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| May 2, 2014 | Columnistas

El diseño de la vivienda

GENTE DE CAÑAVERAL

GENTE DE CAÑAVERAL

Gilberto Camargo Amorocho

Me llama la atención que la cultura de adquirir vivienda ha ido mejorando por parte del comprador.

Según Asobancaria en su reporte de 2013, en el área metropolitana de Bucaramanga la condición que más prevaleció fue el diseño arquitectónico, seguido de la ubicación, relegando a un cuarto lugar el precio y el nombre de la constructora.

Aquí eso de “cría fama y acuéstese a dormir”, ya no sirve.

Hoy la gente revisa bien los proyectos, su organización espacial, su funcionalidad y exige calidad, pues la mayoría compra predios es para vivir y darse gusto.

Los constructores deben tener claro que el diseño ha adquirido la importancia que siempre debió tener. Aquello de las cajas de bocadillo uno encima de otro, está en vía de extinción.

Es terrible ver bellos conjuntos urbanos desde las autopistas, con elegante accesos, grandes jardines e inmenso parqueadero, pero con unos deshumanizantes y costosos apartamentos, todo por aquello de hacer rendir el metro cuadrado, sin importar las normas mínimas esenciales que genera un ser humano.

Es importante diseñar ecológicamente, buscando frescura natural, derecho a la intimidad, a la luminosidad natural, visuales indirectas con vecinos, barreras al ruido, orientar los proyectos según el mapa de la asolación que hay para cada lugar, permitir la simultaneidad de acciones internas, donde lo social, lo privado y los servicios funcionen sin ser interrumpidos, facilitar un trasteo, entender el tamaño de una cama y sus implicaciones espaciales y muchos otros factores más.

Dijo Bruno Zevi: “La arquitectura no deriva de una suma de longitudes, anchuras y alturas de los elementos constructivos que envuelven el espacio, sino nace propiamente del vacío, del espacio envuelto, del espacio interior, en el cual los hombres viven y se mueven”.