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| Jul 26, 2013 | En estas calles

Gallineros, tulipanes y guayacanes protegen nuestro parque

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En días pasados hicimos un recorrido por el parque La Pera en compañía de Luis Francisco Patiño, Ingeniero Forestal de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb perteneciente a la subdirección de Flora y Fauna, aunque el propósito inicial era identificar las especies vegetales que descansan en este lugar, durante la caminata por los senderos de este tradicional parque encontramos que la riqueza de estas especies va mucho más allá de la edad que tienen o de lo que las personas podrían imaginar.

La importancia

de los árboles

De acuerdo con el experto mantener zonas verdes y espacios como parques y jardines en la urbe es de vital imporancia porque “los árboles frondosos hacen que la zona que los rodea se mantenga con una humedad relativa mucho mayor que la que se siente al lado de las zonas de concreto y por lo tanto el clima se sienta mucho más fresco”.

La tala

y el calentamiento

El ingeniero explicó que los cambios climáticos se sienten especialmente en las ciudades por múltiples factores, especialmente porque “estamos llenándolas de concreto y éste lo que causa es la refracción del calor. El cemento absorbe todo el calor del día y por la noche lo refleja, podríamos decir que lo libera. ¿Qué pasa si no hay árboles? No se puede mantener lo que se conoce como microclima, que es lo que los árboles generan por la sombra que proyectan. Si uno se fija en la temperatura que hay en un día caluroso en un parque y la compara con la temperatura que hay en una zona comercial llena de concreto,

la diferencia es enorme. Los árboles también le dan flujo al aire y si se eliminan va a ser mucho mayor la concentración de calor”.

Por otra parte expuso que “las hojas verdes también hacen un gran aporte porque atraen el calor, su función es captar los rayos solares porque las plantas los necesitan para realizar el proceso de fotosíntesis. Las hojas absorben la energía necesaria para ese proceso químico y biológico que después se traduce en la liberación de oxígeno y frescura al ambiente. Si quitamos los árboles, esa energía la absorbe el cemento”.

El mantenimiento

“Los árboles en la ciudad no se encuentran en sus condiciones naturales sino que están en un ambiente adverso para ellos, ya han sido afectados entrópicamente por las obras y eso hace que su desarrollo no sea normal. En un monte o rodeados de naturaleza no necesitan nada porque se desarrollan normalmente, pero en la ciudad están más expuestos a ataques de plagas y enfermedades, por ello requieren mantenimiento”.

El aporte de

la comunidad

“Es importante no intervenir los árboles sin contar con la autorización de las autoridades ambientales. Hay mucha gente que no sabe cómo le puede afectar a un árbol una poda mal hecha. Hay personas que no lo hacen técnicamente y usan herramientas como machetes que les causan laceraciones por donde pueden entrar enfermedades. Es indispensable que siempre se apliquen cicatrizantes, que no inhiben el crecimiento y protegen al árbol de los ataques de plagas o de hongos”.

La poda

“Muchas veces la comunidad se opone cuando mandamos a podar un árbol pero no consideran que así como nosotros necesitamos cortes de cabello ellos también necesitan el manejo de esas podas. Eso es darle un poco más de vida porque genera rebrotes, es decir, un nuevo ciclo. Estéticamente no se ven muy agradables pero cuando rebrotan vuelven a dar un importante aporte ambiental”.