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| Mar 22, 2013 | Periodista del Barrio

Un grito más de desesperación

Por: Elsa L./PERIODISTA DEL BARRIO

“Desde hace por lo menos un año, después de que habían hecho gestiones de parte de la Alcaldía de Floridablanca para regularizar los bares de los alrededores de nuestro conjunto hemos visto el deterioro de nuestra calidad de vida nuevamente.

 

El último episodio ocurrió hace un par de fines de semana, concretamente el sábado 2 de marzo. Alrededor de las 9 p.m. empezaron a tocar música vallenata en vivo en uno de los restaurantes más antiguos de la ciudad, ubicado sobre la carrera 26.  El nivel de ruido era muy alto pero eso no parecía importarles. Sobre las 10:30 p.m., después de verificar que efectivamente la música provenía de ese lugar, llamé por teléfono al lugar y les pedí respetuosamente que bajaran el volumen de la música puesto que estaban violando nuestro derecho al descanso. El personaje que me atendió me expresó que el encargado del lugar no podía venir a hablar conmigo porque se encontraba ocupado.

 

Llamé entonces a la policía del CAI de Cañaveral para manifestar mi indignación por esta violación de derechos. La persona que me atendió me indicó que enviaría una patrulla sólo después de que solucionaran una riña que estaba ocurriendo. Al final de la historia nadie escuchó nuestro ruego y la música continuó a los mismos niveles hasta pasada la media noche.

 

El problema se agudiza con la llegada del fin de semana. Todos los alrededores de estos conjuntos residenciales cuentan con peleas, karaoques que oímos hasta las 3 am y las alarmas de los carros que se disparan con todo el ajetreo causado por estos establecimientos”.