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| Nov 9, 2012 | Nuestra Gente, Portada

La música es una de las mejores fórmulas para la felicidad

Los dos manifestaron durante la entrevista: “La música es algo que se lleva en el alma y ese es el camino que queremos seguir”.

Los dos manifestaron durante la entrevista: “La música es algo que se lleva en el alma y ese es el camino que queremos seguir”.

Por Laura Rojas González

El pasado 6 de octubre Julián Andrés Rey Peñaranda y Andrés Felipe LozadaRamírez, ambos estudiantes del Colegio Agustiniano de Floridablanca, resultaron ganadores del concurso ‘Talentos Diners 2012 -2013’, un espacio creado para apoyar y promover los jóvenes talentos musicales entre los 5 y 18 años. Este espacio premia a sus ganadores con la oportunidad de ir a las finales, que se realizan en Bogotá, y participar allí por una beca para estudiar música en Europa.

“Inicialmente quedamos como finalistas y pasamos a las eliminatorias, que fueron en el Colegio Panamericano. Yo gané en la categoría juvenil y con eso la opción de estar en la gran final enfrentándome a los campeones de Medellín, Barranquilla, Cali y Bogotá de mi categoría”, explicó Julián Andrés Rey Peñaranda, quien se coronó campeón al interpretar un fragmento del primer movimiento del concierto del alemán FelixMendelssohnpara violín en mi menor.

Andrés Feliperesultó vencedor de la prejuvenil interpretando una canción tradicional del folclore colombiano con su saxofón. “Yo toqué el bambuco ‘Optimista’ de León Cardona”.

El papel que juegan los nervios

Estos dos jóvenes intérpretes, que a pesar de que tan solo cursan los grados 11° (Julián) y 9° (Andrés), manifestaron que siempre hay nervios antes de una presentación pero coincidieron al asegurar que eso es parte del encanto de la música.

Para Julián Andrés “pararse ahí es complicado, uno siempre tiene nervios pero eso es la base de la presentación, la ansiedad de salir a tocar. Eso es bonito y lo llena a uno de las ganas que necesita para salir a hacerlo y dar todo para que salga de la mejor manera”.

Andrés Felipe por su parte aseguró “uno siempre empieza con nervios pero a medida que se va desarrollando la obra uno se va soltando y empieza a jugar más. Se va sintiendo mayor relajación y la presentación va tomando fuerza y mejorando cada vez más”.

La presentación más importante

Estos músicos en proceso de desarrollo, a su corta edad, ya cuentan con varias presentaciones que les han permitido afianzar su amor por este arte. “Yo participé en el concurso ‘Jóvenes intérpretes’ del Banco de la República. La presentación fue en la Biblioteca Luis Ángel Arango, uno de los mejores escenarios de Latinoamérica. Me presenté frente a los jurados y el premio era poder tocar en ese lugar, afortunadamente gané. Es la presentación más importante que he tenido”.

“Mi idea es aprender mucho, de todas las formas, y ver qué se puede hacer con la música, seguramente se presentarán muchas oportunidades”.

“Mi idea es aprender mucho, de todas las formas, y ver qué se puede hacer con la música, seguramente se presentarán muchas oportunidades”.

Aunque para Julián esta fue su presentación más importante –hasta ahora-, lo cierto es que también ha tocado como solista con su violín en la Sinfónica de Santander.“He tocado con la sinfónica dos veces y la experiencia fue muy interesante, muy constructiva para mí”.

El Festivalito Ruitoqueño es el escenario que más exalta en su corta carrera el saxofonista de 14 años, quien manifestó que de todas sus presentaciones, fue precisamente ésta la que mayor gratitud y enseñanzas le dejó. “He ido dos veces, una como solista y otra en un dueto. Me encantó porque el público es impresionante. Tal vez la cantidad de gente que asiste no sea la más alta pero el calor y el público de los asistentes se siente en cada interpretación. La gente disfruta cada pieza y le da todo su cariño al artista, se les nota que disfrutan mucho de escuchar esa música”.

Todo empieza por casa

Andrés Felipe comentó que ya cuenta cinco años interpretando su instrumento. “Aunque llevo cinco con el saxofón estoy metido en la música desde los siete. Mi tío tiene una orquesta y ha sido músico toda la vida y es muy amigo de los directores de Mochila Cantora, él me llevó para ver cómo me parecía y ahí quedé enamorado de la música”.

Para Julián Andrés, de 17, la historia ha sido un poco más larga. “Desde los 8 inicié con el violín y desde antes con flauta y canto. Mis papás son músicos, ambos licenciados de la UIS, y por eso inicié con ellos. Ellos se dedican a esto, tocan misas, dan serenatas, son docentes de música y desde que yo estaba muy pequeño los he acompañado a todas partes. En ese camino fue que se dieron cuenta de que yo servía para la música”.

Viento y cuerdas

Julián Andrés inició sus clases particulares con Johanna Garcíay ahora está con Irina Litvin, docente de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab. “Sigo en mi proceso con ella, aunque mi instrumento es el violín también me encanta la guitarra, por las tardes siempre practico y toco un rato. También me gusta cantar y toco un poco de piano”.

Andrés también aseguró que disfruta del canto y, aunque su favoritismo definitivamente va dirigido al saxofón, explicó que “desde hace dos meses empezó a aprender a tocar oboe, un instrumento de viento hecho de madera” que emite su sonido a través de la manipulación de una lengüeta”.

“Yo seleccioné una pieza de música colombiana porque he crecido con ella. Mis dos participaciones en el Festivalito Ruitoqueño han sido las mejores experiencias musicales que he tenido”.

“Yo seleccioné una pieza de música colombiana porque he crecido con ella. Mis dos participaciones en el Festivalito Ruitoqueño han sido las mejores experiencias musicales que he tenido”.

Lo que viene

Tanto Julián Andrés como Andrés Felipe tendrán la oportunidad de ganar, cada uno, una beca para estudiar música en el exterior pues la premiación será por categorías y se realizará en marzo del año entrante. El primer puesto en prejuvenil y juvenil otorga un bono de $10 millones intercambiables por instrumentos musicales para el colegio ganador. A los ganadores les darán una beca para un campamento de verano en una academia musical de Europa en 2013, además de tiquetes aéreos para el niño con un acompañante, traslados, hospedaje y mil euros para viáticos.

El joven intérprete de saxofón no dudó un segundo al responder que quería dedicar su vida a la música. “Yo sí quiero definitivamente estudiar música porque es una carrera que me va a hacer feliz y creo que eso es lo más importante, ser feliz con lo que uno hace. Yo sé que será difícil pero sé que uno puede salir adelante con eso. Quiero empezar acá, ahora estoy tomando clases con Carlos Lozano, él es profesor de la UIS y de la Unab”.

Julián también quiere ser músico y está un poco más cerca de su sueño pues este año termina su bachillerato. “Yo también quiero ser músico, ya estoy haciendo vueltas y papeles para estudiar en la Unab. Mi meta también es estudiar aquí y crear una buena base para cuando se presente la oportunidad de irme, ya sea para Bogotá o fuera del país, esté preparado”.

Comentarios

  1. carlos franco dice:

    que buena idea seria implementar un conservatorio de música sin costo alguno en los barrios de estrato 1,2,3 y 4 en con todo tipo de instrumento hay que recordar que la juventud de ahora esta mas concentrada en el Internet, los juegos de xbox o mas que todo en las tribus urbanas o pandillas, la sociedad bumanguesa debería aprender de las escuelas de formación musical que se han creado en las comunas de medellin y esto a bajado el indice de violencia y se han descubierto futuros músicos juveniles de talla internacional