Menú de categorías

| Dic 11, 2010 | Columnistas

La ciudad de los pitos

Sencillamente es desesperante estar en un semáforo al lado de un taxista. Y antes de seguir, quiero aclarar que no tengo nada en contra de su oficio, pues le prestan un servicio indispensable a la ciudad y más en estas épocas de pico y placa y cientos de restricciones.  Tampoco quiero generalizar con lo que voy a decir y que todos los taxistas sean así, pues aparte de ellos también son muchos los santandereanos que caen en ese error.

Pero quiero poner mi voz de protesta porque es increíble que tengan que usar el pito para todo. No es posible que cuando el semáforo apenas cambia de rojo a amarillo, ellos pegan sus dedos a pito, acosando al que está adelante para que arranque.

No. Eso no es civismo, eso no es de un bumangués que quiera a su ciudad y la valore.

Si queremos tener una Bucaramanga más amable, más limpia y que el resto de colombianos olviden nuestra fama de ‘peleones’ e ‘intolerantes’, debemos empezar por cosas tan sencillas como ser pacientes en un semáforo.

Respetemos al otro, al que va adelante, al peatón, al motociclista, a los residentes y trabajadores de establecimientos ubicados en esquinas con semáforo.

Nadie se quiere quedar parado ante un semáforo en verde, es obvio que debe seguir su camino, entonces ¿cuál es el afán?

Rafael García

1 comentario

  1. Pero como no va a ser asi si las licencias de conduccion las regalan por la compra de 2 bolsas de leche!.

    Si realmente se quiere cambiar la forma de actuar se debe empezar por estrictos controles en las escuelas de conduccion.
    Examenes tanto teoricos como practicos que demuestren realmente que el sujeto es apto para manejar en una ciudad. Una cosa es poder manejar y otra es saber hacerlo.
    A cuantas personas le niegan la licencia de conduccion?

Enviar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*