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| Sep 20, 2013 | Nuestra Gente

Gustavo Chio, un gran hijo de la UIS

Gustavo Chio se ha destacado en Santander por ser uno de los mejores ingenieros en su área. - Nelson Díaz/ GENTE DE CAÑAVERAL

Gustavo Chio se ha destacado en Santander por ser uno de los mejores ingenieros en su área. – Nelson Díaz/ GENTE DE CAÑAVERAL

Audry Laguado

GENTE DE CAÑAVERAL

Joaquín Gustavo Chio Cho es hijo de padres chinos, pero nació en Bucaramanga. Es además, uno de los docentes más queridos de la Universidad Industrial de Santander, UIS.

Es un hombre tranquilo, pausado al hablar, pero cada comentario que hace va impregnado de determinación y precisión.

No puede negar que su pasión es la ingeniería civil, pues cada vez que habla de sus diseños o proyectos en general, su mirada brilla a través de los lentes que lo han acompañado gran parte de su vida.

Además de ser uno de los profesionales más respetados en su rama, también es reconocido por ser una de las personas que más conoce sobre estructuras y vulnerabilidad sísmica en la región (ha hecho muchos de los estudios sobre el tema que se conocen).

Desde 1983 Gustavo Chio ingresó a la UIS, en primer lugar como estudiante en 1990 como docente. Nelson Díaz/GENTE DE CAÑAVERAL

Desde 1983 Gustavo Chio ingresó a la UIS, en primer lugar como estudiante en 1990 como docente. Nelson Díaz/GENTE DE CAÑAVERAL

La UIS, su casa

Los primeros pasos del Gustavo Chio en las matemáticas iniciaron en el Colegio Fundación UIS; corrían los años 70 cuando encontró el gusto por los números. Un placer que pocos desarrollan.

“Creo que el gusto por los números comenzó con un profesor del colegio… Recuerdo que él era estudiante de licenciatura de la Universidad y comenzó a darnos clase. Pero él tenía una forma de enseñar muy buena, por eso me gustaron los números” dice Gustavo.

Al inicio de los 80 se acabó el colegio y llegó la hora de elegir una carrera universitaria. Eligió sin dudarlo Ingeniería Civil y en 1983 ingresó a la UIS, donde comenzó a destacarse por su rendimiento académico y su capacidad investigativa.

“Terminé materias en los cinco años, pero tenía el trabajo de la tesis que de hecho era bastante complejo. Pero yo sabía que ese trabajo sería mi carta de presentación laboral por eso le puse todo mi empeño”.

“Yo estaba trabajando y tenía quieto el proyecto, cuando algunos profesores empezaron a decirme que terminara la tesis, pues me necesitaban para que dictara clases en la universidad”, recuerda el profesor Chio.

Tal vez en ese momento aún no se visualizaba como docente, pues aunque lo había contemplado, eran otros los proyectos que tenía en mente.

Sin embargo, se quedó en la UIS, donde además de ser docente ha realizado innumerables trabajos de investigación y proyectos en general.

Llegó el amor

Fue en la universidad donde conoció al amor de su vida, Esperanza Maldonado. Una ingeniera civil con quien compartió el amor del corazón, la pasión por las estructuras y por supuesto los números.

Luego de contraer matrimonio, ambos realizaron diferentes proyectos de investigación y fue en ese proceso donde llegó la oportunidad de realizar un doctorado en la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, España.

Era 1995 cuando Gustavo optó por realizar su estudio en puentes extradosados. Un proyecto bastante particular, pues ese tipo de estructuras son muy comunes en Asia, pero que por su complejidad apenas hasta hace unos años se están construyendo en el continente y en Europa.

En el año 2000 la pareja retornó a Colombia junto a su hija Meywah Chio Maldonado, en gran parte para estar con sus seres queridos y para tener una vida más tranquila.

Sigue el trabajo

De nuevo en la UIS, ambos continuaron con su trabajo. Gustavo siguió sus clases, donde cabe destacar, muchos estudiantes le han creado la fama de ser un profesor ‘cuchilla’.

“A mí no me gusta rajar a nadie, eso es mentira. De pronto cuando empecé a dictar clases sí, pero ahora no”.

“Es más, cuando inicia el semestre les digo a mis estudiantes: yo hago los mismos exámenes todos los años y eso se lo pueden preguntar a los que están en esta clase por tercera vez”.

“Lo único que hago es cambiar un número dentro del examen. El día que toda la clase saque 5.0., cambiaré la prueba, de resto no (risas)”, dice el ingeniero.

Tal ha sido su dedicación a su carrera que en todos estos años ha publicado varios libros junto a su esposa. Entre los textos se destacan dos: Dinámica Sísmica, que es usado por los estudiantes durante y después de salir de la universidad y otro texto llamado Cuando la tierra se mueve, en el que se le explica a los más pequeños por qué ocurren los movimientos telúricos.

“Yo no hice esos libros para ganar dinero, es más, se venden mucho y no obtengo nada de eso. El texto Dinámica Sísmica es muy vendido, pero lo compran los estudiantes cuando se gradúan y se dan cuenta que no estudiaron o que faltaron algunas clases” aseguró el docente.

Cabe destacar que Gustavo Chio es un apasionado por los puentes, sin embargo, junto a su esposa encontró un gran gusto por el comportamiento de las estructuras durante los movimientos de la tierra.

En este momento Gustavo Chio dicta clases de dinámica sísmica a los estudiantes de Ingeniería Civil de séptimo semestre de la UIS.