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| Sep 5, 2014 | Nuestra Gente, Portada

Diego Parra, un emprendedor de tiempo completo

Diego Parra, gerente de la Fonda Paisa. Javier Gutiérrez/GENTE DE CAÑAVERAL

Diego Parra, gerente de la Fonda Paisa. Javier Gutiérrez/GENTE DE CAÑAVERAL

Audry Laguado

Gente de Cañaveral

Ingeniero Industrial, empresario, emprendedor, conferencista, escritor, profesor, hijo, hermano, esposo y recientemente padre de familia, Diego Fabián Parra Pabón ha aprovechado cada minuto de su vida para crecer. Como dicen en el argot popular, es un hombre orquesta.

Quienes lo conocen o han trabajado con él, saben que en su agenda tiene su tiempo debidamente organizado.

Habla sin tapujos y con seguridad, va al grano con voz recia, pero con cordialidad y una sonrisa.

Quizá parte del secreto que lo ha llevado ser un reconocido empresario es que desde los ocho años conoció el trabajo y lo que cuesta ganarse cada peso; pero eso no lo aprendió solo, fueron sus padres Orlando y Flor María quienes lo iniciaron en el camino del trabajo.

Diego Fabián es la segunda generación de los santandereanos que lideran La Fonda Paisa, pero además de seguir con el negocio familiar este joven le ha dado rienda suelta a sus gustos a través de la academia.

Diego Fabián Parra, comparte su vida con su esposa y su pequeña de 5 meses. Suministrada/GENTE DE CAÑAVERAL

Diego Fabián Parra, comparte su vida con su esposa y su pequeña de 5 meses. Suministrada/GENTE DE CAÑAVERAL

La familia y el negocio

La Fonda Paisa como negocio comenzó hace más de 40 años, Orlando y Flor María se pusieron como tarea rescatar y mantener la cocina tradicional colombiana.

Sus inicios se dieron en Lebrija, durante esos primeros años Diego y sus hermanas no estaban en el plan.

Posteriormente se dieron cuenta de que el crecimiento de la ciudad y del área metropolitana era hacia el sur y por eso adquirieron el local que está en la vía a Piedecuesta.

En ese momento Diego y sus hermanas estaban creciendo y comenzaron a hacer parte del negocio.

“Nosotros comenzamos a trabajar a los ocho años, claro trabajábamos solo los domingos.

“En mi caso ayudaba a parquear carros, no manejaba pero tenía la paletica de ‘pare y siga’, cuando fui adolescente se hizo una inversión para una atracción para los niños y yo la manejaba, luego se hizo una pista también estuve ahí, luego fui ayudante de barman y luego en la parte de contabilidad, siempre fui ayudante…” relató Diego sin evitar sonreír al recordar esos tiempos.

A los 19 años se dio cuenta de que necesitaba guía, y con mucho orgullo cuenta que buscó a un sicólogo porque se vio en la necesidad de saber qué quería hacer con su vida, para dónde quería ir; hoy dice que fue una de las mejores decisiones que ha tomado.

“Uno tiene que hacer un proceso de búsqueda interno y en eso me ayudó el sicólogo, le dije que a mí me gustaría hacer un plan y astutamente me dijo que hiciera un plan de vida para actualizarlo cada 10 años…

“En ese proceso identifiqué que a mi me gustaban tres cosas: ser emprender empresas, la tecnología y el medio ambiente.

La primera la tenía, pero habían dos elementos que no estaba cubriendo que eran: ambiente y tecnología y me di cuenta que no podía separarlos, así que encontré las energías renovables y descrubrí que esa área cubría casi todo”.

Toda una tradición

Hasta hace un par de años Diego estuvo a cargo de la gerencia general del negocio, en este momento es el gerente de mercadeo.

“Hubo un tiempo en el que mi padre dijo que quería descansar, pero el corazón le pidió volver a trabajar y regresó.

“La verdad creo que eso le ayuda mucho a la empresa porque aunque nosotros somos segunda generación hay cosas que ellos, mis padres, las llevan en el corazón porque tienen el negocio desde el principio, es su hijito.

“Y si bien es cierto es un negocio, ellos tienen un sentimiento que tal vez no es tan fácil de heredar…”, aseguró.

Tal vez por ese sentimiento, Diego ha tratado a mantener esa esencia de los platos típicos, ha tratado de mantener el cariño, la calidad y el buen servicio pero llevándolo a otro nivel por medio de la búsqueda de nuevas formas de servir un plato, de ofrecer más opciones, de presentar nuevos platillos, pero preservando la tradición.

Ahora gracias a la experiencia y la constancia Diego también asesora a los nuevos creadores de empresas y uno de sus primeros consejos es que luchen por mantenerse vivos y así poder crecer.

“Tal vez lo más difícil de este trabajo es mantenerse vigente, mi padre siempre me ha dicho ‘mijo crear empresa es fácil, pero mantenerla… esa es otra historia’”.

 

Para todo alcanza el tiempo

En la actualidad, además de trabajar en el restaurante, que tiene tres puntos y ofrece el servicio de alquileres y eventos, dicta clases en la UPB, trabaja con el proyecto Appsco en la parte de emprendimiento, tiene una revista virtual sobre energía renovable y a finales de 2013 presentó su primer libro titulado: ‘Triunfar o morir en el intento’ que lleva su seudónimo ‘Rick Poweell’.

“Yo divido mi vida en dos partes, una que es la gastronomía, otra es la de energía renovable que es un tema que me ha gustado desde hace mucho tiempo.

“Por un lado he estudiado el tema de restaurantes y servicios pues soy especialista en mercadeo y por otro lado soy especialista en recursos energéticos, es decir tengo capacitaciones en ambas ramas”.

Con el gusto por el medio ambiente, comenzó a estudiar formalmente sobre energía renovable y por ello tiene una revista virtual gratuita llamada: Futura, tecnología renovable y sostenible, esto le ha servido para dar a conocer el tema en Colombia.

“Comencé a hacer un boletín, yo quería que a la larga fuera negocio, pero no fue así (risas) pero poco a poco la mejoré, aunque la revista no me da dinero sí me ha servido para hacer muchos contactos y por otra parte esto me ayuda a mantener equilibrio en mi vida y las cosas que me gustan”.

Hace cinco meses su vida cambió, es padre de familia y ahora dedica más tiempo a su pequeña y a su esposa.