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| Nov 2, 2012 | Gente de Aquí, Portada

“Cuando sea grande quiero ser sacerdote”

“El profesor me daba un nota Do y un color y así con todas las notas hasta que las aprendí. Ya puedo leerlas normalmente y puedo cantar.”

“El profesor me daba un nota Do y un color y así con todas las notas hasta que las aprendí. Ya puedo leerlas normalmente y puedo cantar.” Mauricio Betancourt / GENTE DE CAÑAVERAL

Por Laura Rojas González

Erik Alberto es un pequeño de tan solo 10 años que desde los 4 empezó a cantarle a Dios en las eucaristías de las diferentes parroquias de Floridablanca y el resto del área. “A él desde siempre se le notó el gusto por la música. Cuando escuchaba algo intentaba seguir el ritmo con ollas, tapas de la cocina, lo que encontrara lo convertía en un instrumento. Por esta razón sus juguetes siempre fueron guitarras, organetas o tambores, cualquier cosa relacionada con la música”, explicó su papá, Trino Duarte.

A diferencia de muchos jovencitos que sueñan con convertirse en deportistas reconocidos, artistas, médicos o ingenieros, Erik asegura que su gran sueño es ser sacerdote cuando sea grande y servir a Dios tocando el corazón de las personas.

“A él desde los tres o cuatro años empezamos a escucharle cosas que no son comunes a esa edad. Decía que quería ofrecer su vida al servicio de Dios, que él sabía que su mamá y yo no éramos sus padres celestiales sino los terrenales porque su verdadero padre es Dios. Cuando íbamos a misa con él le pedía a su mamá que le diera un poco de ostia porque quería recibir a Cristo, fue tanta su insistencia que tuvimos que adelantar su primera comunión porque él ya estaba desesperado”.

Unidos por un sueño

El papá del pequeño cantante manifestó que gracias muchas personas Erik ha tenido la posibilidad de compartir su don con la ciudad. “Como a él siempre le gustó cantar el padre que nos casó a mi esposa Adriana y a mí nos recomendó que lo pusiéramos a estudiar música. Como yo soy marino y solía viajar mucho también era recomendable que el niño estuviera ocupado. Lo llevamos a que presentara un examen para ver en qué nivel quedaba y la profesora le hizo una prueba en la que le ponía unos ritmos que él tenía que seguir y lo hizo. Ella nos preguntó que si éramos músicos porque el niño entendía las notas y le dijimos que no. Tendría entre cuatro y cinco años entonces y empezó con clases de violín”.

“A mí no me da pena ni nervios, simplemente salgo y canto. Me siento muy feliz haciéndolo porque lo que me hace más feliz es cantarle a Dios y tocar los corazones de la gente. En el colegio también me ponen a cantar cuando hay misa”. Mauricio Betancourt / GENTE DE CAÑAVERAL

“A mí no me da pena ni nervios, simplemente salgo y canto. Me siento muy feliz haciéndolo porque lo que me hace más feliz es cantarle a Dios y tocar los corazones de la gente. En el colegio también me ponen a cantar cuando hay misa”. Mauricio Betancourt / GENTE DE CAÑAVERAL

Elkin explicó que como no le había gustado el violín y lo que siempre le había llamado la atención eran los teclados, empezó a estudiar con un profesor para aprender a interpretar este instrumento. “Un vecino, profesor de música, habló con él y nos aconsejó la organeta. Empezó a tomar clases pero como él no sabía leer ni escribir todavía el profesor se las ingenió para enseñarle con colores”.

Apareció la oportunidad…

“El empezó a cantar eucaristías porque mis suegros estaban de aniversario y él dijo que quería cantar la misa, que eso era lo único que él podía regalar y que quería darles ese regalo. Nosotros al principio le dijimos que el padre no dejaba pero un día hablamos con él y dijo que sí”. Según Trino él empezó a cantar medio escondido tras un muro que había en la parroquia y a medida que fue avanzando el tiempo fue saliendo hasta quedar al lado de los músicos. “Cuando terminó la misa y la gente quiso ver quién cantaba lo presentamos y todo el mundo aplaudía y lo felicitaba”.

Le canta al Señor con el corazón

‘Le canta al Señor con el corazón’ es el nombre del disco que grabó Érik en el último año y que desde hace un mes está a disposición de quien quiera adquirirlo. “La idea del cd nació porque mucha gente nos preguntaba si teníamos grabadas las canciones de él porque las querían tener, por eso decidimos hacerlo. Inicialmente pensábamos grabarlo cantando y hacer el disco pero un señor, político de Floridablanca, se interesó y quiso patrocinarlo”.

Solo 10 clases

“Él solo ha recibido diez clases de técnica vocal y fue para grabar el cd, el señor que pagó por eso quería algo muy bien hecho y él todavía tenía problemas al pronunciar algunas palabras y por eso fueron necesarias las clases. De teclado también unas cuantas pero realmente la mayoría lo aprendió él solito, practicando, escuchando”.

El pequeño Erik aseguró que “me siento muy bien y me gusta mucho lo que hago. Ahora canto en varias parroquias y tengo un repertorio grandísimo”. Él canta serenatas a la Virgen, oraciones al Santísimo y eucaristías todas las semanas, su papá declaró que su mayor interés con el disco no es lucrarse porque “Dios se encargará de proveer lo que necesite nuestra familia. Lo que él y nosotros queremos es tocar los corazones de la mayor cantidad de gente posible y evangelizar con su voz, después de todo bien sabemos que el canta, reza dos veces”.