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| Abr 12, 2013 | Gente de Aquí, Portada

Al galope tras un sueño olímpico

“La gente se asusta cuando se le habla de montarse a un caballo y no ha habido mucho apoyo por eso, pero hasta donde se pueda y se quiera seguiremos”. César Flórez / GENTE DE CAÑAVERAL

“La gente se asusta cuando se le habla de montarse a un caballo y no ha habido mucho apoyo por eso, pero hasta donde se pueda y se quiera seguiremos”. César Flórez / GENTE DE CAÑAVERAL

Por Laura Rojas González

Adriana Alejandra Ordóñez Rodríguez es una pequeña de tan sólo 10 años estudiante del colegio Agustiniano que tiene la fuerza que produce el querer alcanzar un sueño en su cuerpo: Ser jinete olímpica y veterinaria.

Los orgullosos padres de esta joven jinete que practica en la finca El Cortijo del anillo vial y llegó de Medellín hace dos años explican que “desde que nació mostró su gusto por los caballos, soñaba con ellos. Sus juguetes favoritos siempre fueron los pequeños ponys y nunca pedía muñecas ni otra cosa que no se relacionara con el tema”.

Adriana es bumanguesa pero por cuestiones laborales sus padres, que también lo son, habían tenido que trasladarse a la capital antioqueña. “Allá empezó a practicar. Le compramos un caballo lusitano, una de las razas más recomendadas para practicar la equitación porque son animales muy inteligentes. Estaba muy feliz y entusiasmada con sus clases pero tuvimos que trasladarnos nuevamente a Bucaramanga y vimos que acá la chalanería no está muy desarrollada (chalanería o también llamada equitación criolla es el arte de la buena conducción del caballo donde el jinete y el ejemplar forman un binomio. La sincronía, coordinación, técnica, compenetración y sobre todo afinidad entre el caballo y su jinete son las bases del deporte), tomado de www.fedequinas.org. La mamá y yo hemos tenido que hacer de dirigentes deportivos de equitación porque acá no hay liga ecuestre. Estamos conformando los clubes deportivos para poder formar la Liga Santandereana de Equitación y darle el empuje al tema. El nuestro es el Club deportivo Guane”.

“La idea es poder aportarle a los niños, incluso de bajos recursos, para que puedan entrenarse en este deporte”. César Flórez / GENTE DE CAÑAVERAL

“La idea es poder aportarle a los niños, incluso de bajos recursos, para que puedan entrenarse en este deporte”. César Flórez / GENTE DE CAÑAVERAL

Un sueño de nunca acabar

El padre de Adriana explicó que “entre más sereno y maduro es el jinete, más lo es el caballo”, es por eso que en cuanto sale del colegio Adriana almuerza a toda prisa mientras se dirige a su encuentro diario con su compañero, Caruso, quien también la espera a ella como ella lo espera a él. “Cuando yo llego él saca la cabeza buscándome y me saluda y yo me siento feliz”.

La rutina ganadora

“En lo personal preferimos que el estudio de los niños sea hasta las 2:00 p.m. De ahí en adelante almorzamos prácticamente en el carro y nos vamos para equitación mientras mi esposa se va con el niño para fútbol. Después de clase nos vamos todos a hacer tareas por ahí de 6:00 a 8:30 p.m. es un itinerario duro y es más duro en vacaciones”, expuso el padre de la pequeña Adriana mientras los dos reían al recordar lo que les esperaba después de acabar la entrevista.

“La tiene clara”

Una de las razones por las que esta familia se ha encaminado en la lucha de crear la Liga Santandereana de Equitación, para lo que ya enviaron los papeles requeridos por el Inderbu y tan sólo falta la expedición del reconocimiento deportivo y mucho apoyo de las entidades públicas y privadas, es que Adriana se ha trazado unas metas muy claras y está haciendo hasta lo imposible por alcanzarlas. “Ella quiere ser jinete, competir y ser veterinaria. La mamá y yo hemos tenido que leer mucho para empaparnos del tema. A los entrenamientos y actividades de equitación por lo general la acompaño yo porque mi esposa es muy nerviosa. La ve saltar y se asusta un poco porque ella ya se ha caído del caballo pero cuando ha pasado se limpia y vuelve a subirse”.

Alto costo y poco patrocinio

Así es el panorama de la equitación santandereana en la actualidad: costoso y sin apoyo gubernamental ni de ningún tipo. “En la actualidad nosotros mismos estamos costeando los gastos del deporte que no sólo implican pagarle al profesor y mantener el caballo sino pagar el escenario en el que podamos practicar e inyectarle lo que sea necesario para hacerlo oficial. Lo que más necesitamos es un espacio de unos 3.000 metros cuadrados, ojalá cerca de la ciudad para que las personas que no tienen transporte también tengan fácil acceso. La idea que tenemos es que las personas de escasos recursos se vinculen y que los niños de todas las edades y estratos sociales asistan, se interesen y se dediquen a esto”.

Caballos que sanan

Otra de las razones por las que estos pioneros de la equitación en nuestra región esperan poder crear la liga es porque “los caballos no son solamente para ir a saltar sino que también pueden ser terapéuticos porque hay una conexión entre el animalito y su jinete. Hay profesores que hacen terapias especiales con caballos, la equinoterapia, y también queremos ir más allá del adiestramiento y el salto, esperamos despertar y desarrollar en las personas sensibilidad con la naturaleza”.

Ventajas de un hijo deportista

“Yo quiero que mis hijos obtengan todas las ventajas que deja el deporte, no sólo en lo físico y el carácter que se forma sino que al hacerlo desarrollan una inteligencia emocional superior a la normal, seguridad y capacidad de controlar emociones y sensaciones, eso sin hablar de la cantidad de amigos para toda la vida que se hacen allí”.

La pequeña Adriana sueña con poder participar por su departamento en las próximas competencias,la primera competencia fuerte será en Bogotá en noviembre pero antes competirá en dos eventos menores, también en la capital del país en mayo y junio. “Yo siento que estoy en las nubes cuando estoy subida en un caballo, siento que el deporte es algo mágico, algo que te da mucha fuerza, voluntad y salud. El esfuerzo que uno hace por practicar un deporte es algo positivo. Yo no siento nervios al estar ahí y creo que practicar esto me ha ayudado a concentrarme en todo lo que hago. Creo que todos los niños deberían practicar un deporte porque es algo que deja cosas muy buenas, además, eso hace que uno sea diferente a los demás, cuando me ven no dicen allá una Adriana más sino allá está Adriana, la niña que monta a caballo”.