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| Sep 23, 2016 | Nuestra Gente, Portada

Doctora Clown, una sonrisa que alivia corazones

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Desde hace 18 años, un grupo de personas se unió y comenzó a trabajar por un propósito muy particular: hacer sonreír a quienes más lo necesitan.

Fue así como se consolidó y nació la fundación Doctora Clown en Colombia, un proyecto no lucrativo que lleva la ‘terapia de la risa’ a niños con diversos padecimientos en las áreas de pediatría, quemados y cancerológicos, que se encuentran internos en hospitales, clínicas, hogares o albergues, para muchos de los cuales la esperanza de vida es mínima.

“La hospitalización es un proceso difícil que vive un paciente, ya que este entorno es desconocido y distante; en el caso de los niños, esta experiencia es más seria y dolorosa porque pierden el contacto con su familia, amigos y el diario vivir al que están acostumbrados. Consideramos que la presencia y el trabajo de los Doctores Clown es vital porque transforman con amor y humor esos escenarios”, comentó María Fernanda Arabarry Ortiz, coordinadora regional y directora artística de la organización.

Agregó que los “Doctores Clown buscamos desviar la atención que el niño pone en el dolor y en la situación que está viviendo, en el humor, el arte, la música, los trucos de magia y demás actividades que el Clown propone por medio del juego y de la risa”.

Aclaró que “generalmente se cree que los Doctores Clown hacemos parte del personal de la salud; sin embargo, nosotros los Clown somos artistas preparados en diferentes artes, ya sea escénico o musical”.

Actualmente visitan clínicas en Cañaveral como la Materno Infantil de Cañaveral y la Foscal. “Les queremos agradecer por abrirnos sus puertas y lograr conquistar tantos corazones que necesitan sonreír”.

Este grupo busca crecer y seguir brindando abrazos y sonrisas a aquellos que por diferentes circunstancias afrontan momentos difíciles, por esa razón la coordinadora regional extendió la invitación a las personas interesadas en vincularse como voluntarios o apoyar esta labor adquiriendo narices, camisetas, entre otros.

Para mayor información pueden comunicarse al 300 2313676 o al correo doctoraclown.bucaramanga@doctoraclown.org, en el facebook y en instagram como @doctoraclown.

“Si quieren unirse a la fundación y ser doctores Clown están abiertas las inscripciones. El 8 de octubre habrá un taller intensivo el cual es fundamental para iniciar la búsqueda de los personajes Clown, con los cuales podrán ir a visitar a los niños”, manifestó.

 

Estrategia para prevenir el abuso sexual

Mediante el programa ‘Acompáñanos a soñar y nuestro cuerpo cuidar. Por una vida llena de amor, derechos y protección’, la fundación trabaja con 600 niños y adolescentes de seis regiones del país con el propósito de promover la garantía de sus derechos y brindar herramientas para prevenir el abuso sexual de los niños y las niñas en Colombia.

La iniciativa, promovida por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) y la Fundación Doctora Clown, cuenta con un enfoque incluyente y diverso para que niños y niñas con discapacidades múltiples, hagan parte de las jornadas lúdicas y pedagógicas que se desarrollan en Bogotá, Villavicencio, Ginebra, Duitama, Bucaramanga y Medellín.

“Estamos visitando diferentes centros de atención y protección para incentivar el autocuidado, el respeto por el cuerpo y compartir estrategias que permitan la detección y prevención de delitos sexuales que afectan principalmente a niños y niñas, con y sin discapacidad, a través de puestas en escena, cuentos, instrumentos musicales y terapias de la risa”, explicó Arambarry Ortiz.

Por medio de talleres didácticos, focalizados en derechos también se sensibilizará y capacitará a familiares, maestros y cuidadores para que contribuyan a la transformación de sus comunidades en entornos protectores para la infancia y la adolescencia.

Una experiencia difícil

“En una ocasión, los doctores Clown estábamos en una habitación de una niña que tenía cáncer. La pequeña, de 8 años, estaba muy contenta por nuestra visita pues se reía con todos los juegos que hacíamos. Un compañero sacó unos canguritos morados y empezó a hacer magia, dando la ilusión de que los canguritos salían de las orejas de la niña. Ella no paraba de reír, y al tiempo exclamó: “¿ves mamá, por qué me dolían los oídos?, eran los canguritos”. Ese día nos fuimos felices por la terapia que habíamos hecho, y luego nos enteramos por un mensaje que nos escribió la mamá que la niña había muerto justo después de nuestra visita. Nos pareció triste, pero el mensaje que nos dejaba esta mamá era muy esperanzador y nos recordó por qué vamos todos los días a los hospitales. En su mensaje nos agradecía por permitirle ver por última vez la sonrisa inocente y tierna de su hija. Nos aclaró que ese último día, ella pudo ver la esencia de su hija y que eso la había hecho inmensamente feliz”, recordó la coordinadora regional de la fundación Doctora Clown.