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| Nov 8, 2013 | En estas calles

Sebastián, ‘el rey’ de ajedrez en Santander

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Audry Laguado M.

GENTE DE CAÑAVERAL

Reyes, reinas, alfiles, caballos, torres y peones han acompañado a Sebastián Felipe Sánchez Lizcano desde que tan sólo era un pequeño de 11 años.

Siendo un niño se dio cuenta que las estrategias de guerra no solo se libran en los campos de batalla con armas de fuego sino también en los tableros de 64 cuadros con dos bandos de 16 piezas, sin necesidad de ganarse enemigos.

A sus 24 años y a poco tiempo de titularse como ingeniero electrónico de la Universidad Industrial de Santander, UIS, este joven se ha coronado como el mejor ajedrecista del país. Tal es su entrega y amor por este deporte de cálculo y cuidado, que ahora es el entrenador de varios pequeños que ya están dejando su nombre en alto en las grandes ligas de ajedrez en Santander.

Su pasión es única, tanto que su mamá, Nancy Lizcano sabe que su hijo puede dejar la cédula en la casa y no un tablero y sus fichas, las que lleva en su morral cuando sale de casa.

Sus primeros movimientos

“Mis tíos y familiares fueron mis primeros maestros, ellos me enseñaron los movimientos básicos y después me metí en una escuela de formación vacacional y de ahí ya empecé a jugar con más disciplina” relató Sebastián.

Luego del curso el interés por este juego se hizo más serio. Poco a poco desde el colegio empezó a participar en diferentes torneos.

En el desarrollo del juego se dio cuenta de que la paciencia, la perseverancia y el pensamiento estratégico, son las claves del éxito. Quizá este ha sido también el secreto que lo ha llevado a ganar tantos premios que ya perdió la cuenta de cuántas medallas y trofeos tiene en la casa.

Para Sebastián es difícil saber qué es lo que más le gusta del este juego: “es difícil decir que es lo mejor… pero una de las cosas que más me gusta es que esto consiste en tomar buenas decisiones así como en la vida.

“No acelerarse, tomar las cosas con calma, el ajedrez tiene momentos de análisis y de movimientos y a veces no es fácil mantener la calma para realizar un movimiento”, aseguró.

La pieza de respeto

Sebastián admira cada pieza del juego y las respeta pues conoce las ventajas que tiene cada una y las limitaciones que pueden tener en cada movimiento.

Aunque el rey es la ficha clave a la que hay que proteger, este joven confía en sus pequeños peones pues son los que están protegiendo el reino y sabe que un movimiento puede desencadenar un jaque mate.

“A los peones mucha gente los subestima quizá porque son pequeños, pero ellos siempre son leales y están ahí y trabajan más que otros. Por eso me parecen unas fichas especiales.

Los amigos

Muchos pensarían que este juego es quizá para personas un poco solas y retraídas, pero todo lo contrario; Sebastián asegura que su círculo social es cada vez más y más grande porque en cada torneo conoce más gente que comparte su gusto por el ajedrez.

“Asistir a tantos torneos ha sido muy bueno porque he conocido a grandes jugadores de grandes tallas y de paso esto ha hecho que haga muchos amigos.

“Recuerdo que en el colegio todos mis compañeros sabían que si no iba a clase era porque estaba en algún torneo; además en cada encuentro deportivo he conocido gente que practica otros deportes y así hice muchos amigos.

“En la universidad también saben que juego ajedrez y a veces que nos reunimos jugamos un rato, esto no es un deporte de contacto entonces ayuda a hacer más amigos porque de pronto uno es rival frente al tablero pero por fuera es un amigo más.

“Claro que algunas personas se lo toman muy a pecho y son rivales en el juego y por fuera (risas). Pero la verdad es que esto es muy bello porque abre muchas puertas”, relató.

La Familia

Toda la familia de este joven está orgullosa de los logros que ha alcanzado por medio de este deporte de pensamiento.

Sus dos hermanas y tres hermanos también comparten su gusto por este juego, pero optaron por otras disciplinas en las que también han conseguido muchos logros.

Tal vez esta entrega a los deportes ha sido un lazo que los ha unido, pues según Sebastián cada vez que se encuentran comparten jornadas de juego.

Pero tal vez la más orgullosa de este joven es su mamá, Nancy Lizcano, quien lo ha apoyado en todos los pasos que ha dado: “él ama el ajedrez, siempre está jugando, es más en el bolso siempre lleva un juego, yo le digo que es capaz de dejar la cédula en la casa y no su juego.

“La verdad es que es un muchacho que le ha dedicado mucho tiempo a este deporte y le ha dado muchas satisfacciones desde que era tan solo un niño, Es que ya no sabemos ni cuántos torneos se ha ganado” aseguró Nancy.

De jugador a entrenador

Por su edad Sebastián ya clasifica para jugar en la categoría de mayores, sin embargo se dio cuenta de que además de ser quien asiste a los torneos, también puede enseñarle a los más pequeños a meterse en este cuento que nunca termina.

“Empecé con algunos niños; especialmente tres que hoy día son los mejores en Santander. Honestamente yo les recomiendo a los padres de familia que metan a sus hijos a aprender y disfrutar de este deporte.

“Es claro que esto hace que uno sea más concentrado y más disciplinado, pues se desarrollan muchas habilidades para la vida.

“Uno en este juego tiene que analizar y ver más allá, buscar otros caminos porque se sabe cuál es tu objetivo, por eso se debe analizar, concentrar y actuar de manera un poco rápida.

“En mi vida como estudiante me ha pasado que cuando estudio o leo algo lo comprendo un poco más rápido, tal vez porque uno aprende a estar más concentrado”, relató el joven.

Además de este deporte, Sebastián disfruta del buen fútbol y del voleibol, aunque no los práctica con regularidad, no se niega a hacerlo, sin embargo asegura que es muy bueno con los juegos de mesa.

‘Jaque mate’ en el Centroamericano

Hace un par de días Sebastián llegó de los IV Juegos Deportivos Escolares Centroamericanos y del Caribe, Colombia 2013; arribó a Santander con cuatro medallas de oro, tres de plata y una de bronce que se colgaron sus pupilos.

Esta vez el joven fue el entrenador y quien sacó pecho por los niños y niñas que fueron a representar el departamento y que salieron con la frente en alto.

Por ahora sus planes son seguir jugando todos los días de su vida, pero sin dejar su carrera, pues aunque en ciertas regiones de Europa ser ajedrecista es una profesión, en Latinoamérica es difícil sobrevivir a punta de deporte.

Por eso sabe que tendrá que trabajar y desarrollar su carrera sin dejar su ejército y sus reyes a su lado.

La carrera

Pese a que el deporte ocupa gran parte de su tiempo este ajedrecista, tiene claro que su próxima meta es su grado en la universidad.

Su proyecto es trabajar en la carrera que eligió pero espera que la vida laboral también le dé tiempo y espacio para seguir enseñando y jugando, pues ha sido por la liga de ajedrez que ha podido viajar y conocer varios países de Latinoamérica donde también ha dejado en alto el nombre de Santander.

Lo cierto es que las cosas son claras para este muchacho: “nunca voy a dejar de jugar, al menos mientras pueda hacerlo”.

En cifras

8

medallas se trajo este joven del últmo encuentro deportivo al que asistió en Armenia.

Nunca voy a dejar de jugar, al menos mientras pueda hacerlo