¿Quién podrá defendernos?
La contaminación auditiva y en el aire que respiramos los habitantes de Cañaveral, a causa de las obras que se adelantan desde hace unos meses es un suplicio que tenemos que soportar.
Nos está enfermando y matando el ruido del martillo hidráulico que funciona ininterrumpidamente desde hace más de dos meses que no solo rompe la roca sino también nuestros tímpanos y se vuelve más insoportable si le sumamos la contaminación del aire que tiene a nuestros pulmones produciendo ‘ladrillo’ lo que permite que la obra sea un problema de salud pública.
Alguna autoridad ambiental o la Secretaría municipal de salud deben tomar medidas de mitigación de la polvareda y el ruido que producen día a día.
POR: JAVIER GUARÍN / PERIODISTA DEL BARRIO
Notas que también le pueden interesar:
- Los jardines buscan quién los cuide
- La contaminación del aire que respiramos
- El ruido en El Bosque es insoportable
- “Las carreteras de Cañaveral parecen trochas”
- Debemos soportar ruido y escombros
- “Polvo por arreglo de vía nos tiene afectados”



