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| Abr 26, 2013 | Periodista del Barrio

“Una hora de Cañaveral a Cabecera”

A raíz de las múltiples quejas que recibimos cada semana en la sala de redacción de Gente de Cañaveral sobre los inconvenientes que tienen que sortear a diario los usuarios de Metrolínea quisimos recopilar algunas de estas inquietudes que señalan que “tomar un bus de la ruta P8 o P2 es la mayor desesperación para nosotros como usuarios, no solamente porque siempre están llenísimos –aunque eso podría decirse de cualquier ruta- sino porque se demoran muchísimo en llegar a sus destinos -aunque realmente eso también se puede decir de casi cualquier ruta-”.

Amanda R.

“Tenía una cita médica en Cabecera y me fue imposible llegar a tiempo a pesar de que salí a esperar el bus con 20 minutos de más, por si acaso. Esperé durante mucho tiempo y pasaron tres buses, iban repletos. Tuve que aferrarme a una señora que me ayudó a subir y una vez adentro quedé aplastada contra los vidrios. Yo ya tengo 72 años y a pesar de que no salgo sino al médico me pregunto ¿por qué no aumentan la frecuencia de los buses o nos ponen nuevamente los buses convencionales en Cañaveral? Siempre vienen llenos de Floridablanca y de Piedecuesta”.

Otra habitante del sector, quien prefirió mantener su nombre bajo reserva, aseguró que “cuando voy para Cabecera me demoro casi una hora, ¿cómo es posible que esto pase en una ciudad pequeña como Bucaramanga? Además, el tiempo no es el único problema que tiene que enfrentar uno cuando usa el sistema de transporte, a eso súmele el hecho de que ya no hay policías en las estaciones y tiene uno que ver cómo se meten sin pagar jovencitos con aspectos que dejan mucho que desear y nos hacen sentir inseguros, antes al menos había un auxiliar en cada punto pero ahora no hay Policía ni funcionarios del Metrolínea”.

Por otra parte Luisa C., también residente de Cañaveral, explicó que “cuando voy a recargar la tarjeta veo que, a pesar de que hay dos ventanillas para atención al público y dos mujeres que deben despachar a los usuarios, por lo general solamente abre una de las ventanas y la otra persona, quien debería ayudar a descongestionar la fila, se sienta a hablar con la niña que está atendiendo, que por lo general, tampoco se queda atrás con la conversación y la falta de respeto por los usuarios”.