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| Ene 15, 2016 | Columnistas

Ciudadano coherente

GENTE DE CAÑAVERAL

GENTE DE CAÑAVERAL

Gilberto Camargo Amorocho- Arquitecto y Esp. Educación Ambiental

Dícese de aquel ser humano, llamado habitante, que tiene conciencia de que es parte de un conglomerado, conoce de ciudad, ayuda en su construcción y la disfruta.

Es una manera de actuar que por añadidura conlleva a tener un respeto y aceptación de aquel lugar que es clave en nuestro diario vivir; allí nacimos o nos criaron, estudiamos, trabajamos y nos hicimos productivos.

Otros dicen que ciudad es un estado de ánimo. Esta reflexión nace del comportamiento de algunos ciudadanos que desconocen sus obligaciones con Bucaramanga. En la iglesia del Sagrado Corazón, calle 45 con carrera 28, por orden municipal el plan recuperar andenes llegó allí y desapareció el parqueadero de borde de calle, pero apareció el parqueadero legal y hoy este lugar quedó mejor que muchos puntos de concentración de gentes; el colegio San Pedro ofrece 200 cupos para vehículos bien estacionados, igual una papelería cerca.

Pero aquella minoría haciéndose de la vista gorda insiste en atentar contra la fluidez de la vía y parquean en la calle 45 invadiendo un carril; su actitud es ilegal.

Creo que enseñar ciudad es clave en el diario vivir, tanto para jóvenes como para viejos. No puedo aceptar que gente con flamantes vehículos no tengan los recursos para pagar la hora que dura la misa en un parqueadero; hay como un dilema en su actitud, que es reprochable.

Por eso invito a ahondar en nuestra otra obligación que tenemos, que es hacer de Bucaramanga más copada de vida, oxigenada y llena de optimismo, pero es urgente cuestionarnos y evaluar las consecuencias de nuestros caprichos cuando de sentido común se trata. Recuerdo esta frase del expresidente mexicano Álvaro Obregón: “¿Con qué derechos reclamaremos para nuestros hijos el título de ciudadanos si no somos dignos de serlo?”.