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| Sep 9, 2016 | Nuestra Gente, Portada

José Vargas, joven promesa del canto lírico

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José Luis Vargas Ramírez, a sus 24 años, se ha convertido en una joven promesa de la música lírica. Actualmente cumple una beca en Peabody Institute, considerado uno de los conservatorios más importantes en Estados Unidos.

Y tanta ha sido su pasión por este género musical, que antes ya había ganado un cupo para participar en un campamento de verano en la ciudad de Los Ángeles, en donde estuvo presente en 3 montajes “Gala di Verdi” , “De España al Nuevo Mundo” y “ A nigth at the Opera”.

“Realmente llevo toda mi vida cantando, soy de los que canta todo el tiempo, con los amigos, solo, caminando, en la ducha, donde sea”, afirma.

Desde los 9 años toca la batería y gran parte de su juventud estuvo dedicada al rock y metal, neo punk, jazz y latin jazz, un cambio, tal vez brusco para muchos, pero para él “la oportunidad de cantar la música más bella que se ha escrito en este mundo”.

Y es así como empieza a enumerar parte de su repertorio favorito: “Recondita Armonia” de la Ópera Tosca, “Vesti la Giubba” de la Ópera Pagliacci, “La fleur que tu m’avais jetéer” de la Ópera Carmen”.

Vargas aprovecha para explicar que el canto lírico no es solo ópera, como muchas personas piensan. “Es más que eso, porque podemos escuchar hermosas versiones de canciones folclóricas de diferentes países y regiones interpretadas por cantantes líricos”. Y cita algunas como ‘Lied’ (canción alemana) o ‘mélodie’ (canción francesa), además de la gran lista de canciones rusas, italianas, suecas, colombianas, argentinas, mexicanas, cubanas, estadounidenses, zarzuelas en España y muchas otras. “Cada país y región del mundo nos ofrece una inmensa diversidad y cantidad de opciones para escuchar, y así, las posibilidades se vuelven casi infinitas”, agrega.

 

Sus inicios

Vargas recuerda aquella colección de cd´s de grandes de la ópera que escuchaba su mamá -Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y José Carreras. Este podría ser su primer acercamiento al canto lírico. Pero José Vargas, como es conocido en el mundo artístico, tiene claro que su gran inmersión en este campo sucede desde el momento en que comienza a estudiar Canto Lírico en la Universidad Juan N. Corpas.

“Me encontraba un día audicionando para el coro de la Facultad de Música y un alumno de la cátedra de canto me escuchó y le habló al director de área sobre mí. Él me llamó, realizó una evaluación de mi voz y ahí mismo me dijo que mi voz servía para la Ópera”.

Vargas confiesa que al comienzo no le gustó la idea, pues solo se acercaba a este tipo de piezas musicales cuando departía con sus amigos. “Yo solía cantar de manera más amateur obras como ‘O sole mio’ ó Mattinata’, al lado de grabaciones de Pavarotti. Lo hacía por diversión y ya. En ese entonces, mi sueño era ser compositor y pianista, sin embargo, tal y como mi mamá siempre me lo recuerda, en esta vida todo pasa por algo, así que hoy agradezco la paciencia de mi Maestro”, relata el joven tenor.

Vargas agrega que Pilar Cárdenas, su maestra de artes escénicas fue quien lo ayudó y guió para abrirse a sí mismo y encontrar “ese loco amor que tenía por el canto, aceptarlo y querer llevarlo a un ámbito más profesional”.

“Recuerdo muy bien la obra que estaba trabajando en ese momento; “Amapola” de J.M La Calle. Después de ese evento en mi vida puedo decir que comenzó realmente mi inclinación hacia este estilo y confirmé que esto es lo que quiero hacer por el resto de mi vida”.

A pesar de que ningún familiar sembró este particular gusto musical, asegura que ha estado rodeado de muchas personas que han influido para que este arte se fortalezca y siga creciendo día a día.

“La música lírica para mí es toda la música que se puede cantar. Esta nos permite conectarnos más, ya que tenemos dos factores importantes que la componen: la música y el lenguaje”.

Con gran apasionamiento explica que “el lenguaje es de las primeras cosas que aprendemos desde nuestro nacimiento, es algo que ha estado con nosotros desde siempre”.

“Además, en el canto lírico se tienen dos posibilidades: “podemos sentir con la música y con el texto, esto nos permite alcanzar una mayor conexión emocional hacia lo que el poeta y el compositor nos quieran contar. El hecho de que haya un texto, sin importar el idioma, nos permite a cada uno de nosotros apropiarnos de él, volverlo nuestro, relacionarnos con él por alguna vivencia, y pienso que ahí yace la magia del canto: en sentir, contar historias y que las personas que lo estén escuchando se lleguen a conectar y puedan apropiarse de las palabras que se están diciendo”, manifestó José Vargas.

Agregó que para él, ser tenor es trabajar el doble o triple, “ya que la voz de un tenor es la más difícil de educar y enseñar. Ser tenor es ser paciente con el proceso porque la voz del tenor es la que toma mayor tiempo en madurar. Ser tenor es levantarse una y otra vez y seguir adelante. Ser tenor es querer dejarlo todo en el escenario. Ser tenor es siempre querer dar mi 200 % en cada cosa que haga. Ser tenor es leer, estudiar, aprender todo el tiempo. Ser tenor es estar buscando siempre una manera de mejorar todos los días. Ser tenor es ser meticuloso con todo. Para mí, ser tenor, más que un tipo de voz, se ha ido volviendo un estilo de vida”.

Por lo pronto, el artista espera terminar su beca y continuar su aprendizaje por el camino del canto lírico, en el estudio del maestro Stanley Cornett, en Estados Unidos.

En cifras

 

24

años tiene José Luis Vargas Ramírez.