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| Ago 29, 2014 | Nuestra Gente, Portada

“Se puede dar vida después de morir”

El Docor Quintero busca aumentar la tasa de donación de órganos que a bajado en un 55 % entre 2013 y 2014. - César Flórez/GENTE DE CAÑAVERAL

El Docor Quintero busca aumentar la tasa de donación de órganos que a bajado en un 55 % entre 2013 y 2014. – César Flórez/GENTE DE CAÑAVERAL

Audry Laguado

Gente de Cañaveral

Hace 8 años Fernando Quintero Costea llegó a la Fundación Cardiovascular de Colombia, FCV.

“Una amiga de mi mamá llegó con el recorte del clasificado, lo vi y envié la hoja de vida. El anuncio decía que el cargo era para coordinación de trasplantes, para mí no era muy claro en qué consistía, busqué en internet y comprendí un poco más de qué se trataba.

“Por fortuna me llamaron de nuevo para otras pruebas y ahí estoy… luchando por buscar donantes de órganos todos los días”.

En la actualidad, a sus 34 años, está enamorado de su trabajo pero sobre todo de la esencia de su labor: extender las expectativas de vida de algunos pacientes que esperan un órgano.

Quintero Costea es médico de la Universidad Industrial de Santander, realizó un máster en Barcelona, España, como Coordinador Operativo de Trasplantes y en la actualidad realiza una especialización en epidemiología con la Unab.

Hace más de 25 años vive en Cañaveral y uno de sus sueños profesionales es que en el futuro el tema de donación de órganos sea cátedra para los estudiantes de medicina y una clase para los estudiantes de colegio.

Médico de corazón

“Desde que estaba en el colegio sabía que quería ser médico”, así lo confiesa Quintero.

“Siempre he sido una persona a la que le gusta ayudar a los demás.

“Me gustaba la medicina porque en el colegio cuando decían ‘¿quién quiere ser el médico?’ yo alzaba la mano, estaba pendiente del botiquín; que si había algo vencido o necesitábamos otras cosas, estaba pendiente de quienes se enfermaban… en fin, desde ese punto de vista que es el servicio a los demás me gustó la medicina, lo demás vino solo”.

Quizá fue esa vocación de servicio la que lo llevó a obtener el cargo que tiene en la actualidad, por otro lado confiesa que está completamente enamorado de su trabajo y lo realiza de todo corazón y espera seguir haciéndolo por el resto de sus días.

El doctor Quintero comparte su vida junto a su esposa. Suministrada/GENTE DECAÑAVERAL

El doctor Quintero comparte su vida junto a su esposa. Suministrada/GENTE DECAÑAVERAL

Un trabajo que no es para todos

Quintero tiene en sus manos la difícil tarea de buscar en toda la ciudad donantes de órganos y tejidos.

Quizá lo más complicado ha sido enfrentar la desinformación que hay alrededor de un tema tan importante y llegar a la gente después que ha perdido un ser querido.

Para este médico los bajos índices de donaciones que se han registrado entre 2013 y lo que va de 2014 en el departamento se deben en gran parte a que en diferentes medios se ha hablado mucho de tráfico de órganos pero no de los beneficios de realizar una donación.

“Creo que aún hay muchos mitos alrededor del tema de donación de órganos. Muchas familias me dicen que no, argumentando que esto es un negocio o que tenemos ciertas preferencias y que nos saltamos la lista de espera o que preferimos extranjeros.

“Pero eso no es así, esto no es un negocio. Los trasplantes no se cobran, es decir, la intervención la asume la EPS, pero el trasplante como tal no lo tiene que pagar el paciente; ahora bien el 99.3 % de los trasplantes se realizan a colombianos no a extranjeros como dice mucha gente.

“Otro de los grandes problemas es que la familia no acepta que su ser querido ha muerto. Dicen: ‘no voy a donar porque para mí él (o ella) aún está vivo, puede ocurrir un milagro’, aceptar que el ser querido ya no está es muy difícil sobre todo para nuestra sociedad santandereana”.

Para que una persona pueda ser donante debe ser declarado en estado de muerte cerebral, es decir que por alguna razón su cerebro ya no funciona, sin embargo permanece en una Unidad de Cuidados Intensivos donde un ventilador la hace respirar y ciertos medicamentos hacen que su corazón siga latiendo. Así lo explica Quintero.

“Si el cerebro se muere uno se muerte. El paciente sigue ahí, pero la que respira es la máquina no él, y eso es lo que en muchos casos los familiares no comprenden”.

Es ahí donde entra el médico con toda la amabilidad y humanidad posible para hablar con los familiares del paciente sobre donación.

No es fácil. Lidiar con el dolor ajeno puede ser una labor bastante compleja, quizá lo más difícil es no dejarse contagiar de la pena, pero a veces es imposible no llorar., “uno se convierte en esa persona que escucha…”

Las primeras experiencias

Los primeros días como coordinador de trasplantes no fueron fáciles.

“Nunca había estado en esa posición de llegar a hablar con las familias a las que les han dicho que su ser querido tiene muerte cerebral. Recuerdo que a la primera familia que acudí estaba en el HUS, claro no fui solo estaba con la médico que estaba en el cargo antes que yo y ella me estaba entrenando, ese día solo escuché.

“No fue fácil, uno es como una esponja y absorbe toda esa tristeza, ese dolor, ese desasosiego; uno se afecta.

“Incluso me ha pasado que no he podido evitar que se me salgan las lágrimas al escuchar las historias de la persona que se ha ido, uno se convierte en el pararrayos de las familias”.

Han sido muchas las familias con las que Quintero ha hablado, en ese proceso se ha llevado algunas sorpresas.

“Recuerdo un caso que de cierta manera me marcó. Era un niño como de tres o cuatro años, lo recuerdo por la manera como murió.

“Él niño se estaba comiendo una uva y una de las semillas se le fue por un bronquio.

“El niño cayó, lo llevaron a una clínica y tenía una hipoxia cerebral, lo reanimaron, salió, pero el daño ya estaba hecho.

“Cuando me enteré y fui a la clínica yo pensé, ‘esto va a ser muy difícil’. Pero lo que me sorprendió fue el cariño con que esa familia me dijo que sí, que ellos habían entendido lo que había sucedido y que sabían que por medio de la donación podían salvarle la vida a otro niño y que otra familia no tendría que pasar por lo que ellos estaba viviendo.

“Fue una entrevista de cinco minutos, ellos lo entendieron y lo aceptaron. “Uno creería que las familias que pierden un niño son más complicadas con el tema de donación, pero es todo lo contrario, esas familias son más dadas a la donación”.

La muerte como parte de la vida

Quizá por estar en este trabajo Quintero ve la vida y la muerte desde un punto de vista muy diferente, al menos en comparación a la mayoría de las personas.

“Siempre he dicho que desde que uno se levanta abraza a la muerte. Uno nunca sabe de qué manera o de qué modo va a fallecer.

“Tenemos que aprender a vivir con la muerte, seamos quien seamos tenemos que comprender que todos vamos a morir. “Que nuestra mente no lo quiera aceptar es algo diferente. Por eso uno todos los días debe hacer algo por los demás porque uno no sabe cuándo le va a tocar.

“Si uno sale de la casa debe despedirse de la familia así esté bravo porque uno sabe si vuelva, incluso antes de acostarse debe despedirse, uno no sabe si se va a levantar así sea una persona joven.

“Yo veo la muerte como algo más en nuestra vida, como crecer, como tener hijos, como casarnos, es algo que hace parte de la vida” aseguró.

Quintero es consciente de que las personas tienen conceptos diferentes sobre la muerte y por supuesto los respeta, pero cree que la mejor manera de trascender en este mundo es ayudando a los demás.

“Muchas personas creen que uno puede trascender teniendo hijos y dejándolos en la tierra, yo no creo eso, los hijos no son de uno, ellos tienen su vida propia y su voluntad, que uno trate de guiarlos es diferente…

“Uno puede dar vida de dos maneras: una teniendo un hijo, ahí se dio vida. La otra es con la donación porque otros pueden vivir gracias a mí, esa es la ironía de la vida uno puede dar vida después de morir y para mí esa es una forma de trascender porque puedes ayudar a más de 50 personas, se pueden extender sus vidas por más de 20 años”, finalizó.

Los proyectos

En la actualidad el doctor Quintero busca promover la donación de órganos en el departamento, para ello la FCV trabaja en la elaboración de una campaña para generar consciencia sobre la importancia de este acto de vida.

Para ello han buscado una alianza con la Secretaría de Salud de Bucaramanga y esperan arrancar con el trabajo en las próximas semanas. “La idea es que la persona tenga su carné en el que quede registrado que quiere ser donante de órganos tras su muerte, por otra parte es importante recalcar en las familias ese deseo para que se pueda realizar la donación si fallece”.

En cifras

55

pacientes pueden tener expectativas de vida con la donación de órganos de una sola persona.