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| Ago 17, 2012 | Nuestra Gente

“Más difícil que ganarse un premio es mantenerlo y demostrar por qué se obtuvo”

Por Laura Rojas González

“Todo el proceso de preparación genera mucha angustia. Gracias a Dios logramos el cometido. A los tres meses de empezar ya teníamos todas las obras montadas y empezamos a foguearlas”.

“Todo el proceso de preparación genera mucha angustia. Gracias a Dios logramos el cometido. A los tres meses de empezar ya teníamos todas las obras montadas y empezamos a foguearlas”.

Rafael Suescún ha sido el director del coro de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab, durante los últimos 18 años, y este año, durante la versión 51 del Concurso Internacional de Canto Coral Seghizzi en Gorizia, ciudad del norte de Italia, demostró por qué hoy es reconocido como uno de los mejores.

“Ganamos cinco premios. El primero fue en la categoría ‘Músicas orales y tradicionales del mundo’ por el que nos dieron una copa y una medalla de oro. Luego obtuvimos el premio ‘Costumi’, que se ofrece a la mejor puesta en escena y vestuario.  Ganamos en la categoría ‘Negro spiritual y góspel’, que para nosotros fue una sorpresa porque ganarle a Canadá o Estados Unidos que son los fuertes en este género es casi imposible, también nos quedamos con el ‘Premio especial del público’, que es muy riguroso porque si no hay buena calidad casi ni aplauden y finalmente nos dieron un premio que no esperábamos porque no lo dan siempre que fue mayor puntaje absoluto de toda la competencia”, explicó el director del coro.

El secreto del éxito

De acuerdo con Rafael, el arrollador papel que jugaron las 32 personas que viajaron a Italia radica en la entrega. “Los de la agrupación son muchachos muy dispuestos a ponerse la camiseta no solamente por la Unab sino por Colombia, son personas con muy buena actitud para dar el nivel de exigencia en la preparación musical que tuvimos”.

La preparación

El trabajo de montar 26 temas que constituirían el repertorio que los haría ganadores no fue nada fácil. Con el tiempo en contra y la vulnerabilidad que dicta el tener un grupo joven y poco entrenado, el panorama no era muy alentador. “Cuando supe que habíamos sido admitidos sentí susto y angustia. Este festival es muy riguroso y era una osadía llevar a una agrupación totalmente nueva, 26 de los integrantes ingresaron este año, algunos de ellos nunca habían cantado en un coro, era un grupo neófito en todo aspecto pero el reto estaba ahí. Cuando yo lo manifesté en la universidad al rector y a la decana la pregunta de ellos fue ¿sí estarán listos?”.

“El proceso empezó desde noviembre del año pasado cuando vimos la convocatoria. Mandamos los documentos iniciales de selección y luego fuimos admitidos. En enero nos pidieron que mandáramos hoja de vida, currículo y repertorios. Después de eso el comité artístico del festival nos envió la convocatoria que decía que fuimos admitidos. Ahí empezó el proceso de selección del repertorio que íbamos a tener en cuenta para las diferentes competencias, miramos nuestras posibilidades de participar en las categorías de folclor, músicas tradicionales del mundo y clásica. Paola, mi subdirectora y novia, me dijo que por qué no hacíamos la excepción y anexábamos spiritual y góspel. Nunca habíamos participado en ésa porque la tradición es de Estados Unidos y Canadá y allá iba a haber coros de esos lugares pero yo me emocioné e hicimos la inscripción también en este género”.

La competencia

Concurso Internacional de Canto Coral Seghizzi en Gorizia, que se realizó del 9 al 16 de julio, es el de mayor tradición en Europa. “Este festival tiene una trayectoria muy grande en lo artístico, este año participaron 23 coros de todo el mundo. En las categorías que competíamos había 17 agrupaciones”.

Un motivo más para celebrar

Otro de los grandes logros, al que el director del coro de la Unab llamó “una bendición” fue la posibilidad de cantar en la capilla del Papa. “Nosotros teníamos la ilusión de ver si podíamos hacer algún contacto en el Vaticano. Resulta que el padre Alfonso Guerrero, el capellán del Gimnasio Cantillana, nos escuchó en una misa y nosotros le comentamos que íbamos para Roma. Él nos dijo que nos pusiéramos en contacto con César Mauricio Velásquez, el embajador de Colombia ante la Santa Sede y nos dijo que él podría hacernos alguna invitación… La invitación fue consolidada desde acá, resultó ser para dos eventos muy importantes. El primero fue la celebración del 20 de julio en Roma, en la capilla privada del Papa, con toda la comunidad de diplomáticos, 25 embajadores de todo el mundo. Esto fue el golpe de suerte que tuvimos gracias a Dios. Esto se dio de una manera muy especial, no sólo porque cantamos en la capilla del Papa sino porque al día siguiente el embajador nos dijo que teníamos eucaristía en el altar mayor de la basílica San Pedro y después fuimos a hacer una oración por la paz de Colombia y por las familias del país en la tumba del Papa Juan Pablo II”.

“Uno de los jurados me preguntó que cuántos años llevaba trabajando con este grupo y yo le dije realmente no son años, llevo cuatro meses. Ellos solo decían que cómo era posible que en cuatro meses pusiera este coro a ese nivel”.

“Uno de los jurados me preguntó que cuántos años llevaba trabajando con este grupo y yo le dije realmente no son años, llevo cuatro meses. Ellos solo decían que cómo era posible que en cuatro meses pusiera este coro a ese nivel”.

Una experiencia memorable

“La experiencia fue muy interesante. Por lo extenuante del viaje empezamos a tener preparación física porque estábamos muy cansados, cosas como la diferencia de horarios y el cambio de comida afectan muchísimo. Tuvimos que pulirnos en lo físico y la parte respiratoria. Los muchachos asumieron el reto con todas las de la ley y a pesar de que escuchábamos agrupaciones de Canadá, Tailandia, Suiza, Italia o Francia, que además llevaban por lo menos dos años con la misma nómina, ellos asumieron su papel con todo el rigor y la tradición que siempre ha caracterizado al coro Unab, un compromiso muy férreo en el escenario”.

Lo que viene

Rafael Ángel Suescún Mariño le dice a sus muchachos que “ahora tenemos un compromiso muy importante con la gente, con la universidad, con la ciudad e incluso con Colombia. Ahora nos miran con otros ojos. Algunas veces lo difícil no es ganarse los premios sino demostrar por qué fue que se obtuvieron y mantenerlos. Después de la satisfacción del deber cumplido tenemos que seguir trabajando, montar repertorios aún más exigentes que los que ya tenemos. Debemos anhelar con mayor ambición en lo musical y en lo artístico. Ya tenemos invitaciones para los tres años siguientes a festivales internacionales de alto nivel, el hecho de haber ganado nos da derecho automático… ya tenemos invitaciones de Alemania, de Praga y de Canadá para participar en concursos a los que sólo van agrupaciones de alto nivel. Tenemos que seguir luchando porque la gente se dé cuenta de que Santander es hoy por hoy una de las cunas de canto coral más importantes y que vale la pena apoyarlo desde la empresa privada y desde las diferentes entidades gubernamentales”.

“Lamentablemente el Papa no estuvo el día que cantamos en su capilla. Él está muy delicado de salud y quien presidió la eucaristía fue el cardenal Giuseppe Bertello, el gobernador de la Ciudad del Vaticano y segundo al mando dentro de la jerarquía eclesiástica”.

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