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| Oct 12, 2018 | Portada, Qué pasa?

El Bosque, un sector de juegos y amigos

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Liliana Carvajal Pineda

GENTE DE CAÑAVERAL

Aunque no se conoce oficialmente por qué El Bosque fue bautizado con este nombre, la mayoría de sus habitantes antiguos presumen que esto se pudo dar debido a la espesa vegetación que rodeaba esta construcción durante sus inicios, en la década de los años 80.

Lo cierto,es que la obra se concibió como un proyecto de vivienda amigable con la naturaleza, por lo que en cada conjunto se dejó un área especial para la siembra de árboles frutales como naranjas y limones. Todo esto para crear un ambiente familiar en medio de un ameno bosque.

Grandes historias y “eternas” amistades se inmortalizan en el tiempo y quedan intactos en esta urbanización de bloques verdes y amarillos.

“Mi niñez la viví allá y todo era sano. Jugábamos, maras, yermis, tin tin corre corre y los parqueaderos se convertían en cancha de fútbol. Mis amigos de toda la vida los conocí en El Bosque y ya casados con hijos, siguen siendo mejores amigos”, manifestó Felipe Salinas, quien residió aquí en 1982 y siente que revivir toda esta época lo hace extrañar entrañablemente su infancia.

Recordó que El Bosque, sin importar el sector, se caracterizaba por la hermandad y la vida tranquila entre vecinos.

“Organizábamos campeonatos de microfútbol para integrarnos y para fin de año hacíamos la tradicional fiesta de Navidad, nos reuníamos todos en los parquaderos y la fiesta duraba hasta el otro día y libre de peleas. Eran momentos muy bonitos”, contó Salinas.

Y aunque residió hasta 1995, asegura que fueron sus mejores años. “Todavía recuerdo a los celadores Pedro, Don Elías, Manuel, personajes de toda la vida”.

500

Apartamentos aproximadamente hay en El Bosque.

Minitecas, la cancha y bazares

Las minitecas y los bazares nunca pasaron de moda en El Bosque, durante la década de los 80. Era la forma que encontraban los residentes para integrarse y compartir continuamente. En estas reuniones hasta noviazgos nacieron y antiguas amistades se fortalecieron.

“Hay matrimonios actuales que se concretaron de noviazgos que nacieron allá, es más, la mayoría de las personas del Bosque no ha perdido contacto y siguen en comunicación”, aseguró Felipe Salinas.

Raúl Cuadros Rubio, quien llegó a esta urbanización en 1984, conserva en su memoria el grupo juvenil con el que logró que se acabara la discordia entre los muchachos de los amarillos y los verdes. “Se hicieron integraciones, hubo romances y hasta se organizaron reinados de belleza, porque allá vivían niñas muy lindas, que hoy en día son profesionales. No habían vicios, era una juventud muy sana. La pasábamos muy bueno.

Recordó que cuando se construyó el Centro Comercial Cañaveral, los planes se trasladaron a este lugar y los grupos de amigos se agendaban para pasar tardes llenas de diversión; sin embargo, los juegos tradicionales en su conjunto siempre fueron “adrenalina pura”.

Para algunos de los residentes de esta época, las cosas han cambiado pues ver que la cancha en la que jugaban hasta altas horas de la madrugada dejó de existir para convertirse en una cancha sintética, los llena de nostalgia. Se niegan a borrar de sus mentes todos estos “bellos recuerdos” de su infancia y anhelan volver a Floridablanca para visitar el conjunto que los vio crecer: El Bosque.

“En El Bosque viví los mejores momentos de mi infancia. Conocí grandes personas y amigos que aún conservo a pesar de los años. Agradezco a El Bosque porque me enseñó el valor de la amistad”. Felipe Salinas

El lago y el puente

Carlos Olivo González vivió en Cañaveral en la década de los 70 y recuerda que en el terreno en el que hoy está construida la urbanización era un potrero en el que había un pozo. “Nosotros íbamos muchos allá y le decíamos el lago del Mico, claro que era pequeño como de 5 por 5. También habían vacas”.

En medio de risas narra sus travesuras.“El agua era limpia, pero cuando nosotros nos metíamos quedaba amarilla y nosotros también salíamos amarillos, nos gustaba bañarnos allá.

Y arriba en lo que es Palomitas, don Miguel tenía vacas y las llevaba a pastear a Cañaveral. Él tenía hornos para hacer ollas de barro y nosotros hacíamos carritos y él los horneaba. Otro señor tenía caballos y nosotros los cogíamos para hacer carreras, pero nos regañaba cuando nos pillaba”.

Diego Gómez, residente de Cañaveral de la misma época , recordó que “A El Bosque y a Cañaveral los comunicaba un puente metálico sobre una quebrada y un camino por detrás de La Pera, que era peligroso porque vivían indigentes”.

Agregó que el Centro Comercial Cañaveral era el punto de encuentro de los dos barrios.

 

Un proyecto de vivienda de los años 80 

De acuerdo con la información suministrada por un ingeniero que estuvo vinculado al proyecto, pero que pide la reserva de su nombre, la obra se construyó en un lote de aproximadamente 30 hectáreas. El Bosque fue ejecutado por Construcción IC Prefabricados en la década de los 80. “Ellos iniciaron labores como en el año 1977 con obras como Andalucía en el Barrio Molinos Altos, e iniciaron más tarde la construcción de El Bosque, urbanización que consta de varias etapas desde la A hasta la G-2. La conformación se hizo por sectores y agrupaciones 1, 2. Aseguró que el sistema constructivo fue de tipo prefabricado y su construcción se desarrolló de manera rápida. Es una urbanización de estrato 4. Aproximadamente consta de 500 apartamentos entre los amarillos que corresponden a los A, B, C y D, y los verdes, E, F y G