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| Oct 4, 2013 | Nuestra Gente

Fabio Gutiérrez es puro sabor

 

Para ser cada día mejor, Fabio ha viajado por varios países latinoamericanos para aprender de las raíces culinarias de cada región

Para ser cada día mejor, Fabio ha viajado por varios países latinoamericanos para aprender de las raíces culinarias de cada región

Audry Laguado M

Gente De Cañaveral

Quizá muchos lo conocen por el paladar y no personalmente. Es por medio del gusto que Fabio Gutiérrez se ha dado a conocer en Santander y se ha ganado el corazón de cientos de personas.

Con tan solo 35 años, este bumangués se perfila como uno de los mejores chefs del departamento y ahora está en Cañaveral para satisfacer el gusto de los comensales que, aunque exigentes, han encontrado en este chef la perfección en cada bocado.

Tal vez uno de los grandes secretos de su éxito ha sido el toque personal que le imprime a cada platillo. Con su alegría y positivismo, todos los días está dispuesto a atender a sus clientes y a dejarse llevar por su creatividad en el espacio donde ha crecido profesionalmente: la cocina.

Una profesión heredada

Desde muy joven, casi un niño, Fabio Gutiérrez ya tenía claro qué quería hacer el resto de su vida. Los olores, los sabores y las texturas ya habían puesto aprueba todos sus sentidos y empezó a aflorar el talento para la cocina y el buen gusto por los alimentos.

Fue en Aguachica, Cesar, donde dio sus primeros pasos como ayudante de cocina junto a su madre de quien heredó el amor por la buena comida y por el arte culinario.

Aunque sus inicios no fueron fáciles, nunca dio el brazo a torcer y desde ese momento no dejó sus planes a un lado.

“Empecé a trabajar a los 12 años con mi mamá en casinos, nos levantábamos a las 4:00 de la mañana y hacíamos desayuno para 80 personas.

“Eran desayunos normales, pero ahí comenzó el amor por todo lo que tiene que ver con este arte que es mi pasión”, relató Fabio.

Desayuno tras desayuno, comenzó a despertar su disciplina y su visión de futuro, cuatro años más tarde se dio cuenta que tenía que aprender más, que era hora de conocer otros estilos de comida y comenzó su viaje y su ascenso como cocinero.

La pasión y el gusto por la comida mediterránea han hecho que Fabio deje fluir toda su creatividad a la hora de cocinar

La pasión y el gusto por la comida mediterránea han hecho que Fabio deje fluir toda su creatividad a la hora de cocinar

Labró su propio camino

Único hijo e inspirado por el trabajo duro de su madre, con 16 años salió a perseguir su sueño de hacerse cada vez mejor.

Llegó a Santa Marta, Magdalena, en búsqueda de trabajo y tocó las puertas del Hotel Santamar donde sin dudarlo le dieron una oportunidad. Arrancó solo, con los conocimientos que le dejó su progenitora y buscando la manera de ponerle su propio sello a sus comidas.

Pero fue en la Costa donde el sol comenzó a brillar para Fabio. Tras tres años de arduo trabajo llegó una nueva oportunidad: “en Santa Marta conocí al dueño del hotel Dann Carlton quien me dijo que me regresara a Bucaramanga a trabajar con él. Luego de pensarlo me di cuenta de que era una gran oportunidad y me vine a trabajar para el hotel.

“Para empezar me dio el puesto como primer cocinero, luego ascendí a subchef… Esa oportunidad fue un aprendizaje muy importante para mí a nivel profesional, además desde ese momento se me abrieron muchas puertas”, el chef no puede ocultar el brillo en sus ojos cuando recuerda una de las mejores etapas de su vida.

Fue a mediados de los años 90 cuando llegaron otras oportunidades. Una llamada del Club Unión, cambió un poco el panorama; llegó un nuevo empleo y con él otros contratos, pues de inmediato empezó a cocinar para algunos eventos privados, los paladares de sus comensales empezaron a aclamarlo.

En ese mismo proceso comenzaron las capacitaciones y los viajes a otros países en búsqueda de nuevos sabores.

Una experiencia para toda la vida

Cuando comenzaba el auge de su carrera, Fabio vio la oportunidad de hacer su propio negocio.6 Pero por desgracia los planes no salieron como estaban en su mente.

“Realmente las cosas se salieron de las manos, mi sueño era tener un restaurante, el problema es que empezamos dos socios y terminamos cinco. Nos dimos cuenta que lo mejor era vender” recuerda con amabilidad, pues asegura que gracias a esa experiencia no repetirá errores.

Tras terminar la sociedad, a Fabio le llovieron las propuestas laborales y se fue para Barrancabermeja donde trabajó con una empresa bastante importante por casi cuatro años.

Pero el llamado de la familia fue más fuerte. En Cañaveral estaba su adorada esposa y sus dos retoños.

“Hablé con mi esposa y vimos que era necesario que me regresara… Mi familia me hacía mucha falta, el trabajo era bastante pesado, el calor… en fin, muchas cosas jugaron para que decidiera volver”, relató.

Con su regreso la vida no dejó de sonreír, estaba todo listo para abrir su propio negocio, esta vez sin socios, con la compañía de su familia y de un equipo de trabajo que lo acompaña a diario y que está dispuesto a luchar con él.

“Esto ha sido muy bonito, la gente viene y lo mejor es que regresa porque les gusta la comida. Mi familia está feliz y la idea es que sigamos adelante con este proyecto”.

Esta vez la comida mediterránea es la protagonista, “la preferencia por la comida mediterránea nació porque no solo son pescados y mariscos sino que son pastas, cordero y cerdo, además las bases son los aceites de oliva las hierbas y los quesos maduros que hace que los sabores sean un poco más naturales”.

Fabio confiesa que es muy estricto a la hora de escoger la materia prima para sus platos, esa es una de las partes más importantes para su comida: “uno debe conocer muy bien a sus proveedores, que tengan todas las normas de calidad y sobre todo conocer el producto, así uno puede elegir lo mejor para sus clientes.

“Cabe resaltar que los santandereanos son cada vez más exigentes y saben degustar un buen plato. Aparte de nuestra comida típica, que es muy importante, el buen gusto de la gente es bastante amplio muchos saben degustar y disfrutar una buena mesa”, dice el chef.

Tres ‘cucharadas’ de amor para la vida

Entre especies, aceites, verduras y el calor de la cocina llegó el amor. En uno de sus tantos viajes dentro del país, en búsqueda de conocimiento, Fabio conoció al amor de su vida a quien hizo su esposa y es madre de sus dos hijos.

Ella es quien manda en la cocina de la casa y la que tiene la sazón de ese hogar. Al igual que él comparte el amor y la pasión por la buena comida, pues es experta en el tema.

Aunque el amor creció en medio de una cocina, le dieron prioridad al sentimiento que los une y no a las críticas gastronómicas, “fue un poco difícil al principio porque nos enamoramos en el cuento de la comida, trabajamos juntos algún tiempo.

“Cuando hay una relación de pareja es difícil, ella trabajaba conmigo y en la cocina soy un bastante exigente y por cuestiones de estrés a veces se malinterpretaban las cosas; a raíz de eso decidimos que ella no trabajaría más conmigo (risas). Ella está dedicada a los niños y me apoya en todos mis proyectos”, cuenta Fabio.

Ahora viene la nueva generación de esta familia, pues la vena de cocineros la están heredando los dos hijos de la pareja, “mi hija dice que quiere ser pastelera, le encanta hacer postres; y el niño aún está pequeño, tiene ocho años, pero dice que quiere ser como el papá pero eso lo dirá el futuro”.

El reconocimiento

Fabio Gutiérrez ha sido merecedor de ‘La toca de oro’. Este premio lo ganó en Cartagena con un salmón relleno de mus de langostinos, más los postres que acompañaron este plato. Entre 45 participantes este santandereano se llevó el primer puesto.

Fabio sabe que estará frente a un fogón hasta que la vida se lo permita pues no se imagina haciendo otra cosa que no sea cocinar y sobre todo satisfacer el gusto de sus clientes pues su estilo es bastante apetecido.

“El toque más importante es el amor y la pasión por lo que se hace. Mi sazón personal no es un secreto, simplemente todo es natural todo tiene el sabor que es, la carne sabe a carne el pescado a pescado el pollo a pollo, que la comida no sepa a condimentos. Mi secreto es no tener secretos, es puro amor” finalizó el chef.

En cifras

El toque más importante es el amor y la pasión por lo que se hace… Mi secreto es no tener secretos, es puro amor.