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| Jun 13, 2014 | Nuestra Gente

Obleas, una dulce tradición familiar

En estos momentos Patricia Elena es la gerente de obleas Floridablanca. Aunque es odontóloga tiene visión de administradora.  - Javier Gutiérrez/GENTE DE CAÑAVERAL

En estos momentos Patricia Elena es la gerente de obleas Floridablanca. Aunque es odontóloga tiene visión de administradora. – Javier Gutiérrez/GENTE DE CAÑAVERAL

Audry Laguado

Gente de Cañaveral

Hace 64 años la familia Ramírez le puso el toque dulce a Floridablanca. Hoy por hoy ese legado sigue intacto pero con proyección internacional.

En pleno siglo XXI la familia Ramírez sigue dando de qué hablar por lo rico de sus dulces y por ser los pioneros en la tradicional oblea rellena.

En la actualidad es Patricia Elena Padilla Ramírez le gerente de Obleas Floridablanca y quien lucha por mantener el legado que va de generación en generación.

Desde hace tres años tomó la gerencia de la empresa y pese a que es odontóloga y ama su profesión, también ama trabajar por lo que es suyo y de su familia.

Patricia es madre de tres hijos, esposa, hija, hermana, jefe y trabajadora incansable.

La gerente odontóloga

Patricia habla de forma pausada pero determinada, segura y cuidadosa en cada frase que usa, conoce todo lo que pasa en la empresa y lo que espera de ella de principio a fin.

Pero cuando recuerda la historia de su familia sus ojos brillan y una sonrisa ilumina su rostro. Es la sexta hermana de siete hijos que trajo al mundo su mamá Lilia Ramírez de Padilla quien es la cabeza de la sociedad que hoy conforman.

“Cuando mi mamá Lilia Ramírez tomó la empresa nos involucró a todos.

“En ese momento mis hermanos hacían el arequipe y nosotras hacíamos la obleas… Prácticamente estamos trabajando desde los siete años. ¡Todos mis hermanos y mi papá trabajamos acá en algún momento!

“Recuerdo que llegaba del colegio y le colaboraba a mi mamá en la venta de los dulces, mientras mis hermanos se turnaban en la producción; por eso no ha sido difícil encargarme de la empresa porque la conozco desde siempre”, aseguró.

Para seguir con esta tradición en estos momentos Patricia vincula a sus hijos y a sus sobrinos para que empiecen a conocer el negocio.

“Mis hijos son pequeños, tienen 8, 7 y 4 años, pero les encanta venir a la empresa… Cuando están en vacaciones se integran en el negocio para empezar a conocerlo, al igual que mis sobrinos. Es que esto es un negocio familiar y todos deben conocerlo”, aseguró.

La historia de la familia

Hace 64 años fue su tía abuela quien comenzó con la fabricación del dulce pero sobre todo con las obleas rellenas, esas recetas pasaron por las manos de las mujeres de la familia y en la actualidad están intactas.

“Todo comenzó con mi tía abuela, ella tenía un tío que era sacerdote y él le dijo que aprendiera a hacer postres… Entonces ella comenzó con unos cursos y luego le ayudaba a él en la parroquia.

“Con el tiempo llegó una familiar y le dijo: ‘yo tengo un obleario’, así se llama el aparato en el que se hacían las obleas.

“Le propuso: ‘haga un dulce rico y rellenamos las obleas como una galleta y así se creó el arequipe y la oblea rellena que desde entonces no se ha cambiado… . Y es en serio, es la misma”, dijo Patricia.

Desde ese momento arrancó el negocio que ha crecido imparablemente, pues la creación de las combinaciones en las obleas que han sido bautizadas con nombres particulares como: matrimonio, mi primer beso, mi única ilusión, mi gran amor, entre otros, también han sido parte del éxito.

“Hace 25 años se crearon esos nombres; en ese momento mi hermana, quien está hoy a cargo de la producción, estaba a cargo de la empresa.

“Ella y mi mamá veían muchas novelas, entonces se pusieron a pensar, ‘hagamos unas combinaciones de dulces en las obleas, que tenga mora, que tenga piña, queso y otros dulces.

‘Pero qué nombres nos inventamos para que los clientes reconozcan las combinaciones, las recuerden y sean atractivas’.

“Entonces muchos de estos nombres nacieron así, de las novelas (risas) sin embargo nuestros clientes también se vincularon a ese proyecto y aportaron algunos de esos nombres”, relató.

Gracias a eso tienen 27 combinaciones diferentes, que con el tiempo le dieron paso a la combinación de las obleas para los niños.

Además hoy día le dan empleo directo a 26 personas, generan 50 empleos indirectos y se arriesgaron a estar presentes en el mundo virtual por medio de su página web y redes sociales.

La vida en familia y el trabajo

Patricia es odontóloga con especialización en ortopedia maxilar, además de poner en práctica su carrera fue docente universitaria por casi 15 años, pero desde que tomó la gerencia de la empresa ya no ejerce, sin embargo en su corazón lleva la pasión del negocio familiar. “Estar en la empresa me apasiona de lo contrario no estaría acá”, dijo.

Por otra parte tiene su rol como esposa y madre, que quizá son los que le demandan más tiempo y más pasión.

“Como madre me gustaría estar con mis hijos todo el día, pero no se puede. Gracias a Dios cuento con una persona que me ayuda desde hace varios años y así puedo compartir con mi familia y cumplir con mi deber en la empresa”.

Lo cierto es que esta odontóloga le apunta al éxito de la familia pues desde ya trabaja en exportar y en renovarse todos los días.

Los proyectos siguen y las ideas no paran, su camino por ahora está rodeado de dulce y del amor y la confianza de su esposo, sus hijos, su mamá, sus hermanos y sus clientes.