Menú de categorías

| Abr 25, 2014 | Nuestra Gente

El cicloturismo es su estilo de vida

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Audry Laguado

Gente de Cañaveral

Sobre dos ruedas Nelson Eloy Plata ha podido volar, y quizá más de lo que él cree. En su cicla ha llegado a los más hermosos lugares de Santander y una que otra ciudad.

Cada viaje, cada recorrido le ha dado libertad a su espíritu y a su mente.

Nelson practica cicloturismo como un estilo de vida que realizan aquellas personas que quieren conocer otras ciudades o poblaciones, que pueden salir por varios días, semanas e incluso meses, pero pedaleando.

“Básicamente el cicloturismo es lo mismo que hacen los mochileros, ir de un lugar a otro uno, dos, tres o hasta más días, pero en bicicleta…

Ocasionalmente se organizan paseos cicloturistas entonces uno ya sabe que no va a competir, solo se encuentra un grupo de personas, se paga una cuota, te dan una camiseta, almuerzo, una camioneta va con el grupo por si alguno le pasa algo y se hace el paseo”, narra.

En muchos recorridos este hombre de 36 años pudo alcanzar otras metas y una de ellas fue ser el ganador de la I Edición de Relatos Breves Quebrantahuesos, un recorrido que se realiza en Europa y donde participan cientos de amantes de esta forma de vida.

Esta es la historia de Nelson y su renacer de las cenizas en una bicicleta montañera.

Un cambio de vida

La curiosidad de Nelson lo llevó a indagar sobre el cicloturismo, sin embargo además de conocer una forma de vida se dio cuenta de que sus hábitos tenían que cambiar si quería montarse en bicicleta y recorrer poblaciones.

“Comencé a leer la página de un argentino que hace grandes recorridos y él va publicando una serie de crónicas donde hace los relatos de sus recorridos, de los paisajes, de la gente. Además es muy chévere porque es un científico al que siempre le gustó ‘bicicletiar’ y quería recorrer el continente, pero para no hacerlo solo de paseo, él le dio un valor agregado a sus recorridos y comenzó a visitar las aldeas infantiles.

“De entrada me emocionó ver las fotos y los relatos de este cicloturitsta, pues además a mí siempre me gustó viajar y ver que lo hacían en bicicleta me pareció mejor. Iban despacio, con tranquilidad y entonces compré la bicicleta.

“Cuando comencé a hacerle supe que no era soplar y hacer botellas, era complicado como cualquier otra disciplina y me tocó comenzar a cambiar mis hábitos de vida”.

Así fue que con el ejercicio atrás quedaron los trasnochos, uno que otro trago que se tomaba con sus amigos y del hábito de fumar solo quedó el recuerdo. Por otro lado cambió su alimentación, la comida chatarra quedó atrás.

“Uno se da cuenta porque comienza a subir por ejemplo hacia El Picacho y de entrada ya se queda sin aire y uno dice ¿uy, qué pasó?… por eso me tocó cambiar los hábitos. Entonces me gustó más porque hubo un gran cambio en mi vida y en mi cuerpo, pues me sentía mucho mejor”.

Una vez se sintió listo, se echó al ruedo. Su primer viaje fue a Los Santos y de ahí a Jordán Sube, de ahí a Aratoca y luego de regreso a su casa.

Qué lleva en cada viaje

Aunque los primeros recorridos los realizó solo, poco a poco comenzó a conocer gente que como él dice “le jalan al cicloturismo’, además aprendió cómo se debe hacer cada viaje pues en una bicicleta no es mucho el equipaje que puede llevar.

“Uso camisetas de ciclistas porque son las adecuadas para el ejercicio, pero llevo siempre zapatos tenis o botas porque cuando uno llega a alguna parte lo que quiere es caminar.

“Por otro lado el equipaje que llevo depende de lo que me vaya a demorar, pero por lo general siempre llevo cepillo de dientes, crema, una toalla pequeña, ropa interior, algo de comer y de tomar porque uno sabe que en algunos recorridos no va a encontrar nada en el camino.

“Básicamente no se lleva casi nada porque lo que menos quieres cargar es peso, uno trata de llevar el menor peso posible. En mi caso mi mamá me hizo un bolsito para llevar en la parte de adelante de la cicla y no cargar nada en los bolsillos, y si me demoro en el viaje llevo una parrilla que le pongo a la cicla”.

Dice que cuando llega a alguna población prefiere pagar una noche en algún hotel, pues llevar carpa o sleeping le implica más carga, “me gustan los hoteles, además acá en Santander es muy barato dormir en un hotel”.

El fénix fue el ganador

Nelson fue el ganador del concurso Relatos Cortos de la Quebrantahuesos en España, con su relato El Fénix. Su pluma y su imaginación lo hizo merecedor de este premio que, aunque no le han entregado oficialmente, lo llena de alegría.

“De vez en cuando me ha gustado escribir, al principio hacía cosas pequeñas pero me cansé, luego me di a la tarea de escribir cuentos para entretener. En una de las convocatorias que vi me dio por enviar mi texto que era sobre ese recorrido.

“Aunque no conozco el recorrido de la Quebrantahuesos y jamás lo he realizado pues no he salido de Suramérica, sí sé cómo se hace un recorrido el cicla y comencé a investigar cómo era este recorrido así que me di a la tarea de escribir”.

Lo más curioso es que Nelson se enteró que había sido el ganador de una manera muy curiosa y casi un mes después de que anunciaran los ganadores.

En marzo su hija menor, una niña de 10 años, dijo que quería saber qué pasaba si escribía los nombres de sus familiares en Google… digitó el nombre de su padre y ¡sorpresa! Se dieron cuenta de que era el ganador.

“Me enviaron el link a mi correo y me di cuenta que era el ganador”.

 

¿Qué es la Quebrantahuesos?

La Marcha cicloturista Quebrantahuesos (QH) es una prueba cicloturista para aficionados con salida y meta en Sabiñánigo (Huesca, España).

La organiza la Peña Ciclista Edelweiss, de Sabiñánigo. Atraviesa los Pirineos hasta la vertiente francesa, y vuelve a España.

Se ascienden los puertos de Somport, Marie Blanche, Portalet y Hoz de Jaca. Su longitud es de 198 kilómetros y el desnivel acumulado es de 3.500 metros.

El Fénix (fragmento)

Le conocí en la largada de la QH. Llegué tarde, nervioso, perdido de mis amigos y estaba la salida. Ahí estaba, tranquilo, sereno, mirando curioso todo cuanto nos rodeaba. Su fisonomía denotaba no ser nativo; entonces le saludé: “Buen día amigo, ¿todo bien?”. – Ah, buenos días. Sí señor, todo bien. Su acento me lo confirmó, no era de por acá. ¿De dónde es amigo? -le pregunté-. –De Colombia. Lea el cuanto competo en este link  http://www.radiohuesca.com/noticia/507875/Colombia-se-lleva-el-I-Concurso-de-relatos-Cortos-Quebrantahuesos

En cifras

36

años tiene este ciclista de corazón, quien busca conocer el mundo sobre su bici.