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| May 17, 2013 | Periodista del Barrio, Portada

Experiencias de un pasajero de la ruta P8 de Metrolínea

Por: Julio Eduardo Mejía Gómez

PERIODISTA DEL BARRIO

“En cuanto al viaje a Cabeceratodos los días a las 7:10 a.m., la suma de los tiempos de permanencia en la estación de Cañaveral y del recorrido, no puedo afirmar como lo dijo un lector en una edición pasada, que sea de una hora. Mi experiencia es buena porque siempre se ha mantenido entre 20 y 35 minutos. Eso sí, el 90% de las veces se viaja completamente apretado, pero veo que hemos aprendido a hacerlo de manera decente y se ven caras alegres, personas recién bañadas, todos dispuestos a compartir el espacio. A esa hora alguien que suba en silla de ruedas no va a encontrar espacio. Los buses pasan con bastante frecuencia y no teme uno quedarse del primero porque en pocos minutos llega el siguiente”.

“Otra cosa es el viaje de regreso de Cabecera a Cañaveral en horarios entre 10 y 11 a.m. He tenido que esperar hasta media hora y entonces llegan 2 y 3 buses P8. Esto desespera a la gente y llegan los ‘piratas’ y los ‘taxis colectivos’ que por dos mil pesos lo llevan rápidamente a Cañaveral. He visto a personas que legalizan la situación invitando a otras a coger un taxi, como si fueran una sola familia.Metrolínea está perdiendo una enorme cantidad de pasajeros con este sistema en la forma ilegal y en la legal”.

“Se ve de lejos que este problema no es causado por Metrolínea sino por la mala utilización de la carrera 33, que los que recordamos la carrera 15 de Bucaramanga vemos que es su reencarnación. Hay que reorganizarlaseparando los paraderos de los buses del sistema integrado de los del convencional, hay que obligar a los conductores a parar en sus espacios exclusivos y evitar el estacionamiento de taxis con personal de Tránsito que ejerza control. Los taxistas y los ‘piratas’ producen una gran congestión porque se estacionan en los paraderos de Metrolínea y éste llega y siguen estacionados”.

“En cuanto al viaje de Cañaveral a Cabecera de Piedecuesta en horarios de 4 a 6 p.m. debo decir que el P8 se demora mucho por el tráfico de la 33, después de un rato llegan hasta 3 buses seguidos. Descubrí que es mejor tomar el T3, que no tiene los problemas de la carrera 33 para llegar a la Españolita. Metrolínea tiene unos buses estacionados en Cajasan y he calculado que por tres T3 que pasan adiciona un bus de éstos al sistema. Así que en la Españolita cambio al P8, que me lleva a Cabecera de Piedecuesta. Se ve la buena voluntad de las directivas de Metrolínea para solucionar el problema que finalizará cuando exista la Estación Piedecuesta a donde lleguen y partan todos los buses”.

“El regreso de Piedecuesta a Cañaveral entre las 9 y 10 de la noche no tiene dificultades además del desespero que siente uno por la demora de los alimentadores en Piedecuesta.

En general, el trato de los conductores es bueno, peroes necesario que tengan un control permanente para evitar casos como el de una noche en el que el conductor dijo: “Tengo que llegar en 15 minutos a Provenza”, y aunque su estilo de conducción era perfecto, sobrepasó ampliamente los límites de velocidad. O como otro que observé que en la estación Molinos quien cerró la puerta y una señora quedó con el brazo prensado y el conductor no acataba a reabrirla a pesar de que los pasajeros le gritaban. Superado el impase, en la siguiente estación, Hormigueros, arrancó si mirar y se le atravesó a un T3 que subía y a éste le tocó parar y cederle el paso en la pendiente. Durante el resto del recorrido sentí que el bus zigzagueaba. Pienso que el conductor no estaba apto para su labor”.