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| Jun 15, 2012 | Gente de Aquí, Portada

“Ser vespista es una forma de vida fascinante”

Carlos Plata asegura que tener una Vespa es una sensación inigualable. Foto Suministrada / GENTE DE CAÑAVERAL

Carlos Plata asegura que tener una Vespa es una sensación inigualable. Foto Suministrada / GENTE DE CAÑAVERAL

Carlos Humberto Plata Sepúlveda es un habitante de Cañaveral que desde hace siete años se convirtió en vespista. “Yo siempre quise tener moto. Antes no lo hice por evitarle dolores de cabeza a mi mamá pero en 2005 estaba viendo televisión y vi una Vespa, ahí decidí que era el momento de tener moto. Al día siguiente iba pasando por un taller y vi una Vespa muy linda y le pregunté al señor si estaba a la venta, me dijo que no pero que tenía una que sí, esa misma tarde la compré. Una Vespa modelo 95 dos tiempos de color blanco”.

Este abogado de profesión pero vespista por vocación manifiesta que “la sensación de manejar estas motos es fascinante. Uno siempre se encuentra un viejito que le diga que tuvo esa moto o que su primera moto fue una de esas”.

Una de las paradas de la rodada de 124 Vespas que participaron del encuentro el pasado fin de semana fue en el Centro Comercial La Florida. “Fueron una sensación”. Foto Nelson Díaz / GENTE DE CAÑAVERAL

Una de las paradas de la rodada de 124 Vespas que participaron del encuentro el pasado fin de semana fue en el Centro Comercial La Florida. “Fueron una sensación”. Foto Nelson Díaz / GENTE DE CAÑAVERAL

El problema

Encantado con su adquisición, Carlos empezó a “andar en la moto para arriba y para abajo pero se me varó un par de veces. En Bucaramanga solo hay un taller en la que las arreglan y para mí era muy complicado ir siempre que tenía problemas así que la dejé quieta como cuatro años”.

La solución

“Saliendo del Palacio de Justicia un día me encontré con un muchacho que tenía una moto de esas. Me contó que la había restaurado y me habló de un club de vespistas del que yo no conocía. Finalmente se ofreció a ayudarme a dejar mi moto como nueva. El proceso de restauración fue más o menos de tres meses y cuando quedó lista me presenté al club y desde ahí soy miembro”.

Vespas de todo el mundo

El año pasado recibí a un italiano que venía dándole la vuelta a Suramérica en Vespa. Con él hicimos un paseo a la Mesa de los santos. Posteriormente vino un mejicano que también venía en Vespa dándole la vuelta a América. Después también estuvo acá un español que le dio la vuelta al mundo. Así fui recibiendo gente en mi casa que compartía mi pasión por las Vespas y el gusto por rodar en ellas. Después uno de Medellín que iba para la costa después unos bogotanos… Así me fui metiendo cada vez más en el cuento”.
Aunque la camiseta “Mucho gustarme mi Vespa mano” no fue la oficial del evento, “todos querían llevarse una porque les pareció la mejor forma de recordar el encuentro en Santander”. Foto Suministrada / GENTE DE CAÑAVERAL

Aunque la camiseta “Mucho gustarme mi Vespa mano” no fue la oficial del evento, “todos querían llevarse una porque les pareció la mejor forma de recordar el encuentro en Santander”. Foto Suministrada / GENTE DE CAÑAVERAL

El Club Tres Ruedas

Aunque Carlos Humberto es miembro del Club Tres Ruedas de Bucaramanga desde que restauró su motoneta, el año pasado se convirtió en el representante legal de la organización y como buen abogado se dedicó a legitimar el club y constituirlo como es debido.

“Una de mis propuestas como representante legal fue que se hiciera el encuentro de motos acá en Santander porque nunca se había hecho acá, no todos estuvieron de acuerdo al principio por la inversión de tiempo y dinero que esto representaba. Competíamos con Cali por la sede. Ellos ofrecían el Lago Calima y nosotros, nuestra insignia, el Parque Nacional del Chicamocha”.

Después de un tiempo y gracias a la experiencia que tenían los miembros del club en recibir viajeros de todas partes, lograron su objetivo. “Logramos que las personas que habían venido, incluyendo las que yo había alojado, nos enviaran videos fortaleciendo la propuesta y promocionando nuestra región. Todos quedaron encantados en el Vespa Club Colombia y se tomó la determinación de que se realizara acá. Duramos más de tres meses organizando toda la logística para el IX Encuentro de motonetas que se realizó en la ciudad el pasado fin de semana”.

Una de las paradas de la rodada de 124 Vespas que participaron del encuentro el pasado fin de semana fue en el Centro Comercial La Florida. “Fueron una sensación”. Foto Suministrada / GENTE DE CAÑAVERAL

Una de las paradas de la rodada de 124 Vespas que participaron del encuentro el pasado fin de semana fue en el Centro Comercial La Florida. “Fueron una sensación”. Foto Suministrada / GENTE DE CAÑAVERAL

El encuentro

Al encuentro asistieron 170 personas inscritas y 124 motos tipo tres ruedas. “Algunos llegaron en carro y traían las motos en tráiler, sin embargo, fueron más los que llegaron en su moto. Había parejas que venían las chicas en carro y sus novios en las motos”.

“Vinieron de todas las ciudades excepto de la costa. De Manizales vinieron cerca de 20 personas incluida una familia entera. Papá de cincuenta y pico con su esposa y los hijos. Un muchacho de 25 y la hija de 27 con su esposo, todos en sus motos. Es increíble ver que una familia completa comparta esa pasión. Cerraron su negocio y se vinieron para el encuentro, han participado en cinco de nueve que ha habido”.

El encuentro también congregó a gente de Bogotá, Medellín, Tolima y Cali. “El que vino de más lejos vino de Cartago Valle, un señor de 63 años en una lambretta modelo 63 con su esposa. Viajaron en la moto e hicieron un recorrido saliendo de Cali, llegaron a Manizales ahí recogieron a otro señor de 62 años y una pareja de 25 años cada uno, pasaron por la Guajira y después viajaron a Bucaramanga”.

Una vez le preguntaron a un canadiense que le dio la vuelta al mundo en su Vespa que por qué viajaba en una de estas y no en una de alto cilindraje y él contestó: Porque en la Vespa voy disfrutando el paisaje. Ser vespista es una forma de vida fascinante. Una Vespa es como una mujer bonita, donde vaya todos la voltean a mirar”.

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