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| Feb 15, 2019 | Punto de vista

Controlen el ruido

Editora Gente de Cañaveral (nrodriguez@vanguardia.com)

Según cuentan antiguos residentes de sectores como Cabecera y Cañaveral: “vivir allí era una delicia, los pela’os podían correr por doquier sin temor a ser atropellados, la gente podía ver televisión sentada en su sala de su casa con la puerta abierta, y podíamos dormir tranquilos con solo el sonido de chicharras y grillos”.

Hoy la situación, en cualquiera de los dos sectores, es un permanente riesgo. ¿Quién se atreve a dejar que sus hijos salgan tan siquiera al parque, cuando a diario se ven motociclistas atravesándolo a toda velocidad, sin respetar su uso? ¿Y qué decir de la inseguridad?.

¿A quién se le ocurriría en estos momentos sentarse tranquilamente en su sala y dejar la puerta de su hogar abierta? A nadie, los atracos y robos en hogares han sido noticia. Ya no suceden tanto, ya nadie deja su puerta abierta.

Y lo peor, la queja que a diario se escucha en ambos reconocidos sectores de Bucaramanga y Floridablanca: ¿Quién puede dormir con todo el ruido que emana de los lugares que a diario reciben permisos para abrir sus puertas?

Sitios que no cumplen con las exigencias de ley como control de ruido, han sido cerrados por la Policía que atiende las quejas de la comunidad cansada de que sus derechos sean vulnerados, y por orden de funcionarios de alto rango se abren al siguiente día.

La Policía no tiene la culpa, ha cumplido con su deber. ¿Y qué hacer con esos funcionarios que usan su poder para esquivar las normas que están obligados a hacer cumplir?

¿Qué hacer con tanto politiquero, quien por rendirle pleitesía a sus ‘amiguis’ olvida que fue elegido por quienes están atropellando?

No hay derecho, la comunidad exige descanso. Que controlen el ruido es la petición generalizada.