Menú de categorías

| Nov 15, 2013 | En estas calles

El ‘mero mero’ mexicano de Cañaveral

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Audry Laguado

GENTE E CAÑAVERAL

“Cañaveral es el mejor lugar para vivir, creo que no puedo estar en un mejor sitio. La gente es hermosa, hay centros comerciales cerca y lo mejor es que tengo al amor de mi vida a mi lado”. Armando Castellanos tiene 58 años y su acento delata de inmediato su procedencia.

Es un mexicano que vive en Cañaveral desde hace tres años, pero que se enamoró de Santander hace más de 20 años.

En la distancia quedaron su México del alma y sus seis hermanas a quienes adora. Ahora su presente es su amada esposa oriunda de Charalá y sus tres hijos quienes no se cambian por nadie porque ahora lo tienen en casa 24 horas al día.

Una historia de amor

Hace 26 años Armando llegó a Bucaramanga por cuestiones laborales. Se desempeñaba como ingeniero mecánico para la compañía automotriz Ford y andaba por Suramérica capacitando a los integrantes de la compañía.

Pero fue en Santander donde llegó el amor: “ese día estaba en la compañía cuando ella llegó. Obviamente no la conocía. Ella había mandado arreglar su ‘coche’ pero algo falló y por eso buscaba a la persona que le había hecho el arreglo.

“Pero por cosas de la vida uno de los muchachos que trabajaba ahí me dijo: ‘ingeniero lo busca una señora a la que usted le arregló el carro’. Entonces le dije, pero yo no le he arreglado el carro a nadie, sin embargo salí.

“Cuando salí y veo esa mujer tan hermosa, tan bella, no lo pude evitar, inmediatamente me enamoré y desde entonces todos los días estoy cada vez más enamorado de ella.

“Cuando empezamos a salir le dedicaba canciones y le decía cosas bonitas. Pero creo que la conquisté cocinando”, dice Armando mientras cruza una mirada con su esposa. Esa mirada de amor cómplice y tan vivo como el primer día en que se vieron frente a frente.

Según este mexicano una de las cosas que lo enamoró de sus esposa fue su carácter y su espíritu trabajador: “las mujeres santandereana son maravillosas, son trabajadoras, echadas para adelante, trabajadoras incansables. Con el respeto que se merecen las mujeres de mi país, allá es más complicado conseguir una mujer así, aunque las hay, muchas se conforman con los 20 pesos que les da el marido y ya”.

La vida de viajes

Tras conocer a la mujer que le robó el corazón “y me roba los días y la quincena, no mentiras es molestando” (risas); este ingeniero no abandonó su trabajo en Ford.

Así que entre un viaje y otro vio crecer a su familia en Cañaveral, donde su esposa se desempeñaba como estilista profesional. En Santander nacieron sus tres hijos y entre viaje y viaje venía a visitarlos y a pasar los mejores días de su vida.

Aunque conoció y recorrió todo Latinoamérica y parte de Europa, asegura que no cambia a Santander: “para mí esto es como un paraíso, me gusta su cultura, su gente, el clima me encanta y la comida, todo. Acá se consiguen frutas y verduras fácilmente, eso es muy hermoso.

Ahora con una vida relativamente tranquila, Armando está completamente dedicado a su familia. “Estoy con mi esposa y estoy al tanto de las cosas de la casa y sobre todo de la cocina”.

Es precisamente ese amor por la buena cocina lo que lo ha llevado a no dejar morir sus raíces. Aunque nació en el Distrito Federal, su mamá era oriunda de Guajaca y cocinando sacó adelante a sus siete hijos de los cuales es el único varón.

“Mi madre era un experta en la cocina y de ella aprendí lo mejor, aunque hice dos años de un curso de chef de cocina, con ella aprendí sobre la comida propia y original de mi tierra”, dijo.

Ya pensionado de Ford, decidió traer lo mejor de la gastronomía mexicana a Cañaveral. Hace un par de meses abrió un ‘restoran’, como lo llama él, donde ofrece comida típica.

Según dice no ha sido fácil ofrecer comida mexicana, pues la gente piensa que es muy picante, “la verdad es que no es nada picante, claro que si alguien le quiere agregar es diferente.

“Lo que pasa con nuestra gastronomía es que es de muchos colores y muchos sabores, pero eso no quiere decir que es sabrosa”, acotó.

Cañaveral es el mejor lugar para vivir, creo que no puedo estar en un mejor sitio. La gente es hermosa