nervios me ganaron (risas)”, relató el joven, quien asegura que la vena musical la heredó de su mamá y su abuela, quienes han cantado gran parte de su vida.

El joven asegura que una de las claves para hacer vallenato es conocer las raíces de este género para poder interpretarlo como se debe, por ello sigue preparándose todos los días.

Los dos jóvenes decidieron hacer música juntos desde que la mamá del acordeonero oyó cantar a Esteven y se dio cuenta que ese dúo hará buena música, por mucho rato.