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| Jul 5, 2013 | En estas calles

Alfonso descubrió una nueva mariposa en Santurbán

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Por Laura Rojas González

Alfonso Villalobos Moreno es biólogo de la Universidad Industrial de Santander, profesor e investigador desde hace 20 años, director del grupo Gena (Grupo de Investigaciones Entomológicas y Ambientales), director del Grupo Biodiversidad Corporación Ctas, tiene maestría en Entomología y es estudiante del doctorado del mismo nombre en la Universidad Nacional, y como si todo esto fuera poco, ahora tiene su propia especie de mariposa: Idioneurula Socorroí.

¿Cómo se descubre una especie?

“El grupo de mariposas que encontré antes de identificar la nueva especie es producto de varias investigaciones que he hecho tanto con la autoridad ambiental Cdmb y con empresas privadas en la zona de páramos. Seleccioné una cantidad de animales de todo tipo y dentro de ellos un grupo de mariposas que eran diferente a todo lo que yo conocía. Al compararlas verifiqué que eran diferentes. Conseguí a un especialista, Julián Adolfo Salazar, Curador del Museo de Historia Natural de la Universidad de Caldas y con esa información ya pude concretar que se trataba de una nueva especie, lo que siguió fue completar el proceso”.

Un regalo que el dinero no compra

La primera vez que Alfonso encontró esta mariposa su espíritu investigador le indicó que estaba frente a algo único, diferente, sin embargo, por falta de tiempo y por orden de prioridades fue solo hasta seis meses después cuando pudo darse a la tarea de recolectar más datos que le ayudaran a comprobar si su corazonada estaba en lo cierto.

“Yo me di cuenta de que el animal era raro hace unos dos años, antes no tenía tiempo de mirarlo con detenimiento pero hace como un año y medio decidí empezar a trabajar en eso. Recolecté información, conseguí al especialista, fue un proceso de casi dos años”.

El profesor aseveró que en dinero no podría cuantificar el gasto por el gran valor que tiene el hallazgo.

“Una persona como yo, que solamente dicta hora cátedra en la UIS, en términos reales no puede hacer un descubrimiento como estos, fue una fortuna tenaz.

“Si hablamos solamente del transporte el alquiler de un campero para ir un día a páramo puede valer unos $300.000. Con el especialista tengo la fortuna de que como llevo tanto tiempo en el campo de la entomología conozco a muchas personas y el especialista es mi amigo así que no me cobró. Por lo general estos descubrimientos los hacen quienes tienen dinero para hacer excursiones y contratar especialistas, las grandes universidades e institutos. Para mí el aporte hecho a la ciencia es la mayor satisfacción y mi recompensa”.

La mariposa

La Idioneurula Socorroí es una mariposa pequeñita, como del tamaño del dedo pulgar, marrón, con ocelos superiores naranja, punto blanco en la mitad y con manchas gruesas color crema.

El valor de las mariposas

El experto en insectos explicó que “la mayoría de gente que comienza a trabajar en entomología, por lo general, empieza por las mariposas, porque son espectaculares, diversas, bellas y con colores increíbles, pero lo cierto es que ellas además son buenas indicadoras de cosas que pasan en el bosque. Si está bien conservado hay especies que viven solamente allá y si el bosque está muy deteriorado hay otras especies que aparecen”.

Alfonso explicó que “todos los insectos son importantes porque constituyen una fuente de alimento para murciélagos, reptiles, ranas, pájaros y hasta gatos, algunos de esos grupos, especialmente las mariposas, revisten mayor importancia por la facultad que tienen de indicar la calidad. Esta especie, la Idioneurula Socorroí, es además muy importante porque es endémica de Colombia, solo está acá”.

“Socorro, como mi mamá”

“Para asignar los nombres científicos casi siempre se extraen características de la especie, los más famosos somos nosotros: homo sapiens. También es común y fácil de entender por ejemplo la mosca casera que se llama Musca doméstica porque vive en las casas. El nombre Socorroí se lo puse en honor a mi mamá, así se llama ella, Socorro”.

El científico explicó que para el nombre de su descubrimiento, Idioneurula Socorroí, fue necesario un proceso de conversión: “En el nombre de la mariposa Socorro termina en í porque hay que convertir la palabra al latín, esto se puede hacer con las terminaciones ensis ó e pero de Socorroensis, Socorroe y Socorroí este último era el que sonaba más bonito, más elegante”.