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| Sep 28, 2018 | Portada, Qué pasa?

La historia mítica del Parque “Las Llaves”

 

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Liliana Carvajal Pineda 

GENTE DE CAÑAVERAL

Detrás del conocido parque ‘Las Llaves’ de Cañaveral, se esconde una mítica historia que muchos desconocen.

Según Ricardo Aceros, testigo de evolución de este sector, la escultura construida sobre la carrera 24 con calle 32, realmente se llama ‘Ciudad Perdida de Atlántida’, que hace referencia a la isla mítica​ mencionada y descrita en los textos del filósofo griego Platón y que desapareció en el mar a causa de una violenta catástrofe y un gran diluvio. La historia se remonta en el tiempo a nueve mil años antes de la época de Solón. Y se ubicaba más allá de las Columnas de Hércules.

Es así, como el parque consta de 3 figuras mitológicas, 9 arcos, 7 bancas en concreto de gravilla pulida, 44 llaves y el cuarto de máquinas. Son figuras semirregulares hechas con material concreto pulido que miden aproximadamente 3,5 de alto por 1.5 de ancho.

Y para sorpresa de muchos, esta obra tiene continuidad en el conjunto Altos de Cañaveral Campestre. Dentro de esta unidad residencial se encuentran 3 columnas alusivas a las figuras del parque, elaboradas con los mismos materiales.

De acuerdo con la información suministrada, la escultura fue construida en 1994 por el artista Yuri Forero.

¿Y por qué las ‘Las Llaves’?

Este lugar, que durante años ha sido un punto de encuentro de residentes y visitantes, es llamado popularmente como ‘Las Llaves’, debido a los chorros de agua que caían de los arcos, los cuales eran iluminados desde las 6:00 de la tarde: “Era todo un espectáculo”.

Sin embargo, su principal atractivo se apagó con el paso de los años.

“Duraron intactas hasta el año 2003 aproximadamente, de ahí en adelante se empezaron a tener problemas con las personas que se reunían hasta las horas de la madrugada dándole mal uso a las fuentes, utilizándolas como baños públicos. Además llegaban pandillas juveniles de otros barrios y ocasionaban daños”, comentó Aceros.

Fue por eso que en 2009 se tomó la decisión de acabar con la iluminación, el agua y tapar con tierra las fuentes.

“El cuidado y protección del parque lo asumió la administración del conjunto Altos de Cañaveral Campestre, toda vez que el gobierno municipal se desentendió totalmente del aseo y mantenimiento del lugar”, señaló el conocedor de la historia, quien aseguró además que lo que más recuerda es la visita de turistas, los conciertos de música colombiana y otros eventos que programaba la Junta de Acción Comunal, en ese entonces.

Dos décadas

de historia

Diversas historias se construyeron en este parque, algunas de amor, otras de amistad y hasta de enemistad, tal y como lo recuerda Diego Gómez Orjuela: “En mi infancia habían dos ‘parches’, el mío lo conformaban los que vivían en las casas hasta el Campestre y siempre nos hacíamos en el edificio Monteblanco (31 con 24) y los que vivían en Altos de Cañaveral que se hacían en las Llaves.

Agregó que el parque “fue muchas veces un sitio de encuentro de peleas contra jóvenes de otros barrios. Y se dañó mucho tiempo después, y como no estaba muy bien iluminado, se volvió centro de viciosos. Y el grupo que se la pasaba ahí eran en su mayoría skater”.

Carlos Olivo González, otro de los residentes de antaño, contó que antes de que existiera este parque, el lugar era conocido como ‘El Oeste’, porque era desolado. “Nosotros íbamos a coger perdices y globos que caían cuando eran fechas especiales como Navidad o Año Nuevo.

Aquí también salían hormigas culonas. Un día cogimos como dos libras, pero llegaron de otro parche a robarnos y nos tocó escondernos en la zona donde ahora es el Cambridge”, narró.

Igualmente remembró que cuando se construyó esta obra y se convirtió en “un sitio de rumbas”, “yo vivía en los edificios y con pistola de balines sacábamos a las personas, sabíamos que estaba mal hecho, pero funcionaba”.

En cuanto a las historias de amor, la presidenta de la Junta de Acción Comunal (Jac), Nubia Prado, aseguró que en el parque ‘Las Llaves’ “se conocieron unos amigos, se hicieron novios y hoy son ya un matrimonio muy feliz de 27 años de matrimonio”.

La representante de la comunidad, quien vive desde hace 35 años en Cañaveral, comentó que el parque nació como un lugar de sano esparcimiento. “Cuando tenía iluminación y agua, se veía mucho a la familia salir y sentarse, pues era muy relajante este parque, ya después empezaron a llegar personas que no eran de esta zona, y se convirtió en un foco de inseguridad, porque se metían a las fuentes a bañarse.

Agregó que “sería bonito que las empresas privadas nos ayudaran a retomar de nuevo este parque como antes lo era”.

Limpieza

A principio del año, el parque “Las Llaves” o la “Ciudad Perdida de la Atlántida” fue sometida a una extensa jornada de limpieza y embellecimiento.

“Se vio la necesidad de hacer estos pequeños arreglos, porque nos dimos cuenta que estaba muy descuidado, además que esa es la cara prácticamente de las entradas de muchos conjuntos y colegio”.

Recalcó que “el conjunto residencial Cañaveral Campestre nos ha colaborado mucho. Ellos lo podan y lo mantienen limpio, realmente lo que nosotros hicimos fue lavar las figuras, el piso, sembrar matas y prados. Sabemos que todavía le faltan más arreglos”.

Actualmente la Jac gestiona contribuciones con el fin de continuar con los arreglos de este lugar y “dejarlo bonito para que la comunidad lo disfrute”.

En cifras

24

años tiene el parque Las Llaves en Cañaveral.