Menú de categorías

| Jul 10, 2015 | Nuestra Gente, Portada

Detrás de las manos del director Sergio Acevedo

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Con la mano derecha se lleva el tiempo y la velocidad de la pieza, así como el carácter, la energía. Con la mano izquierda se frasea. Es el lenguaje entre el director y sus músicos. Atrás, el público solo ve un movimiento de brazos y gestos que no logra decodificar.

Pero lo que se hace es magia. Pues se trata de capturar la música que sale de cada instrumento y pasársela al público para que la sienta en su corazón.

Así lo expresa Sergio Acevedo Gómez, creador de la orquesta Sinfónica de la Unab. Recuerda que para la década de los 90’s y ante la ausencia de músicos era un acto quijotesco.

Pero dejó de ser utopía, cuando el doctor Gabriel Burgos, junto a la junta directiva de la Unab, liderada por el doctor Armando Puyana y el doctor Alfonso Gómez Gómez, mantuvieron firme y optimista esta idea.

Acevedo, con el humor exquisito que lo caracteriza, recuerda que no había músicos para todos los instrumentos. No había oboes, o cornos, por ejemplo, así que prácticamente eran reemplazados por flautas, dándole paso a la creatividad con sus adaptaciones musicales, hasta creando híbridos de “saxoes”(saxofones por oboes), dice entre risas.

Eran precisamente los estudiantes de la Facultad de Música, que él mismo lideró como su primer decano, quienes se convirtieron en la nómina de músicos de la Orquesta Sinfónica de la Unab.

El maestro Sergio Acevedo afirma que no es difícil ser director de orquesta, lo difícil es “ser buen director de orquesta”.

A la hora de preguntarle si se siente satisfecho con el camino recorrido a la fecha no duda en responder que sí, y agrega que falta mucho aún. Sobre todo en la tarea de seguir formando público para música de orquesta sinfónica. Quiere acercar al ciudadano conún, que le guste, que sienta en su corazón cada presentación, así no sepa nada de los autores. Sin pretensiones, sin discursos extensos y aburridos que lleven a las personas a escurrirse en la silla, como él afirma.

Y esa sencillez con la que asume la música clásica, alejada de cualquier residuo de ego, parece ser ese sello que lo caracteriza, pues no cabe duda de que el maestro Sergio Acevedo es querido por las santandereanos. Es fácil establecer una conexión inmediata con él, sin siquiera conocerlo.

Respecto a lo que viene para la Orquesta Sinfónica visualiza temporadas continuas en el Teatro Santander, espacio que se espera inaugurar a finales de este año. Su objetivo, que la orquesta tenga mínimo diez producciones anuales, que se abra el espacio para los estudiantes y se pueda observar a la orquesta desde sus ensayos, que se creen foros para que los asistentes aprendan sobre armonía, que se trasladen por diversos periodos de la música, a la vida y obra de diversos artistas, y puedan preguntar sin pena sobre este género. Su tarea, seguir formando público, ese que ya espera todos los años los conciertos de Navidad o que se disfruta espacios como el Tango Sinfónico. Ese mismo público que como recuerda el maestro Acevedo, se ha quedado esperando a que comiencen las funciones, debajo de un paragüas, solo para ver a la Orquestra Sinfónica de la Unab, que es de toda la ciudad.

Maestro Carlos Acosta de Lima

Maestro Rubén Darío Gómez

Maestro Edwin Rey Velasco