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| Sep 21, 2012 | En estas calles

“No educamos futbolistas, enseñamos a jugar limpio”

Por Laura Rojas González

El entrenador Adilson (de camiseta azul) acompañado de sus alumnos y el transportador de la escuela, Sergio Rodríguez.

El entrenador Adilson (de camiseta azul) acompañado de sus alumnos y el transportador de la escuela, Sergio Rodríguez.

Adilson Otálora Gil es un licenciado de Educación física y deportes egresado de la UCC con especialización en Docencia Universitaria que desde hace un año abrió la escuela de fútbol Fair Play, que traducido del inglés significa Juego Limpio. “Nuestro mayor interés no es solamente enseñarle a los niños a jugar fútbol, además nos interesa que aprendan valores, a respetar a sus compañeros, a hablar bien y a interesarse por destacarse académicamente en sus colegios”.

Sus inicios

El licenciado explicó que “llevaba un proceso con los niños en el colegio Fundación UIS, allí empezamos más o menos desde sus diez años. Un día vi la necesidad, que ellos mismos manifestaban, de querer mejorar, de jugar cada vez más y con mayor técnica e incluso, en algunos de ellos, las ganas de tener como proyecto de vida el deporte, ganas de jugar profesionalmente”.

Después de esto Adilson entendió que era necesario reforzar los conocimientos que sus estudiantes adquirían durante las clases deportivas en el colegio. “El nombre Fair Play surgió porque considero que la educación debe ser integral y debemos inculcar en los niños buenas costumbre, normas de vida. Es fundamental transmitir valores, ética, respeto por el otro y quería que el nombre materializara esa idea. A la escuela asisten niños del Colegio Fundación UIS, del Agustiniano, del Caldas y también de colegios oficiales, todos somos iguales en la cancha”.

“Nuestros alumnos aprenden ética deportiva, a valorarse a sí mismos y a mejorar académicamente, así ellos adquieren responsabilidad”.

Apoye a sus hijos

De acuerdo con el profesor es muy importante que los padres respalden a sus hijos cuando manifiesten su interés por practicar algún deporte. “La recomendación sería detectar el querer de los hijos. Si el niño quiere practicar cualquier deporte hay que entender que esta es una forma de estimular al niño para que salga adelante, para que enfrente retos y alcance lo que se propone. Adicionalmente hay que tener en cuenta que esto mejora su salud, su rendimiento físico y sus habilidades. Esta escuela apunta a que los niños puedan mejorar sus destrezas y exploten su vocación. Hemos tenido casos de alumnos que pasan a escuelas de mayor rendimiento pero vuelven acá porque les gusta el ambiente, lo consideran más agradable, más amigable y valoran el buen vocabulario que reina siempre en las clases”.

Finalmente el entrenador de Fair Play aseguró que “la motivación que tienen ellos es mi motivación. Ver que quieren ser buenos jugadores, que quieren destacarse y poder estar presente en ese proceso y ayudarlos a pulir esas fortalezas es mi mayor recompensa”.