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| May 6, 2016 | Nuestra Gente, Portada

Madres entregadas y dedicadas

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Para rendir un homenaje a las madres en su día, la revista Gente presenta a dos mujeres que se han convertido en ejemplos de vida, respeto y amor incondicional.

La primera se destaca por ser la progenitora de María José Uribe, una de las mejores golfistas de Santander y Colombia, Carmen Elisa Durán Sanabria.

Y la segunda es María Teresa Orduz, directora del programa Amigos del Centro de Cáncer de la Foscal, desde 2009.

Una madre

orgullosa

Hace 32 años, Carmen Elisa Durán Sanabria decidió formar una familia al lado de Jorge Orlando Uribe y como fruto de ese amor nacieron Simón y María José. “Ser madre es muy gratificante porque he criado a dos seres humanos ejemplares. Yo diría que ser mamá es el rol de más entrega y responsabilidad, pues depende de ti en gran parte el futuro de tus hijos con base en la formación que les des, por lo tanto tienes que estar 24 horas disponible”.

Sus hijos le han dejado grandes enseñanzas: “con Simón aprendí a aceptar la diversidad y con Mariajo aprendí que los seres humanos somos del tamaño de nuestros sueños”. Para esta consagrada madre, la mayor alegría es ver a sus hijos felices y realizados en lo que hacen.

Asegura que hoy se siente muy orgullosa y feliz al ser testigo de todos los reconocimientos obtenidos por la deportista, quien actualmente se encuentra en El Tour de Damas.

Contó que ‘Mariajo’, como es conocida en el ambiente deportivo y familiar, de pequeña nunca mostró una inclinación por el golf y fue su hermano su inspiración. Ella inició su carrera deportiva a los 8 años. Inicialmente no le gustó el golf y cambió a tenis, pero cuando vio que su hermano viajaba y compartía con otros niños ella decidió volver al golf a los 9 años. Su primera participación en Nacionales fue a los 11 años en el Club Campestre de Bucaramanga, donde ocupó el último lugar. Así que el golf se le volvió un reto y empezó su carrera llegando a ser Campeona Nacional y Suramericana. Mariajo lleva 6 años en Lpga, el tour de las Damas”.

 

Apoyo total

a su hijo

El hijo mayor del matrimonio Uribe Durán es Simón, un hombre transgénero, de quien sus padres se sienten muy orgullosos, porque ven en él una persona completamente feliz.

“Decidió contarnos hace menos de un año y a partir de ese momento comenzó su terapia hormonal, cambió su nombre y su género. Inicialmente no fue fácil para mí, pues solo pensaba en el daño que le pudiesen hacer los demás, ya que no hay respeto por la diversidad, pero en este momento en el que yo lo veo feliz y realizado como hombre me siento muy tranquila y feliz por él”.

Sobre este proceso de cambio comentó que desde que su hijo recibió su dosis de testosterona “ha sido como si le hubiesen dado una dosis de ‘tómala suave’ como dicen los costeños, pues antes era muy trascendental y hormonal, y esto nos hacía chocar mucho. Ahora tengo una relación muy bonita con mi hijo varón”.

 

Habla María José

“Mi mamá es una mujer fuerte, creativa, generosa y siempre está pensando en los demás antes que en ella. Es increíble lo que ella hace en un día, no sé cómo le alcanza el tiempo para todo. Estar pendiente de la casa, de mi papá, de sus hijos, los pollos, los gatos y sus amigos. Siempre está haciendo fiestas y su casa siempre tiene las puertas abiertas. Mi hermano y yo le debemos a ella nuestra ética por el trabajo y la disciplina”.

 

María Teresa Orduz  

Además de sus dos hijas legítimas, María Teresa Orduz Peralta cuenta con decenas de ‘hijos adoptivos’, quienes forman parte del programa Amigos del Centro de Cáncer de la Foscal, que llegan en busca del apoyo económico necesario para sufragar los gastos adicionales al tratamiento médico.

maría teresa lato

Esta voluntaria, quien cumple 39 años de matrimonio con el reconocido cirujano vascular de la clínica Foscal y Foscal Internacional, Alejandro Latorre Parra, manifestó que “lo más gratificante de ser madre es sentir ese amor incondicional. Mi familia representa todo en mi vida, hemos sido muy unidos y estamos en contacto permanente apoyándonos siempre, reencontrándonos con sentidos de vida claros, con buen sentido del humor, poniéndole el toque de alegría a cada situación negativa o positiva y sobre todo con gratitud ante la vida”.
“La labor de ser madre ha sido una experiencia única. Siempre la he disfrutado muchísimo, los hijos son una inspiración permanente, son el motor de vida y ahora, como abuela de 2 hermosos nietos, veo que son la prolongación de nuestras vidas”.
Aseguró que con el paso del tiempo “nos damos cuenta que los hijos son una universidad en nuestras vidas, con ellos aprendemos el desapego y el respeto a la diferencia, comprendemos que en una familia todos tenemos roles diferentes y que lo más valioso es valorarnos y trabajar en equipo compartiendo y disfrutando en
medio de las dificultades y las alegrías”.

María Teresa Orduz se ha convertido en una madre protectora para los pacientes del programa Amigos del Centro de Cáncer. Y sus nietos son el mayor regalo que sus hijas le han dado

María Teresa Orduz se ha convertido en una madre protectora para los pacientes del programa Amigos del Centro de Cáncer. Y sus nietos son el mayor regalo que sus hijas le han dado

Esta emprendedora mujer, quien ayuda desde hace siete años a las personas de escasos recursos que padecen esta complicada
enfermedad, paradójicamente fue diagnosticada en 2011 con cáncer de mama por lo que se sometió a un tratamiento que
duró nueve meses.
Hoy, con un semblante arrollador transmite energía, alegría y sobre todo
mucha vida. “La fundación Amigos también es parte de mi vida y mi corazón, trabajamos para los pacienticos con cáncer, sin
recursos, cuya misión es ayudarlos a tener esperanza
de vida; Amigos los ayuda con transporte, alimentación y hospedaje”,
comentó la dedicada madre.
El programa nació hace 8 años por las necesidades de los pacientes que no regresaban al tratamiento por falta de presupuesto y
“fue el doctor Virgilio Galvis Ramírez, quien generosamente apoyó en todos los campos para iniciar esta noble labor. Actualmente tenemos un hostal (Casa de la Vida), en donde atendemos 24 horas a los pacientes y familiares para que puedan cumplir con sus tratamientos”.

‘Amigos de la Foscal’ cuenta con un grupo de 36 voluntarios; 34 mujeres y 2 hombres que trabajan  para suplir otras necesidades como mercados, suplementos alimenticios, pañales y ayuda sicológica y espiritual. “Todos coincidimos con la gran satisfacción que se siente servir.
Nos motiva el saber que les podemos suplir no solo sus necesidades económicas sino también darles amor y compañía. Los pacientes y sus familias reciben nuestro cariño, son muy especiales y muy valientes ante esta dolorosanuevo.maria
enfermedad”.

 

 

 

Habla Tatiana Latorre

“No todos los días la vida te da la oportunidad de hablar públicamente sobre tu madre.
Solo les puedo compartir que ser hija de ella ha sido una hermosa y nutrida experiencia con muchos colores y aprendizajes. Aprendí gracias a ella que la risa es una de las mejores medicinas frente a la adversidad. Agradezco en mis oraciones diarias a Dios por seguirnos dando la oportunidad de aprender juntas en este camino de la vida. Públicamente lo digo: “te amo mamá”.