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| Nov 2, 2018 | Portada, Qué pasa?

Recordando los inicios de Cañaveral

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Monntar bici, patinar y correr por las calles y lotes baldíos, eran los planes que más disfrutaban los residentes de Cañaveral durante la década de los 70 y 80, especialmente los que vivieron sobre las carreras 26 y 25 entre calles 32 y 34.

Recuerdan que durante esta época la zona era libre de carros y comercio, lejos del ruido y la contaminación. Así fueron los inicios de este barrio, uno de los más grandes e importantes de Floridablanca.

Las primeras dos manzanas construidas por Urbanas son las que hoy están ubicadas frente al centro comercial La Florida. Casas amplias y con garaje y con una característica muy particular, todas eran blancas.

“Yo viví en Cañaveral parte alta en una casa esquinera. Todas las casas eran iguales, eran hermosas, mi mamá quedó flechada. Todas las manzanas lindaban con lotes y con la autopista a Floridablanca, al frente se podía ver el colegio Panamericano”, manifestó Ana María Ramírez, quien habitó el sector de 1979 a 1986.

Y es que en ese entonces “no le ponían candado a las rejas de las casas y todos nos tomábamos la libertad de entrar sin tocar el timbre buscando al amigo de turno.

Para esa fecha sólo habían 2 casas con teléfono entre esas la mía”, remembró la mujer.

Aseguró que algunas de las anécdotas que aún conserva en su memoria son: la venta de los huevos de la familia Prada y las celebraciones de Navidad, cuando se cerraban las cuadras para el festejo. En una de las Navidades se pusieron de acuerdo todos los de la cuadra y pulieron una parte del pavimento de la mitad de la cuadra para organizarlo como una pista de baile, y el 24 de diciembre cada familia sacó una mesa con la cena y se cerró la cuadra y se hizo la Novena y una fiesta de toda la cuadra , fue una Navidad inolvidable para todos “

Otro de los momentos de la época que la marcó y aún mantienen intactos en su mente, fue jugar en los lotes “que era un monte lleno de vegetación y palmas de corozo, cazando lagartijas y cogiendo hormigas culonas”. Disfrutábamos mucho lanzarnos en patines desde la pendiente de la carrera 26.

Año viejo y otros juegos

Carlos Olivo González Blanco recuerda que en su cuadra siempre elaboraban un “año viejo” y se reunian en familias para “prenderle fuego los 31 de diciembre. Era una época muy chévere”.

En su relato no se pudieron quedar atrás los juegos de venados y cazadores, el escondite y mucho menos las maldades que hacía junto con sus amigos en las nuevas construcciones. Cuando llegamos a la carrera 25 era como el año 1975 y no existía la cuadra del frente, era monte por lado y lado, y cuando empezaron a construir nosotros rayábamos las paredes, partíamos los vidrios. Mi papá nos pegaba día por medio.

Un cambio total

Ana María Ramírez, quien vive en Medellín, contó que visitó Bucaramanga en 2009 y “quise dar una vuelta por la zona y no reconocí la cuadra donde yo viví y tampoco mi casa, porque está totalmente cambiada, todo está urbanizado y hay muchos locales comerciales. La verdad me impactó muchísimo el cambio, no lo podía creer, no quedó ni la sombra. En mi época sólo me tocó ver la construcción del Centro Comercial Cañaveral, donde había un Ley”.