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| Feb 1, 2019 | Portada, Qué pasa?

Las Carabelas, el conjunto de la “gran familia”

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A sus más de 80 años de edad, Marina Acevedo de Suárez o ‘Marinita’ como es conocida, conserva intacta en su mente la alegría que sintió hace 35 años cuando pisó por primera vez el conjunto residencial Las Carabelas. Asegura que desde que entró, ya no quiso volver a salir.

“Vivía en la 27 con 10 y mis hijos estudiaban en la UIS y me quedé con mi hija. Se graduaron y me dijeron que me saliera de ahí y que buscara una casa en Cabecera, pero allá no me gustaron los apartamentos y me hablaron de este conjunto. Vine y me amañé y de aquí me sacan pero muerta”.

Y es que debido a la fraternidad que se ha forjado entre sus habitantes, hoy ellos mismos aseguran que se han convertido en una “gran familia”. Carabelas fue construida por la Urbanizadora Colseguros en 1981 y entregada en 1982, y está ubicada sobre la autopista Floridablanca- Bucaramanga.

Con 132 unidades de vivienda este conjunto residencial es un espacio en el que predomina la naturaleza y la buena convivencia; los residentes cuentan con piscina para adultos y niños, cancha de tenis, fútbol y baloncesto, zona de juegos para los niños, salón social, senderos peatonales y una plazoleta donde se congrega la comunidad.

“Cuando llegué no habían matas, pero era un conjunto grande y con buenas personas. Soy una vieja sola, pero no tengo ningún problema porque todos los vecinos están pendientes de mí. Si no me ven van a mi apartamentos y me preguntan qué necesito. Adoro este conjunto”, manifestó Marinita.

Así como ella, otro de los residentes más antiguos, Jorge Salcedo Álvarez, no oculta la sonrisa al referirse a esta urbanización. Aquí nacieron y se criaron sus 3 hijos. Ellos consiguieron amigos y se organizaban campeonatos de tenis. Aquí se ha vivido muy sabroso.

Recordó que una vez conoció el proyecto se “enamoró” y desde entonces no deja de adularlo. “El conjunto era muy bonito, porque era diferente a todos. Hasta la gente de Cabecera llegaba aquí y la cancha de tenis era un atractivo, porque no había en ningún otro conjunto. El solo hecho de sentirse bien por las comodidades y las zonas verdes, lo hace diferente”.

Su hijo actualmente es el administrador de este conjunto, cargo que ha ejercido desde hace más de 20 años.

La historia de la mascota

Rebeca, la guacamaya que llegó a esta urbanización desde sus inicios, se convirtió durante varios años en la mascota de Las Carabelas.

Según los residentes, el ave disfrutaba de las zonas verdes y recorría libremente por el conjunto. “Nosotros la alimentábamos y hasta nos visitaba en los apartamentos para buscar comida”, comentó Marinita.

Sin embargo, pese al amor de los vecinos, la mascota en ocasiones se tornaba agresiva, por lo que algunos vecinos se la llevaron y fue trasladada al Jardín Botánico; sin embargo, a los pocos días el animal, después de recorrer varios kilómetros, regresó a su casa a Las Carabelas. “Ese animal era muy feliz aquí”, expresó la mujer.

Rebeca ya falleció pero se convirtió en un símbolo de este conjunto. Aún es recordada con mucho cariño por los habitantes de este conjunto, quienes se esmeran por embellecer y conservar las zonas verdes de este sector.

¿Por qué Las Carabelas?

Fernando José Gutiérrez Molina, gerente de la urbanizadora Colseguros en ese entonces, explicó que el nombre Las Carabelas surgió debido a que Cristóbal Colón formaba parte de la imagen institucional de la urbanizadora, en la década de los años 70. “En Bogotá, a la presidencia de la compañía le pareció muy importante vincular a España y al mismo Colón, por eso los nombres de las construcciones que hicimos como Andalucia, Molinos y Colón.

Sobre la concepción de este conjunto, el empresario aseguró que desde el inicio se contempló construir una urbanización con diferentes zonas tanto para niños como para adultos y con un plus que la hizo diferente a las demás: la cancha de tenis. “Solo los clubes tenían esos espacios. Se cumplió y tuvo buena acogida comercial y terminó vendiéndose muy rápido. Tuvo mucho éxito. Yo también viví allá varios años y muchos me dijeron que por qué hacía eso, que cualquier reclamo me lo iban a hacer a mí, pero “estaba tan seguro de la calidad y de la buena fe, que sabía que no iba a pasar nada y si era necesario daba la cara”.

Agregó que “este proyecto se hizo muy bien, fuimos los únicos que dejamos la paralela como mandaba la norma del Instituto Nacional de Vías y es un conjunto en el que predomina la zona verde”.