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| Sep 14, 2012 | Gente de Aquí, Portada

“La capacidad de amar es la que nos hace humanos”

Por Laura Rojas González

El padre Cosme está acompañado de algunos de los jóvenes que asisten al centro día a día.  ( Foto Javier Gutiérrez )

El padre Cosme con algunos de los jóvenes que asisten al centro día a día.
( Foto Javier Gutiérrez )

El padre Cosme es de origen italiano pero su corazón pertenece a Santander. Llegó a Floridablanca desde hace nueve años para encargarse del Centro educativo y de rehabilitación Luis Guanella, un lugar donde los jóvenes con capacidades especiales de cualquier edad y capacidad económica pueden ver sus sueños florecer.

“Yo venía de México donde estuve 16 años. Don Luis Guanella fue un padre que tenía carisma especialmente para los niños con alguna discapacidad y por eso fundó esta obra, especialmente pensada para ellos. Actualmente tenemos 120 niños y jóvenes con alguna discapacidad, la mayor parte de Bucaramanga, Floridablanca y 20 de Lebrija”.

Educación especializada

En este centro los jóvenes reciben clases hasta los 15 años, con una metodología especialmente diseñada para ellos. “Después de los quince se descubren las aptitudes laborales y creativas. Tenemos siete talleres profesionales y cada dos meses vamos a los pueblos a hacer una muestra artesanal, que aunque también sirve para recaudar fondos, se hace especialmente para generar un cambio de mentalidad, para que ellos vean que son competentes y que son personas que tienen capacidades, algunas veces más significativas que las de nosotros que nos llamamos normales”.

En la fotografía aparecel el padre en Techo Fraterno, una de las agrupaciones que vela por el bienestar de las personas de la tercera edad. Imagen suministrada / GENTE DE CAÑAVERAL

En la fotografía aparecel el padre en Techo Fraterno, una de las agrupaciones que vela por el bienestar de las personas de la tercera edad. Imagen suministrada / GENTE DE CAÑAVERAL

Los talleres profesionales que ofrece la comunidad Guanelliana abarcan la panadería, carpintería con maquinaria muy moderna, que según manifestó el padre no puede ser utilizada por los jóvenes más afectados, el taller de velas perfumadas y artísticas, el de pintura -sobre tela, sobre madera, sobre tabla y en tapetes-, también está el de marroquinería, el taller Manos Creativas (bisutería) “los down o autistas son como máquinas perfectas, cuando empiezan a hacer una cosa siempre las hacen todas iguales, no se equivocan en ningún detalle” y por último el último taller es corte y confección.

“Algún día unos papás de los niños no creían que ellos eran capaces de hacer estos productos y se acercaron a decir que no deberíamos hacer eso de hacer las cosas por ellos y decir que sí eran capaces, así que los invitamos un día a que trabajáramos juntos, los papás no fueron capaces, y los niños sí”, aseguró el padre con una gran sonrisa que revela la satisfacción que siente por esta hermosa labor, “este fue el argumento más sólido”.

Obras por doquier

“En nuestro centro también hay un seminario para los jóvenes que quieren ingresar a la aventura de la misión guanelliana. Allí permanecen durante dos años y son formados en nuestra obra. De manera simultánea participan en los talleres y las actividades que hacemos con toda la familia guanelliana y eso nos sirve para medir su temple, para ver si realmente tienen vocación”.

“También hay otro centro dondetenemos un colegiocon capacidad para 340 niños de escasos recursos, por lo general de los barrios Bellavista, Altos de Bellavista y Panorama, éste es el colegio Santa Lucía y va desde preescolar hasta grado 11”.

Aquí el padre está acompañado de algunos de los colaboradores que día a día acompañan esta noble labor. Suministrada / GENTE DE CAÑAVERAL

Aquí el padre está acompañado de algunos de los colaboradores que día a día acompañan esta noble labor. Suministrada / GENTE DE CAÑAVERAL

En el mismo lugar funciona el Centro Vida para personas de la tercera edad. “Tenemos 25 abuelitos, muchos de ellos solitos, un poco abandonados. Allí están desdelas 8 a.m. hasta las 4 p.m.  Tienen desayuno, almuerzo, media mañana y media tarde. Trabajamos con ellos en rehabilitación, hacemos paseos, los acompañamos y hacemos todo lo posible por su dignificar su vejez, nuestro interés es meter vida en sus años”.

Una gran familia de servicio

Cerca de 30 profesionales acompañan al padre Cosme en su maravillosa labor. Profesores, talleristas, terapeutas, personas del servicio y campesinos, constituyen el engranaje que hacen que este proyecto sea una realidad.

“Acá ofrecemos terapias muy especializadas porque los casos así lo requieren. Contamos con equinoterapia (terapia con caballos), acuaterapia (en las piscinas) y esperamos que para el fin de este año podamos implementar el aula multisensorial, propia para desarrollar todas las capacidades, especialmente de los más afectados, valiéndose de colores, música y aromas”.

La ley de la inclusión

“Nosotros tenemos jóvenes hijos de empleados de Ecopetrol, otros locales privados que pagan y algunos llegan gracias a convenios con las alcaldías pues son de muy bajos recursos. No nos permitiríamos hacer un proyecto para ricos, sin embargo, siempre trabajamos con una política de muy alta calidad como guía”. Este es uno de los aspectos más relevantes de este lugar en el que, como el padre indicó, “todos somos una gran familia”. Es así como el lugar que inicialmente era “un trapiche, no existía el anillo vial ni la calle 200, era un bosque desolado en que quisimos sembrar para después recoger” se convirtió en lo que es hoy, un lugar lleno de magia en el que todos son iguales y conviven en armonía y en un ambiente de educación y crecimiento personal. “Al principio fue muy difícil porque los jóvenes no estaban acostumbrados a compartir y eran un poco violentos, hoy en día todos se llevan bien y disfrutan cada momento que pasan acá”. El padre, quien después de tantos años aún conserva su acento italiano, manifestó con orgullo y felicidad que éste “es el trabajo más bello de este mundo. La gente suele pensar que pobrecitos o que son personas bobas pero no, tienen una capacidad y una inteligencia, como nosotros, sólo que es distinta.El problema de nuestra cultura es que es discriminante. Siempre resalta al más joven, el más bello, el más fuerte, el más rico. Yo siempre digo que la parte más humana de una persona es saber amar y relacionarse y reto a las personas a que busquen y encuentren a alguien que pueda dar más cariño, más amor, más amistad y más respeto que estos muchachos, entonces, ¿qué es lo que da dignidad al hombre?, no es la fuerza, la belleza o la juventud, es la capacidad de amar, estando con ellos uno aprende a ser humano”.

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