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| Mar 22, 2013 | Periodista del Barrio, Portada

La tercera edad, en la mira de la delincuencia

Por: Sandra R./PERIODISTA DEL BARRIO

“Dos tipos altos y barrigones tienen en la mira a personas de la tercera edad que transitan por los alrededores del lote donde se van a construir los apartamentos de Paralela 150 (junto a la bomba de Terpel). Por ese sector los abordan para robarlos, nadie sabe si están armados o no pero cuando se topan de frente con sus víctimas de inmediato les dan la mano, como si los saludaran, y acto seguido ellos evidencian un cambio en su reacción. Les hacen creer que conocen a su familia y los enredan para hacerles sacar las cosas que llevan en el bolso ya sea plata, joyas o tarjetas -a estas últimas les echan un cuento medio raro para que les digan las claves-. Cuando esto pasa uno de ellos se queda con la víctima mientras el otro va a verificar los saldos de las tarjetas después del saqueo en los cajeros es el momento en que en un descuido se van y dejan a las víctimas con los brazos cruzados”.

 

“Lo más increíble es que son tan descarados que a los pocos días vuelven al mismo lugar en el que realizan sus fechorías, contra la víctima que sea”.

 

“En lo que hemos podido averiguar con los vecinos ha habido víctimas de Portales de Campestre, Arcos del Campestre, Los Trinitarios y Parque Campestre, al menos cinco robos a personas de la tercera edad”.

 

Otro caso

“Yo iba con mi hija para el médico y eran como las 7:00 a.m. así que le pedí que se adelantara para que no perdiéramos el turno, ahí en la Ardila Lülle. En el camino un supuesto amigo de mi hijo me saludó y me preguntó por la familia, yo cortesmente lo saludé y después de un rato habló por celular, haciéndome creer que era con mi hijo, y me dijo que él le había pedido que le comprara unas cosas y que yo tenía que darle el dinero y que mi hijo después me lo daría a mí. Ingenuamente confié en él y le di los $80.000 que traía conmigo. Él se despidió y yo seguí mi camino sin saber aun que había sido víctima de un robo. Cuando lo supe me dieron unos nervios impresionantes y se me bajó la tensión, gracias a Dios no pasó a mayores y ya estoy bien”.