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| Jul 27, 2012 | Gente de Aquí, Portada

La historia de un amor extremo

Lina Marcela se prepara para el vuelo. Uno de los parapentistas de Las Águilas le pone su arnés y el equipo de protección.  Suministrada Edwin Dueñez.

Lina Marcela se prepara para el vuelo. Uno de los parapentistas de Las Águilas le pone su arnés y el equipo de protección.
Suministrada Edwin Dueñez.

José David Parada y Lina Marcela Acuña se conocieron en 1999 en Unipaz de Barrancabermeja cuando los dos empezaron a estudiar Ingeniería Ambiental. “Nosotros éramos del mismo grupo en la universidad. Fuimos muy amigos pero nunca tuvimos nada. Cuando nuestros compañeros supieron que nos casábamos nos molestaban –se lo tenían guardadito ¿no?-”, explicó Lina en medio de risas y con la evidente felicidad de una recién casada.

El reencuentro

Los novios están listos para correr hacia el vacío y volar antes de dar el sí, los acompaña el parapentista Edison Álvarez.( Foto Javier Gutiérrez )

Los novios están listos para correr hacia el vacío y volar antes de dar el sí, los acompaña el parapentista Edison Álvarez.( Foto Javier Gutiérrez )

Aunque la universidad los unió también fue la encargada de separarlos. Lina decidió que quería estudiar Medicina Veterinaria y José David se convirtió en Ingeniero Químico.Él cuenta –con un convencimiento que pone los pelos de punta- que “duramos muchos años sin vernos, sin embargo, cuando la volví a ver sentí que la conocía de toda la vida”.

Un par de parapentes decorados con cintas de colores llevaron a estos románticos a dar un paseo por el aire.

Un par de parapentes decorados con cintas de colores llevaron a estos románticos a dar un paseo por el aire.

El año pasado ella tuvo que viajar a Barrancabermeja porque tenía “que hacer unas diligencias”, o tal vez porque el destino les había puesto una cita, y allí se volvieron a encontrar. “Eso fue como en octubre. Ahí nos empezamos a hablar y él empezó a invitarme a salir. En febrero ya éramos novios oficiales”.

Un amor extremo

José David y Lina Marcela son los primeros en contraer matrimonio en el voladero de parapente Las Águila. Él cuenta que lo hizo por complacerla y que haría cualquier cosa por hacerla feliz. “Hace años cuando abrieron el voladero yo quería volar pero nunca me atreví a hacerlo. Tenía tantas ganas que dije el día que lo haga será el día que me case. Cuando le dije a José David puso cara como de desmayo pero me siguió la cuerda”.

José David aseguró que fue “el día más feliz y más emocionante de mi vida”.

José David aseguró que fue “el día más feliz y más emocionante de mi vida”.

En medio de invitados, espectadores desprevenidos y una persistente lluvia, esta pareja de recién casados hizo alarde de toda su valentía y se atrevió a volar parapente, por primera vez, el mismo día que muchos consideran el más cargado de emociones en la vida. “Yo tenía muchísimos nervios pero ya estando allá no había vuelta atrás. Apesar de que el clima estuvo lluvioso todo fue divino porque a pesar de la lluvia todos se mantuvieron ahí. Todo el mundo estaba empapado pero la alegría de todos y la nuestra hizo que convirtiéramos la lluvia en parte de la celebración”.

Romance extremo

La historia de la boda de este par de aventureros inició desde la propuesta matrimonial.José David, un romántico empedernido, cuenta entre sonrisas y nerviosismo que “yo le propuse matrimonio en la cueva del Nitro. Ahí mismo me arrodillé y le pedí que se casara conmigo”.

José David y Lina Marcela contrajeron matrimonio después del vuelo, bajo la lluvia, y en medio de la mirada atónita de los visitantes del voladero que no daban crédito a este matrimonio en las alturas.

José David y Lina Marcela contrajeron matrimonio después del vuelo, bajo la lluvia, y en medio de la mirada atónita de los visitantes del voladero que no daban crédito a este matrimonio en las alturas.

Lina cuenta que “tenía un poco de nervios pero él me dijo –nosotros ya nos conocemos y ya estamos seguros de esto. Ya vivimos lo que teníamos que vivir-”.

“Ella quería casarse un 20 de julio y me dijo que esperáramos hasta el año entrante pero yo le dije que no había razón para esperar, que nos casáramos de una vez. Mi mayor felicidad ha sido cumplirle todos sus deseos y demostrarle que el romance no muere con el matrimonio”.

En este dibujo Lina Marcela plasmó hace años la idea de cómo sería su matrimonio, “me sentí muy feliz cuando él me apoyó en mi deseo. Fue el mejor día de mi vida”.

En este dibujo Lina Marcela plasmó hace años la idea de cómo sería su matrimonio, “me sentí muy feliz cuando él me apoyó en mi deseo. Fue el mejor día de mi vida”.

Aunque losfamiliares y amigos más cercanos pensaron que los novios “estaban locos” al considerar un matrimonio de este estilo, lo cierto es que el apoyo de sus seres queridos y la experiencia de “sentir lo que sienten las aves en un momento en que uno está tan feliz” no tuvo comparación y valió completamente la pena.

Una vez los novios pisaron tierra un cura que los esperaba dirigió la ceremonia que los convirtió en marido y mujer. Debajo de la lluvia y en medio de los aplausos de conocidos –y desconocidos- estos amantes del amor, la aventura y el romance sellaron su unión con un beso y el corazón a mil.