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| Feb 12, 2016 | Punto de vista

Pensar a escala mundial

Paola Bernal

Paola Bernal

Cuando dejemos a un lado los malos hábitos o costumbres mañosas, podremos decir que estamos pensando a escala mundial.

En varios países se cobran impuestos altos por congestión vehicular, este cobro es uno de los más famosos del mundo en Londres, según informes del Banco Interamericano de Desarrollo. De esta forma el conductor de carro o moto prefiere usar el transporte público, antes que ingresar al punto de mayor congestión y pagar por día 12 dólares. Antes de que lleguen estas medidas, que seguramente nos generarán un gran esfuerzo es bueno empezar por darle un uso más provechoso al vehículo. Compartir rutas con compañeros de trabajo no solo reducirá gastos sino que aportará al medio ambiente. Por ejemplo, en Singapur, explica el BID, la tarifa de licencia para circular por determinadas zonas es de 2 dólares diarios, pero es gratuito para el carro que lleva los cuatro puestos copados. Quien ingrese a las zonas delimitadas como prohibidas podrá circular pero tendrá una multa de 50 dólares.

O como ocurre en San Francisco o en Chicago, los valores de parqueo se incrementarán si usted utiliza los estacionamientos más cercanos al centro, e irán disminuyendo, de acuerdo con la distancia que los separe de este punto de la ciudad.

Pero es cierto que para dejar el carro en casa también necesitamos que los gobernantes brinden un buen transporte público a los ciudadanos, que las rutas sean continuas, que haya seguridad en las calles, que no temamos esperar el transporte en una esquina de la ciudad y que se le brinden mejores condiciones al peatón con una señalización adecuada y mucha conciencia ciudadana.

Editora Gente de Cañaveral (pbernal@vanguardia.com)