Menú de categorías

| Ago 1, 2014 | Periodista del Barrio

‘Usuarios estamos a la deriva’

Mendigos en las estaciones de Metrolínea.  - Andrea Reyes/GENTE DE CAÑAVERAL

Mendigos en las estaciones de Metrolínea. – Andrea Reyes/GENTE DE CAÑAVERAL

Andrea Reyes

Periodista del barrio

A llegar a cualquier estación de Metrolínea uno piensa: ¿con qué me voy a encontrar esta vez?

El pasado fin de semana me subí desde el centro en la estación de Chorreras, que aún funcionaba, rumbo a Cañaveral y me encuentro a un joven sentado que hablaba con una jovencita que estaba de pie en un bus articulado.

Un par de segundos más tarde él le hace señas, se levanta y empieza a vender galletas, noto que ella lleva una bolsa de dulces. También es vendedora.

Nada que hacer, esperar que los ofrezca diciendo que hace parte del programa de Jóvenes en Acción de la Gobernación de Santander y que le toca vender dentro de los buses para poder mantenerse.

Algunos compran, otros simplemente nos limitamos a escuchar. Ambos se bajan en la estación de Diamante, seguramente a esperar otro bus para seguir su trabajo.

Más tarde llego a la estación de Cañaveral, rogando a Dios no encontrar jóvenes revoltosos buscando problemas. Por fortuna no fue así, sin embargo salgo de la estación y siento tremendo susto cuando alguien desde el suelo me grita “¡una limosnita por el amor de Dios!”.

Un hombre tirado en el piso en plena cabina de recargas pidiendo dinero. Realmente lo molesto es que cuando arrancó el Sitm nos vendieron la idea de un medio de transporte seguro en el que no tendríamos los casos y atropellos de un bus convencional.

No es así, tal parece que las cosas se les están saliendo de las manos y los usuarios estamos a la deriva.