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| Feb 20, 2015 | Portada, Qué pasa?

Los ciclistas le aportan a la movilidad

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Paola Bernal León

Gente de Cañaveral

“Monto bicicleta porque me siento libre, feliz, tranquilo, enérgico, ayudo a la movilidad que es malísima y le aporto un poco a la ciudad, a que no haya tanto esmog en la autopista”.

Desde hace dos años, a Cristian Durán lo acompaña su cicla como medio de transporte. Desde su residencia, ubicada en San Diego Cañaveral, se monta en su caballo de acero GW para tomar la ruta que a 6,7 kilómetros lo tendrá en las puertas de su universidad. Cristian cursa octavo semestre de Administración de Empresas en la Universidad Pontificia Bolivariana, UPB, y desde hace cuatro semestres tiene claro el tiempo de desplazamiento para ir a clase; 25 minutos subiendo y 10 regresando a casa, sistema que le resulta mucho más práctico que tomar el transporte masivo, afirma.

Se ejercita, ahorra dinero y le aporta al medioambiente, así que la ganancia va por partida triple. “Y a eso le sumo algo muy gratificante que tiene la bicicleta. Cuando llego a un sitio voy cargado de buena energía, estoy activo en clase, en el trabajo, estoy despierto. Contrario a llegar con el sudor de 50 personas en Metrolínea y de mal genio”.

Los fines de semana también se desplaza en su cicla hacia su trabajo, ubicado en Cabecera, donde se desempeña como barman. Si el recorrido comienza en la universidad debe recorrer en promedio 15 kilómetros, casi 45 minutos pedaleando.

Si el trayecto empieza desde Cañaveral a Bucaramanga le restan solo 20 minutos. Afirma que ha comparado con sus familiares el tiempo de desplazamiento en Metrolínea y éste se duplica.

Y aunque el embotellamiento no lo golpea directamente, se sigue preguntando cuándo llegarán las ciclorrutas y cuándo Bucaramanga y su área metropolitana estarán al nivel de países como Alemania, cuyas urbes piensan también en el desarrollo incluyendo a los ciclistas.

Cristian es prudente al conducir, conoce muy bien la reglamentación, lleva su casco de protección, no utiliza audífonos mientras conduce y su ci-cla cuenta con las dos luces reglamentarias, adelante blanca y atrás roja.

“Como ciclistas no debemos competir con los autos. Y el llamado para los conductores es que recuerden que quien monta bicicleta lo hace por cultura; somos un carro menos en horas pico para mayor movilidad”.

Cañaveral

…En sentido norte-sur, Henry Parra llega al sector de Cañaveral en cicla. Trabaja como vigilante en el edificio Campestre Real y desde hace siete años utiliza este medio de transporte para su desplazamiento.

Su travesía comienza en el barrio Porvenir sobre las 5:20 a.m., atraviesa Provenza por la calle 105, hasta arribar a su trabajo 30 minutos después. De regreso toma la ruta por debajo del Puente del Centro Comercial Cañaveral hasta llegar a Molinos, subir a la autopista, tomar la oreja del puente de Provenza y retornar a casa por la calle 105. Este último tramo resulta siendo uno de los puntos más neurálgicos, ante la falta de ciclorutas.

“Hace falta conciencia de los conductores de motos y servicio público. Hace poco tuve que caer en una zanja porque un taxista me cerró por recoger una carrera delante mío. No todos los conductores respetan al ciclista”, relató.

Por eso su clave sigue siendo manejar a la defensiva, respetar los semáforos, las señales de ‘Pare’ como cualquier auto, darles prelación a los peatones y manejar siempre por su derecha.

“No podemos hacer lo que hacen algunos motociclistas que van en zigzag por las vías”.

Mientras tanto espera que delimiten las vías y los ciclistas puedan manejar con más tranquilidad.

Desde Provenza

Desde hace año y medio sale todas las mañanas Mario Ortega, abogado de profesión, hacia el Palacio de Justicia. Toma la calle 105 y se dirige por la autopista hasta Motoreste, para salir a Cacique, buscar el Parque La Flora, tomar la carrera 36, y bajar por la calle 45 hasta el parqueadero donde aprovecha para cambiarse de ropa y guardar su cicla.

Mario afirma que más allá del Tercer Carril se debe pensar en las ciclorrutas, pues el sistema de movilidad solo resistirá unos años más ante el exceso de vehículos. “El gobierno municipal quiere resolver el problema de la movilidad y lo más básico son las ciclorrutas para el uso del no carro”.

Para Ortega, su cicla seguirá siendo su opción de transporte. “Si utilizo el carro o el Metrolínea normalmente me gasto 40 ó 45 minutos, porque los alimentadores no pasan con mucha regularidad y los buses van llenos. Tampoco me quiero apretar tanto en un bus, quiero llegar sin estrés a la oficina”.

Desde Florida

Denisse Vera inicia su ruta desde el casco urbano de Floridablanca. Termina en Cabecera. Es estudiante de Música de la Unab y se desplaza hacia la facultad en cicla.

Su novio, un estudiante alemán, la acompaña en su travesía.

Vera afirma que el riesgo empieza en la Plaza Satélite por el embotellamiento que se genera ante la falta de semáforos, motos imprudentes, buses y hasta vendedores ambulantes.

“Sumémosle que el borde derecho por donde transitamos está en su mayoría deteriorado, hay alcantarillas sin tapa, vidrios partidos. Los buses tampoco respetan los paraderos establecidos, tenemos que frenar en seco por su irresponsabilidad. Las carros tampoco respetan el espacio reglamentario para las ciclas (un metro)”.

Para el alemán Jakob Schreiber, el contraste que se ve en Bucaramanga en comparación con su país natal, es más que evidente. “En Alemania tenemos muchas vías para transitar en cicla. Las calles ya tienen un diseño propio, están delimitadas para nuestra exclusividad. Pero aquí tengo miedo cuando me pasa un bus cerca, temo que no me vea. También faltan parqueaderos. En Alemania hay grandes estacionamientos llenos de bicicletas, porque la gran mayoría de los estudiantes van a clase en cicla”.

Mujeres en cicla

Andrea Naverrete del movimiento ciudadano Mujeres ‘Bici-bles’ se trasladó por más de dos años desde Los Pinos hacia la Universidad Pontificia Bolivariana. Ama su cicla y parte de las iniciativas del movimiento ha sido enseñarles a mujeres adultas a maniobrar una cicla. Nunca es tarde para aprender y ellas lo saben, sobre todo, aprender a darle vida al planeta.

Desde infraestructura

Muchos habitantes del sur se movilizan hacia Bucaramanga en bicicleta. Ante la ausencia de ciclurrutas el secretario de Infraestructura de Bucaramanga Mauricio Mejía, informó que dentro
del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, POT, quedaron claramente establecidas dónde se deberían implementar las ciclorrutas. “Están definidos los circuitos. Ya el siguiente paso es contratar
los diseños para finalmente construir los corredores que permitan el desplazamiento. Esta adminitración
deja el planteamiento de una malla circuita de ciclorrutas que busque unir los puntos más importantes de la ciudad y que se convierta en una alternativa de movilidad para los ciclistas”.
Cabe destacar que el diseño del tercer carril no incluyó ciclorrutas. Ante el hecho, Mejía informó que “las rutas fueron planteadas sobre vías alternas a la autopista, ya que en esta vía no es fácil incluirlas”. “Las próximas administraciones definirán si lo harán como corredores exclusivos o si será marcada sobre
la vía mediante una franja. Este gobiernoya tiene en curso otras obras”.

Habla Planeación

El asesor de Planeación de la Alcaldía de Floridablanca, Asmed Alfonso Santoyo, expresó que “tras las actuales condiciones de las vías no se tienen diseñadas aún las ciclorutas para este municipio. Quisiéramos tenerlas pero aún no tenemos el espacio, por ahora estamos pensando en las paralelas y
en darle continuidad al tercer carril”. Agregó que “lo que se ha diseñado son corredores de uso de espacio público, para caminar o montar bicicleta, que hacen parte de la zona de manejo de espacio púbico que llamamos Parque Lineal, incluído dentro del Plan de Ordenamiento Territorial, alrededor de
las zonas de las quebradas, por el anillo vial y alrededores de Cañaveral, entre otros sectores”.

Mujeres bici-bles

Este movimiento nació en 2012 como un trabajo más cercano al ciclismo urbano que recreativo. Andrea Navarrete expresa que “Bucaramanga, en el papel parece ser una ciudad que favorece el uso de la bicicleta, aunque con ciertos errores en su planeación. Por ejemplo, el artículo 132 del POT prohíbe la construcción de ciclorrutas en vías principales como autopistas, lo cual no es políticamente correcto porque no se trata de excluir, sino de dar prelación a los actores de la vía: peatón, ciclistas, transporte urbano, carga y transporte particular.
Por ejemplo, el manual de Ciclociudades de México, documento de constante consulta, destaca que justamente las ciclorrutas deben construirse por estas vías. El plan de movilidad que realizó la UIS para
el Área Metropolitana también es un documento muy importante, publicado anteriormente a la aprobación del actual POT. En ese plan hay toda una red de ciclorrutas, de biciparqueaderos e información para regular el uso de la bicicleta, que de haberse tomado en cuenta para el POT, quizás hubiese sido más acertado”. Por resaltar dice que cada vez hay más aportes desde la empresa privada al tema de biciparqueaderos y el surgimiento de más movimientos sociales que promueven y estimulan el uso de la bicicleta”.

Puntos de mayor riesgo

En el trayecto que realizaba Andrea Navarrete hasta la UPB, encontraba los siguientes puntos críticos:
1. Por la 33 hay muchos carros aparcados en la vía y eso pone en peligro a los ciclistas.
2. Por la 27, los vehículos van muy rápido y empiezan a pitar con desespero, lo cual resulta muy estresante para un ciclista.
3. Al llegar a la Puerta del sol confluyen varias vías para tomar la autopista.
4. Antes de llegar a Cañaveral el punto es peligroso por la dificultad que representa seguir por la vía sin tomar la paralela.
5. Luego de Cañaveral, por la autopista, se torna peligrosa la bifurcación que hay para llegar a la Universidad Santo Tomás de Floridablanca o tomar el Anillo Vial.
6. Luego del sector ‘Papi quiero piña’ la tensión es menor y solo resta pedalear hasta llegar al destino final.