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| Ago 29, 2014 | Portada, Qué pasa?

Humberto, un lustrabotas brillante

Don Humberto Manta trabaja en el  centro comercial Cañaveral.  - Audry Laguado/GENTE DE CAÑAVERAL

Don Humberto Manta trabaja en el centro comercial Cañaveral. – Audry Laguado/GENTE DE CAÑAVERAL

Audry Laguado

Gente de Cañaveral

En los pasillos de Cañaveral centro comercial, se mueve de un lado al otro uno de los rostros más familiares y más queridos del complejo comercial.

“¿Necesita a don Humberto?, un momento ya se lo ubico”. Con una sonrisa los funcionarios del centro comercial lo buscan donde esté.

Humberto Manta camina rápido, es un hombre delgado, siempre bien vestido e impecable; en sus manos lleva sus herramientas de trabajo: una pequeña silla, un cajón lleno con recipientes de betún de todos los colores, cepillos y líquidos para dar brillo al calzado.

Él es el lustrabotas del centro comercial. Muchos hombres lo buscan por la calidad de su trabajo, pero sobre todo por ser un gran conversador: “es que con él uno habla de todo, de política, de historia, de fútbol… de lo que sea” dijo uno de sus clientes.

De la docencia a lustrar zapatos

Aunque no debería ser así, algunas personas que ven a don Humberto, y no han hablado con él, piensan que es analfabeta. Pero se equivocan.

“Una vez estaba en una reunión y me preguntaron por algo y un señor dijo ‘pero qué le van a preguntar si este señor debe ser un ignorante, no debe tener sino primero primaria’ y le dije al señor: que yo me acuerde la Ilíada la escribió Homero, que yo me acuerde la diosa de la fertilidad es Isis, Cervantes escribió el Quijote de la Mancha’, y así le hice un listado; hasta que finalmente le dije que no se equivocara que no hablara de lo que no sabía.

“La gente cree que por ser lustrador soy ignorante”, dijo.

Este lustrador de calzado habla con fluidez de los grandes clásicos de la literatura universal y de la literatura moderna, de los actuales escritores colombianos habla con seguridad pues conoce los textos de Germán Castro Caicedo, William Ospina y Gustavo Álvarez Gardeazábal, entre otros.

Don Humberto asegura que fue docente por muchos años, pero por cosas del destino dejó la docencia. Es viudo y padre de tres hijos profesionales, pero hace 10 años decidió darle un giro a su vida y salió de Bogotá para Bucaramanga, el corazón le decía que acá seguiría su camino y no se equivocó.

Con pocos pesos en el bolsillo llegó al parque Santander y ahí se encontró a un policía que le dio la mano: “para mí él fue un ángel. Me dejó dormir en el CAI el día que me conoció, esa noche compartió una sopa conmigo, jamás había recibido una ayuda de esa manera”.

“Me metí en el cuento del reciclaje, pero me di cuenta de que eso no era para mí, admiro a las personas que realizan esta labor porque es muy complicada. Pero en el parque vi a un señor que estaba lustrando y dije ¡yo también puedo hacer esto!

“Así que le pedí ayuda al Policía y me llevó al mercado de las pulgas y allá me dio mi primer cajón”, relató.

Aprendió a lustrar

Una vez aprendió a lustrar, comenzó a trabajar y gracias a su buena charla encontró trabajo en el hotel Dann Carlton donde conoció a grandes personajes de la tierra Santandereana. Sin embargo cuatro años y medio después encontró la oportunidad de trabajar.

“Hablé con Fernando Vargas y con Horacio Serpa y me dijeron que me fuera para Cañaveral y preguntara por Marthica (gerente del centro comercial). Les dije pero ¿cómo llego allá? Y me dijeron ‘¡Ayyy no Humberto pero tampoco!’ (risas).

“Lo cierto es que agarré un bus vine y acá estoy”, relató.

Desde hace cinco años Humberto está en Cañaveral, hablando y dando de qué hablar. Son muchas las anécdotas que tiene, es un gran conversador y por eso es que sus clientes lo buscan y ha hecho de Santander y de Cañaveral su hogar.

“Una de las personas que más goza en el centro comercial es Humberto Manta, porque tengo sentido de pertenencia, a mí me gusta mi centro comercial lo siento mío y lo defiendo. Acá estoy muy feliz, se habla de todo, de política, de deporte, del proceso de paz el La Habana, claro ya lo tenemos solucionado (risas)”.

Don Humberto asegura que en este momento está pensado seriamente en escribir sus memorias, un relato sobre todas aquellas historias que han llegado a su vida tras conocer a tantas personas que de una u otra manera han aportado algo a su vida.

“Ojalá algún día pueda ver un libro que se titule: ‘Un día más o un día menos, o un día más o menos’, ese es mi sueño (risas)”.

Por ahora además de lustrar calzado con gusto y alegría está a la espera de su pensión, al igual que muchos colombianos espera que le llegue la edad establecida por la ley, aunque ya tenga toda una vida de trabajo encima.

En cifras

5

años de labor en Cañaveral centro comercial, cumplió don Humberto Manta.