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| Ago 23, 2013 | Punto de vista

Pensar en cambiar horarios

Fabio Peña

Fabio Peña

Editor Gente de CaÑAVERAL (fpena@vanguardia.com)

Con el anuncio del alcalde de Bucaramanga, Luis Francisco Bohórquez y el gobernador de Santander, Richard Aguilar Villa, de las nuevas obras que se vienen para la ciudad, especiamente la ampliación de la autopista, se vislumbra un buen futuro para la movilidad del área metropolitana.

Sin embargo, eso demanda sacrificios muy grandes para la comunidad que durante los próximos dos años deberá sentir con más fuerza el rigor de los trancones y embotellamientos no solo en la autopista sino en otros puntos como la carrera 27.

La movilidad entre Bucaramanga y Floridablanca cambiará notoriamente en los próximos años, sin embargo, vienen momentos difíciles pues a la situación actual se le sumarán cierres por ejecución de obra y las consabidas incomodidades que genera todo proyecto.

Por eso es hora de ir pensando en hacer ajustes a los horarios de entrada y salida de los empleados en las empresas públicas y privadas.

La ciudad está creciendo y como tal debe ir adaptándose a las nuevas condiciones en las que los jornadas continuas de trabajo empiezan a abrirse camino.

Si tal como está anunciado en enero del próximo año empieza la ampliación de la autopista es imprescindible pensar desde ya en que el desplazamiento hacia y desde el sur no sea más traumático de lo actual, y por tanto una buena forma de contrarrestar esta situación es organizar mejor el trabajo en las empresas de todo tipo.

Por ejemplo, se podría poner en práctica la entrada y salida más temprano para algunos empleados de tal manera que no todos terminen su jornada a las 6 p.m., sino que se haga de forma escalonada.

Si hay gente movilizándose a las 5 p.m. hacia el sur y otra una hora más tarde, no solo se descongestionan las vías sino que el desplazamiento en sistemas como el Metrolínea será más cómodo para todos.