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| Sep 21, 2018 | En estas calles, Portada

Reconstruyendo la historia del lago de Lagos

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Liliana Carvajal Pineda

Gente Cañaveral

Al mencionar el Parque Recreacional El Lago de Floridablanca, ubicado en el barrio Lagos II, lo primero que viene a la mente de algunos residentes y visitantes de la zona, es su principal atractivo: el lago.

Esta represa, que durante la década de los 50 y 60 fue uno de los lugares más concurridos de Floridablanca, se consolidó, con el paso de los años, en uno de los puntos más emblemáticos del municipio y Bucaramanga.

Este lago que, según los habitantes del sector, fue construido hace aproximadamente 80 años, conserva algunas historias. Son escasos los datos históricos e imágenes de este lugar y es por esta razón que nos remitimos a la memoria de quienes conocieron esta represa antes de que se instalara el parque recreacional con sus atracciones mecánicas. La mayoría coincide en que alrededor de este cuerpo de masa había un “potrero”, que aunque era propiedad privada, siempre estuvo abierto al público. Aquí llegaban grandes y chicos a disfrutar de paseos y espectáculos acuáticos como lo asegura Antonio José Díaz Ardila, arquitecto restaurador y Director del Teatro Santander e Idania Ortiz, quien reside en Cañaveral desde 1973.

“Ese lago era privado, pero permitían el acceso y había una casa de finca donde vendían comida y funcionaba también como tienda. Una de las cosas que se destacaban eran los espectáculos de esquí acuático, lo cual indica que era mucho mas grande”. Todo esto se dio en “la década de los cincuenta y sesenta y posiblemente hasta principios de los setenta, cuando se vendió la finca al Instituto de Crédito Territorial para urbanizar y a la Beneficencia de Santander para el parque recreacional”, recordó el Arquitecto.

Agregó que para llegar a este predio “se accedía por la carretera antigua a Floridablanca que si era pavimentada y luego se desviaba al occidente por vías veredales sencillas y en tierra”.

Por su parte, Idanía Ortiz, comentó que antes de que existiera el parque recreativo, el lago “era inmenso, practicaban esquí, tenía una playita con bambúes. Había muchísima agua en ese sector, tanta que bajaba hasta Cañaveral por unos canales que corrían por las calles de nuestro barrio y llenaban otro laguito en nuestro barrio”.

¡Fue una esplendorosa fiesta del niño! En un día lleno de sol y de creatividad, miles de chiquillos
artistas se dieron cita en el Parque Recreacional El Lago, para participar en el VII Concurso de Pintura Infantil de Vanguardia Liberal.

Recordó además que este lugar era concurrido por “gente de Villabel y sectores aledaños, que organizaban paseos”, por eso esos sectores se llamaron Lagos 1 , 2 etc… Luego lo secaron y poco después lo volvieron a llenar de agua y ahí sí se construyó el parque recreacional, pero ya el lago era mucho más pequeño que en sus inicios”.

 

“Toda una fiesta”

Para el historiador Edmundo Gavassa, este sitio era un punto de encuentro de “fiesta”. “Conocí y visité muchas veces el lago de Florida, como se denominaba en ese entonces. Fue en la década de 1950 cuando íbamos a montar en lancha y los mayores a tomar “Costeñita” en un estadero que allí funcionaba. Era de gran extensión, propiedad de Juan García. Con permiso se podía pescar carpa y peces de colores propicios para los acuarios. Posteriormente lo fueron achicando hasta quedar muy pequeño en relación con su tamaño inicial. Sostuvo que “era paseo tradicional los domingos y demás fiestas, ya que Bucaramanga solo tenía como distracción el famoso lago. En las horas de la noche había orquesta y baile. Durante el día un traganíquel alegraba el ambiente que era totalmente familiar”.

 

¿Es artificial?

Aunque algunos aseguran, sin dudarlo, que este lago es natural, otros rechazan esta versión y afirman que es artificial.

Según Andrés Villalobos, residente antiguo del sector, esta represa fue construida por el hombre. “Ese terreno era un potrero y después lo compró la Beneficencia de Santander, lo que es la Lotería. Por el costado pasaba la vía antigua para ir al Campestre, desde la carretera antigua hasta la calle 32 de Cañaveral”.

Contó además que el parque “lo fundaron en los años 70 y recibía agua de una quebrada de Lagos y del parque salía agua para el Club Campestre. La tubería va por la calle 31 por el andén y luego pasa a la calle 32 hasta llegar al Club.

De esa misma agua había un canal que salía desde Torres 1 y llevaba agua al parque de Cañaveral, donde habían dos lagos y un puente, después lo secaron, hicieron una pista de ciclocross y después el parque”.

Para aclarar esta duda, la revista Gente Cañaveral consultó con la gerencia del parque Acualago, la cual aseguró que este lago es artificial y aunque no se tiene una fecha exacta de su existencia, se presume, por los testimonios de los vecinos, que fue construido hace 80 años aproximadamente.

Es así, como mediante la resolución 1684 del 23 de septiembre de 2011, la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb) otorgó a la Corporación para la Promoción de la Recreación y Correcta Utilización del Tiempo Libre, que es la entidad que maneja actualmente Acualago, una concesión de aguas de uso público tomada de la fuente denominada Río Frío, “Es un agua que viene de Río Frío llega al lago del parque y de acá se abre una compuerta y esa es el agua que pasa para el lago del Club Campestre”, explicó Andrea Millán, representante de este complejo recreativo.

Agregó que “nosotros como parque si manejamos el tema como una reserva y tratamos de conservarlo. No metemos mano a la biodiversidad, donde hay peces, iguanas, tortugas y garzas. No metemos la mano allá. Es un ecosistema que se mantiene solito”.

Un pequeño paso por el parque

recreacional

Idanía Ortiz hizo un breve recuento sobre el parque recreacional El Lago al que considera “El parque del nunca jamás”.

“Finalizaba quizá la década de los 70, iniciaban los 80 cuando el Parque Recreacional El Lago, abrió sus puertas.

Fue la locura. Era nuestro sitio más apetecido de diversión, pues en Cañaveral por ser un barrio aislado de los demás barrios de Bucaramanga, vivíamos como en fincas de arquitectura colonial y nuestra diversión era salir a los cañaduzales a jugar a escondidas, venados y cazadores y todos esos juegos que te hacen sentir que la niñez es el mejor lugar en donde se puede estar en la existencia, pues tu única razón de ser es vivir para el mundo lúdico.

Entonces, cuando inauguraron el Parque recreacional, nuestro sentido de la diversión se fue transformando. Ya quisimos ir a disfrutar de esa ciudad de hierro permanente, rodeada de árboles, lago con canoas, tren con túnel, algodón de azúcar, marionetas, rueda de chicago y un sinnúmero de atracciones que podíamos tener a nuestro alcance cualquier fin de semana, luego del colegio.

Recuerdo que al Parque El Lago íbamos en ‘combo’, era delicioso irnos prácticamente toda la cuadra a montar en las diversiones extremas de la época como el pulpo, o navegar el lago turnando la remada, o simplemente tomar un helado de cono y caminar por su larga extensión de prados y árboles con sombra, disfrutando del aire libre y enmarcados como dentro de un sueño del cual no se salía sino hasta las 8 de la noche, cuando ya cerraban las puertas del Parque.

Hasta que un día se cerraron las puertas del Parque Recreacional El Lago y ese sueño de infancia solo quedó en la memoria de quienes fuimos por años, sus cómplices constantes y juguetones, cual habitantes en el Parque de Nunca Jamás”.

Acualago

El 29 de noviembre de 2014 abrió sus puertas el parque más ambicioso e innovador de la región en materia de entretenimiento. Acualago es un parque de diversiones acuático construido con aportes del sector público y privado, ubicado en donde antiguamente funcionaba el parque recreacional El Lago; un emblemático parque que por más de 30 años fue ícono en materia de esparcimiento en la capital santandereana.

En cifras

3

hectáreas aproximadamente es la extensión del lago.