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| Dic 20, 2013 | Columnistas

Del chupo a la tablet

GENTE DE CAÑAVERAL

GENTE DE CAÑAVERAL

Carlos Mauricio Peñalosa Pedrosa / Psicólogo

Hoy decimos de manera coloquial que los hijos llegan con un chip con un sistema que les permite acceder a la tecnología de una manera fácil, dinámica y sin resistencia. Vemos a nuestros hijos de 1, 2 y 3 años y a nuestros amados e incomprendidos adolescentes apasionados por una tecnología que cada vez más los sumerge en un imaginario de mundo virtual.

Por experiencia clínica encuentro niños con trastorno deficitario de atención o dispersión inducida y no precisamente por alteraciones de orden neurológico sino producido por el abuso en el uso de tablets, smartphone o video juegos.

Apreciado padre de familia: el niño o joven no presenta un déficit de atención sino que tiene un exceso de atención que desenfoca, en consecuencia es importante tomar medidas frente a la autorregulación de estos aparatos.

En esta Navidad, cuando los centros comerciales inundan sus vitrinas con este tipo de objetos hagamos un alto y preguntémonos para qué quiero regalarle uno de esos a mi hijo ¿Cuál es la consecuencia cuando permito el abuso de estos aparatos en el sistema de comunicación familiar e individual de mi hijo?

Otro aspecto que debemos tener en cuenta a la hora de regalar un aparato tecnológico es establecer la madurez en el cual deben ser dados estos regalos, en la medida en que más temprano los niños accedan a las tablas, a los celulares, vamos a encontrar niños más disociados (dispersos), niños con más dificultades en los procesos de socialización, niños con pensamientos en un plano virtual o en un plano de redes sociales.

Todo tiene un límite y lo que no se autorregula se autodestruye, si no autorregulamos el uso de la tecnología en nuestra familia y colegios evidenciaremos niños en mutismo o silencio social.

Las relaciones interpersonales y el ambiente rico en conversación familiar debe sobreponerse al uso de las tecnologías, por eso convoco a los padres de familia a tener en cuenta que si regalan una tabla a un niño es como regalarle un chupo a ese bebé… recuerde: usted es responsable de lo que deja entrar a su casa.